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Lo que Trump es incapaz de frenar: las renovables crecen y marcan récords en el mundo

La eólica y la solar crecen en las principales economías mundiales y el consumo de combustibles fósiles se estanca, mientras el presidente de EE UU tilda de “esas malditas cosas” a los aerogeneradores

Energias renovables

En su deslavazado discurso del miércoles ante el Foro de Davos, en Suiza, Donald Trump arremetió otra vez contra las renovables, la Unión Europea y el Pacto Verde, que tiene como objetivo la transformación del sistema energético y de movilidad para romper con la dependencia de los combustibles fósiles, principales causantes del cambio climático. Trump, al igual que hace la ultraderecha europea y española con Vox a la cabeza, desdeñó ese pacto, al que llama “nueva estafa verde”. Pero lo cierto es que, a pesar de los ataques, las renovables siguieron creciendo en 2025 y marcando récords mientras el consumo fósil para generar electricidad se estanca.

El presidente estadounidense, cuya última campaña estuvo impulsada en gran medida por el sector fósil y tiene a un exdirectivo de una empresa de fracking como responsable de energía de su Administración, instó en Davos con mentiras e insultos a la UE y al Reino Unido a dejar atrás las renovables. Y arremetió con rudeza contra los aerogeneradores, con los que parece estar obsesionado. “Esas malditas cosas”, las llamó. “La gente estúpida los compra”, dijo.

Pero las renovables tienen sentido económico, especialmente para los bolsillos europeos. La implantación de renovables entre 2019, cuando se puso en marcha el Pacto Verde europeo, y 2024 permitió a los 27 ahorrarse 59.000 millones de euros solo en las reducciones de importaciones de carbón y gas, según un informe de hace un año del grupo de analistas Ember. El gas que se quema en Europa viene en buena medida de EE UU, cuya actual Administración ha instado abiertamente a la UE a comprarle más combustibles (Estados Unidos es el primer productor mundial de petróleo y gas).

Pero Europa, y buena parte del mundo, viajan en dirección contraria, como van mostrando los primeros datos del sector eléctrico del pasado año. Por ejemplo, en 2025 la solar y la eólica (“esas malditas cosas” que llama Trump) generaron por primera vez más electricidad en la UE que los combustibles fósiles, apunta otro informe de Ember publicado un día después de que Trump hablara contra Europa y las renovables en Davos.

Nic Fulghum, analista senior de Ember, explica que la rápida implantación de estas tecnologías, especialmente la solar, “está llevando las renovables a niveles récord” en todas “las grandes economías”. Según sus últimos cálculos, este 2025 la generación global de electricidad con combustibles fósiles no aumentará debido en buena medida al “crecimiento récord de energía solar”.

Fulghum y sus colegas prevén —aunque con datos de noviembre, la foto final se conocerá en abril— que la capacidad renovable en 2025 aumentará un 11% en el mundo. La racha de los tres últimos años es significativa: el crecimiento anual de la capacidad renovable fue del 22% en 2023 y del 66% en 2022. Alrededor del 18% de la electricidad mundial viene ya solo de los paneles y los aerogeneradores, con un crecimiento interanual de dos puntos.

Todavía queda mucho, muchísimo. Y el mundo va tarde. Pero los progresos son innegables: la penetración de las energías renovables está a años luz de las cifras de unas décadas atrás. La suma de solar, eólica e hidráulica (otra fuente renovable) ya batió un nuevo récord en 2024, “por vigesimotercer año consecutivo”, enfatizaban los analistas de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su último informe anual, publicado a finales de 2025. “Las renovables crecen más rápido que ninguna otra fuente energética en todos nuestros escenarios, siempre liderada por la solar fotovoltaica”, abundaba.

El estudio aportaba un dato interesante: el 80% del consumo eléctrico global se produce en regiones con “irradiación solar de alta calidad”. Incluso los petroestados, como Arabia Saudí, están cambiando su matriz, disparando la generación fotovoltaica y liberando barriles de crudo que todavía hoy se queman para generar electricidad y que a partir de ahora pueden dedicar al mercado exportador.

Para Rafael Salas, profesor de Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid, el camino que llevará a que se impongan las renovables y la movilidad eléctrica ya es irreversible, aunque se puedan producir retrasos. Porque, simplemente, los avances tecnológicos han hecho que no se pueda competir con la solar y eólica. “Contra las mejoras tecnológicas no se puede hacer nada”, resume.

A estas razones, Fulghum añade otro dato: la seguridad energética, que desde la crisis de 2022 se ha convertido en una prioridad global. Lejos de apaciguar los temores por la dependencia “de las importaciones de carbón, petróleo y gas” que había en muchas áreas como Europa, China, Japón y Brasil, la vuelta de Trump los ha alimentado. “Hay preocupación por la dependencia de las exportaciones energéticas de fuentes estadounidenses, como el gas natural licuado”, reconoce Fulghum. “Desplegar renovables es la forma más rápida de evitar el costoso apego a los volátiles mercados fósiles globales”, resume.

En toda esta historia, China ocupa un puesto destacado. Contra este país cargó Trump en Davos, al que acusó de vender aerogeneradores pero no instalarlos en su territorio. Efectivamente, China es el principal exportador de tecnología eólica (y solar). Pero también es el líder en implantación de aerogeneradores: casi la mitad de la potencia eólica mundial está allí. Y allí se ponen las dos terceras partes de los paneles y aerogeneradores que se instalan en el mundo, según la AIE. Lo mismo ocurre con la movilidad eléctrica: China lidera las ventas mundiales dentro de su país mientras sus exportaciones crecen a medida que los fabricantes de EE UU retroceden.

Esto precisamente es lo que la revista Science le recriminó hace unas semanas a la Administración Trump, en un número especial en el que designó el impulso de las renovables en el mundo como el avance científico más importante de 2025. La publicación advirtió de que EE UU no se está beneficiando de “sus propias innovaciones”. Porque una parte relevante de las tecnologías que han llevado a este crecimiento de las renovables en el mundo “se desarrolló en Estados Unidos”. Pero es China la que las perfeccionó y las fabrica. Este país suministra ya el 80% de las placas solares del mundo, el 70% de los aerogeneradores y el 70% de las baterías de litio.

Pero la apuesta del Gobierno federal es por los combustibles fósiles, con especial énfasis en el petróleo, como se ha podido comprobar en Venezuela. “La demanda global de petróleo está destinada a estancarse y caer en la próxima década”, advierte Fulghum. “El aumento de la producción no revertirá esta tendencia y solo degradará aún más el argumento económico para los productores de petróleo en un mercado a punto de entrar en declive”, añade. “En el transporte y la calefacción, el mundo se está alejando del petróleo y se está acercando a los vehículos eléctricos y las bombas de calor”, opina.

Más carbón en EE UU, menos en India y China

2025 fue también el año en el que, por primera vez en medio siglo, la generación de energía con carbón en la India y China cayó; un 3% y un 1,6% respectivamente, según un reciente análisis del medio especializado en energía y cambio climático Carbon Brief. Y la explicación hay que buscarla, en buena medida, en la implantación récord de renovables en los dos países más poblados del planeta.

Aunque Salas advierte de que, al mismo tiempo, en EE UU se produjo un gran incremento —del 13% interanual— de la generación con carbón en 2025. Algunos analistas apuntan al aumento de la demanda de energía por los centros de datos. Pero Fulghum añade que fue en gran medida por “un cambio del gas al carbón debido a los precios más altos del gas”. “La generación solar todavía cubrió la mayor parte del aumento de la demanda en 2025 en Estados Unidos, creciendo más que los combustibles fósiles”, afirma el analista de Ember.

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