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Kilómetros de zanjas, muros y mucha tecnología: detalles del plan de Kast para frenar la inmigración irregular

El nuevo Gobierno chileno quiere tomar el control de las fronteras más vulnerables en seis meses. Junto a los obstáculos físicos, fundamentales son los sistemas como sensores, cámaras, radares y drones, detalla el senador Cristián Vial quien diseñó el programa ‘Escudo Fronterizo’

José Antonio Kast en el cruce fronterizo de Chacalluta, en Arica, Chile, el 16 de marzo de 2026.Esteban Felix (AP)

El reloj está corriendo para la apuesta del Gobierno de José Antonio Kast de lograr en el plazo de seis meses el control de las fronteras en el norte del país, por donde se produce la mayor parte del ingreso irregular de personas y también de contrabando. El comienzo del trabajo de palas mecánicas y retroexcavadoras operadas por militares en pleno desierto, cerca del límite con Perú, para cavar zanjas de tres metros de profundidad, fue la forma en que el nuevo presidente en terreno dio el puntapié inicial a la ejecución de su “Plan Escudo Fronterizo”. Sin embargo, el grueso de ese programa —fundamental para cumplir una de las mayores promesas de campaña, de ponerle freno a la inmigración irregular— está basado en algo menos visible y silencioso: la tecnología, como explica el general en retiro del Ejercito y actual senador republicano por Maule, Cristián Vial, quien estuvo detrás de la elaboración de ese plan.

“El Escudo Fronterizo se sustenta en gran parte en tecnología, para poder liberar recursos humanos, que son los que menos hay”, asegura a EL PAÍS Vial. Así a las zanjas, cercas y muros, se suman sistemas de visión, como cámaras térmicas e infrarrojas, sensores, radares y drones también con cámaras de reconocimiento facial, todo funcionando las 24 horas del día.

El equipo que lideró Vial consideró que, de los 1.030 kilómetros de frontera que Chile tiene con los países vecinos del norte (170 con Perú y 860 con Bolivia), 299 eran vulnerables, aunque el ministro del Interior Claudio Alvarado ajustó hasta los 500 km los límites porosos. Es allí donde tienen que levantarse obstáculos, puestos de control y desplegarse elementos tecnológicos para detectar cruces fuera de norma. “El resto lo hace la geografía, con las alturas, los bofedales y los humedales, por donde no transitan personas ni vehículos”, destaca Vial.

En los primeros 18 meses, el trabajo de las Fuerzas Armadas podría ser clave, aunque luego el control de los limites debería quedar en manos de la policía de Carabineros. “El presidente de la República le ha solicitado a las Fuerzas Armadas y al Ejército, las capacidades de personal para ponerla a disposición en esta fase de implementación, cuando hay que operar máquinas, hay que hacer las zanjas, hay que instalar cercos”, detalla el general en retiro. Los militares “tienen gente preparada y especializada en eso”, afirma. Las zanjas serán cavadas en una extensión total de 30 kilómetros: 10 km en la región de Arica y Parinacota, 10 km en la de Tarapacá y lo mismo en la de Antofagasta, informó el ministerio de Defensa.

El plan original consideraba el inicio simultáneo de las construcciones de zanjas y muros/vallas en las tres regiones, no solo en la zona de Chacalluta, que visitó Kast el lunes. “Pero durante la ejecución seguramente eso puede haber variado” y se llevará a cabo “de acuerdo a las capacidades que tenga el Ejército a través del Cuerpo Militar del Trabajo con su maquinaria, que tenga Viabilidad y otro tipo de empresas civiles que también podrían estar convocadas a esto”, asegura el senador elegido en las elecciones de noviembre pasado. Destaca que el cronograma “lo tiene que precisar durante la ejecución el comisionado [presidencial Alberto Soto] con su equipo y ver dónde están las prioridades”.

El plan también considera el levantamiento de muros y vallas de unos cinco metros de altura, en las zonas cercanas a los seis cruces oficiales y de los pasos clandestinos que han sido inhabilitados. Son cierres similares a los utilizados por los gobiernos de Israel y Hungría, y que deberían estar equipados con sensores de movimiento y apoyados en la vigilancia por drones. También se contemplan cercos perimetrales electrificado, con patrullaje constante de Fuerzas Armadas y policías en los sectores aledaños a esos pasos, y torres de vigilancia.

Una de las áreas clave a controlar debiera ser la de Colchane, cerca de la frontera boliviana, dice el senador. “Colchane efectivamente es prioritario dentro del plan. Es el complejo fronterizo más importante en la frontera con Bolivia y es por donde en tiempos de la crisis migratoria de 2021 se nos hizo más daño, con el mayor número de ingresos por ese sector. Entonces, por supuesto, ahí el plan considera la remoción de tierras y zanjas que están contiguas a los pasos fronterizos”, asegura.

El parlamentario reconoce que no se cuenta con buena parte de los elementos tecnológicos como sistemas de optrónica, cámaras para ver de noche, sensores electrónicos, drones autónomos y radares térmicos, por lo que deberían ser comprados. “La industria militar y las empresas estratégicas del Estado tienen ciertas capacidades, pero es muy probable” que tengan que adquirirse otras.

Consultado sobre el costo que tendrá el plan ‘Escudo Fronterizo’, Vial responde: “Eso se trabajó, es un anexo del plan, pero es solo una estimación”.

Pasado los primeros 18 meses del plan, ya en la fase de consolidación, el control de las fronteras quedará en manos de Carabineros. “La planificación consideraba reforzar” las unidades de Carabineros, “porque los cuarteles fronterizos están muy mermados en cuanto a sus dotaciones. Son ellos los que tienen una especialidad de frontera, de resguardar la frontera, más que los militares”, destaca el senador.

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