Ir al contenido
_
_
_
_

¿Cómo actuar ante la procesionaria? No tocar ni molestar a estas orugas urticantes

Las picaduras de la especie autóctona de los pinares mediterráneos son peligrosas sobre todo para niños, personas alérgicas y mascotas

Orugas procesionarias, con su característico movimiento en fila.Sauce Reques (Getty Images)

La oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) no es una plaga invasora, como suele creerse. En realidad, se trata de una polilla nocturna autóctona de los bosques mediterráneos, que se alimenta de las acículas de los pinos, forma parte de la dieta de insectos y aves, y en una fase de su ciclo vital se transforma en una oruga con pelos urticantes. Entre febrero y marzo ―dependiendo de las condiciones meteorológicas― estas orugas bajan de los árboles en largas hileras para buscar un lugar donde enterrarse y convertirse en mariposa. Una hembra puede poner entre 100 y 200 huevos en cada nido, pero no todos se convierten en oruga. Una gran parte son depredados por insectos. Es el momento de evitar picaduras, sobre todo peligrosas en personas alérgicas, niños pequeños y mascotas.

La mejor protección es no frecuentar los lugares con presencia del insecto y, si uno se topa con una fila de orugas, mantenerse a distancia, dejar que sigan su camino para que cumplan su ciclo. No hay que tocarlas, ni siquiera con un palo, pisarlas o prenderlas fuego, tampoco a los nidos. Aquí damos unas claves para conocerlas y prevenir riesgos.

¿Por qué es tan peligrosa y cómo evitar sus picaduras?

Sus pelos urticantes contienen thaumatopina, una toxina capaz de provocar irritaciones cutáneas, oculares y reacciones alérgicas en personas y animales. Las más graves se producen si existe contacto directo con la oruga o si se tragan los pelos. La primera norma es no acercarse ni tocarlas, ni siquiera con un palo, y tampoco manipular sus nidos. Cuando perciben peligro, las orugas se ponen en alerta y erizan su cuerpo, liberando miles de pelos diminutos, que son transportados por el viento y pueden provocar irritaciones en piel y mucosas incluso estando a cierta distancia.

Es aconsejable evitar pasear o permanecer bajo pinos afectados y, en caso de hacerlo, llevar el cuerpo cubierto y usar gorra y gafas. Los pelos pueden permanecer en la ropa sin que se detecten, por lo que conviene lavarla. Si pica, hay que lavar con agua fría, sin frotar.

Si la persona afectada desarrolla síntomas graves como inflamación de la cara y/o los ojos, urticaria generalizada, dificultad para respirar e incluso reacciones anafilácticas, precisaría de asistencia urgente.

¿Cómo afecta a las mascotas?

Si se pasea con perros, las precauciones deben ser mayores, porque se acercan a las orugas. Desde el Colegio de Veterinarios de España, advierten de que los síntomas pueden incluir reacciones inflamatorias en piel y mucosas, hinchazón del hocico, salivación excesiva, rascado compulsivo, edema de lengua, cianosis (lengua azulada), fiebre, dificultad respiratoria, además de conjuntivitis, úlceras corneales y lesiones en la lengua que pueden evolucionar a necrosis. Si existe la posibilidad de que el animal haya ingerido alguna oruga, en pocas horas puede estar en riesgo de muerte, “por lo que se considera una urgencia veterinaria”, advierten.

Por ello, ante la mínima sospecha, hay que acudir de inmediato al centro veterinario más cercano. Mientras se llega, se recomienda dejar caer agua templada sobre la zona afectada (boca/hocico), sin frotar ni manipular, porque puede empeorar la reacción y liberar más sustancia irritante.

Falsas creencias

Una de las más extendidas sostiene que si se quita la primera oruga de la fila, el resto se despista, no saben dónde ir y la fila desaparece. “Es falso”, contesta Mireia Banqué i Casanovas, científica del centro del centro de investigación CREAF. “La que va delante no tiene un papel de guía, simplemente ocupa la primera posición; al resto le da igual que no esté, vuelven a reorganizarse para continuar su camino hacia un lugar en el que enterrarse y completar su ciclo”, añade. Romper la fila por el medio u otros puntos tampoco sirve de nada.

Otra creencia apunta a que lo mejor es matarlas cuando se ven en el suelo, pero solo sirve para dispersar los pelos urticantes que quedan suspendidos en el aire y aumentar el riesgo de irritaciones. No hay evidencia de que la utilización de remedios caseros con sal, vinagre o lejía pueda acabar con ellas y se puede dañar el terreno o al propio árbol.

En cuanto a la idea de que es fácil eliminarlas quemando los nidos, es parcialmente correcto. Puede ser eficaz, pero debe realizarla personal especializado, porque su manipulación puede provocar la liberación de la toxina. Por no hablar del riesgo de incendio.

¿Mata la procesionaria a los pinos?

Es muy raro que la procesionaria mate a un pino por sí sola. No se comen los brotes tiernos de los árboles y, cuando en primavera salen las yemas nuevas, la oruga ya ha bajado del árbol, lo que permite que rebroten.

Pero Banqué i Casanovas advierte de que, “con el cambio climático, los inviernos son más suaves y sobreviven más orugas de lo habitual, hay un aumento de población y mayor impacto en los pinos de los que se alimentan”. Un problema que se agrava cuando se combina con sequías persistentes, que limitan la capacidad de regeneración de los pinos.

El papel de la procesionaria en la naturaleza

Es una especie autóctona que forma parte de los ecosistemas forestales de nuestro país y está integrada en la red trófica. De forma que, en condiciones normales, está en equilibrio con el ecosistema y aporta una serie de beneficios. “Es alimento, en todas las fases vitales (huevos, orugas, crisálidas y mariposas), para muchos depredadores”, explican en el CREAF. Sobre todo para otros insectos, pájaros insectívoros como los herrerillos, abubillas o cucos, además de pequeños mamíferos como murciélagos.

En el estadio de oruga, se enfrentan a un hongo que se adhiere a sus pelos urticantes. Cuando se entierran, la humedad del suelo favorece la germinación del hongo sobre la crisálida, y se va alimentando de ella hasta que mata a la mariposa que hay en su interior.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_