Ironía centenaria de Ángel González, Marta Sanz y Manuel Vilas en verso y vientos del este en la poesía de la ‘rentrée’ cultural de 2025
El otoño trae propuestas frescas de nuevos autores, entregas de poetas asentados y descubrimientos llegados del levante


“Son pocos. / La primavera está muy prestigiada, pero / es mejor el verano. / Y también esas grietas que el otoño / forma al interceder con los domingos / en algunas ciudades / ya de por sí amarillas como plátanos”. En su famoso Inventario de lugares propicios al amor, el poeta asturiano Ángel González hablaba de esas grietas que forma el otoño, por las que también se puede colar la poesía: una estación muy poética, pero exactamente igual de poética que las otras.
la rentrée cultural de 2025
El 6 de septiembre se cumple el centenario del nacimiento del poeta, conocido por su conciencia y su ternura, su ironía y su bonhomía (“un santo por lo civil”, le cantó Sabina), así que la editorial Nórdica lanza la antología Eso era amor, prologada por Javier Rioyo y con ilustraciones de Pablo Auladell. Ángel González, efectivamente, ya está en el santoral.
Los poetas de renombre
En esta primera parte del curso vuelven poetas de renombre, algunos con notable carrera en la novela, como Manuel Vilas o Marta Sanz. Vilas, que adquirió celebridad con sus poemas antilíricos y mundanos sobre coches y McDonald’s, incluso antes de su desembarco en la narrativa, vuelve al género con el libro Ciudades en venta (Visor), en el que cada poema está dedicado a una ciudad, a la devastación que el capitalismo crea en la ciudad del siglo XXI, a los oprimidos y marginados de las calles globales. Marta Sanz, tradicionalmente irreverente, inteligente y visceral, ahora sinestésica, escribe que todos los poemas le salen amarillos y así, Amarilla (La Bella Varsovia), se titula su nueva entrega. En torno a ese color gravita “una geografía íntima atravesada por la fiebre, la memoria, el deseo, la enfermedad”.
Otro poeta de reconocida trayectoria es Alberto Santamaría, aunque su línea paralela transcurre no tanto en la novela (que también ha tocado) como en el ensayo político y cultural, que ahora lanza De las cosas pálidas (La Bella Varsovia). Es su vuelta la poesía después de cinco años, ahora en torno a la idea de la presencia en un presente que siempre se nos escapa, que se desvanece, pero que debemos aprender a habitar.
Voces frescas
Voces frescas son las que propone la editorial Pre-Textos con propuestas como A vista de niña pájaro, de la veinteañera Alejandra Sevilla, ganadora del premio de poesía joven RNE-Fundación Montemadrid, que en sus versos utiliza la metáfora del vuelo para tratar el paso de la infancia a la edad adulta. Otra veinteañera, Paula Melchor, que con Amor y pan fue galardonada con el primer premio de la editorial Letraversal, regresa ahora con Un conjuro (Letraversal), “una ecología íntima donde conviven cervatillos, salamandras y disparos en la noche”. Por su parte, Julia Viejo presenta Anidan minerales (Pre-Textos), ganador del premio Ciudad de Estepona, su primer poemario después de algunas destacadas incursiones en la narrativa, un libro que “inventa escenarios grandes donde ocurren cosas pequeñas”, que tratar de encontrar nuevas formas de ver lo cotidiano, es decir, de hacer poesía.
Vientos internacionales
Entre las propuestas internacionales, destaca Ana Blandiana, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, que en Se hace el silencio en mí (Visor, con traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa) presenta una poesía metafísica sobre los grandes temas: la vida, la muerte, el paso del tiempo, la nostalgia. Corina Oproae, también rumana, concretamente de Transilvania, aunque de nacionalidad española, ofrece Cómo enterrar al padre en un poema (Tusquets), un gran teatro del mundo con la comparecencia de poetas como Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Elizabeth Bishop o la propia Blandiana.
Si montar una editorial de poesía es ya un gesto heroico, más lo es especializarse en poesía búlgara y del este de Europa, en lenguas de “escasa difusión”. Es lo que hace La Tortuga Búlgara: entre sus propuestas para el nuevo curso destacan El muchacho azul, de Aleksandar Vutimski, un poeta de la primera mitad del siglo XX considerado como “el Rimbaud búlgaro”, y Arrancar una granada, de Patricia Nikólova, una poeta búlgara contemporánea, que refleja la herida del desarraigo y de los conflictos bélicos, como los de Ucrania y Gaza. Ambos con traducción del propio editor: Marco Vidal González.
Desde latitudes orientales, Hiperión trae en edición bilingüe los Haikus de la bomba atómica, de Seiko Ota, en conmemoración del 80º aniversario de los bombardeos estadounidenses en Hiroshima y Nagasaki, con textos e ilustraciones basadas en los relatos de los hibakushas, supervivientes de los primeros (y por el momento últimos) ataques nucleares de la historia. Una lectura muy apropiada para no olvidar una amenaza aún presente.
El poeta granadino Javier Egea, que fuera uno de los creadores del movimiento de La otra Sentimentalidad en los años ochenta, se quitó la vida en 1999. Ahora, también Hiperión, publica Soledades: una antología prologada por Félix Martín Gijón que el propio poeta había dejado preparada antes del momento final y que ahora, por fin, ve la luz.

De las cosas pálidas
La Bella Varsovia, 17 de septiembre
120 páginas, 15,90 euros

Amarilla
La Bella Varsovia, 3 de septiembre
96 páginas, 12,90 euros

Ciudades en venta
Visor, septiembre

Se hace silencio en mí
Traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa
Visor, octubre

Cómo enterrar al padre en un poema
Tusquets, 17 de septiembre
96 páginas, 17 euros

A vista de niña pájaro
Pre-Textos, 3 de septiembre
100 páginas, 15 euros

Anidan minerales
Pre-Textos, 3 de septiembre
44 páginas, 10 euros

Haikus de la bomba atómica
Hiperión

Soledades
Hiperión

Eso era amor
Nórdica, 1 de septiembre
104 páginas, 21,50 euros
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