El ocio nocturno abre su abanico en Madrid: la influencia de Ibiza se instala en las discotecas pese al debate de los empresarios
Locales de la capital buscan diversificar su propuesta y llegar a un cliente con mayor poder adquisitivo

Las noches en un polígono industrial de Humanes (Madrid) palpitan al ritmo de la música que retumba en Fabrik, el coloso nocturno considerado por muchos como el templo del techno. Pero su fiesta está cambiando. El objetivo: mirar hacia Ibiza para elevar su estatus, pulir su imagen y atraer un público “más adulto, selecto y con mayor poder adquisitivo”. En palabras de su nuevo CEO, Luis Román López, de 29 años, Fabrik busca diversificarse y dejar atrás la etiqueta de “club de polígono” que, aunque popular, le resulta limitada para sus nuevas aspiraciones. Su caso no es aislado. Otros clubes de la capital han dado un giro en su identidad para renovar su público y seguir una tendencia más comercial.
La acogida del estilo Ibiza en Fabrik no esquiva el sello de lujo que caracteriza a la isla blanca e invita a un público más glamuroso al polígono de Humanes. Esa estética contrasta con uno de sus ambientes característicos: el parking de la discoteca. Es sábado por la noche y unas 300 personas se agrupan en corrillos en torno a coches con los maleteros abiertos y potentes altavoces disparando música a todo volumen. Carla Labrador ha venido al club junto a su grupo de amigas y aboga porque el nuevo concepto no sepulte su esencia. “Fabrik tiene un público muy grande al que le gusta una forma de salir de fiesta muy concreta y que busca hacer el parking y este tipo de fiestas. Si quieres el rollo de Ibiza, pues te vas a Ibiza”, opina. Su compañera, Patricia Seijas, coincide y muestra su preocupación ante la idea de una elitización de la noche madrileña. “Creo que cada grupo social tiene sus fiestas y sus hobbies determinados y hay determinada clase social del sur de Madrid, clase trabajadora, que no busca una fiesta elitista, sino más divertida y de conocer gente”.
El CEO de Fabrik aclara que, con los cambios, han creado nuevas fiestas ―sin eliminar las clásicas― para “ampliar el abanico”: “Hemos añadido opciones para poder traer público más selecto, que tenga mayor poder adquisitivo. Pero las fiestas de techno se van a mantener, Fabrik es un espacio multiusos”. López subraya que quiere seguir las tendencias que hay ahora mismo en Ibiza o Marbella y que ya se están extendiendo también por Madrid. Para ello, dice que ha reforzado la seguridad dentro y fuera de las salas y ha incrementado el número de zonas VIP ―sin reducir el aforo destinado para el público general ni incrementar los precios habituales―. También ha retocado la programación musical para dar más valor a sonidos “menos machacones”, como el house, el tech house y el reguetón.
La música urbana y la electrónica representan en este momento el sonido más comercial. Los empresarios del ocio nocturno lo reconocen y organizan fiestas que priorizan esta escena. Rafa Muñoz de la Cámara, de 26 años, dirige con su hermano la discoteca Jowke, y tiene claro que las sesiones con esos géneros otorgan “un abanico que abre muchas puertas”. Este club, ubicado en Alcorcón, tiene palmeras, piscina y, a simple vista, parece que su construcción se inspiró en Ibiza ―pero Muñoz la compara más con “un pequeño paraíso del Caribe o un oasis en el corazón de África”―. Él reconoce la influencia de la fiesta ibicenca en Madrid, pero dice que no hay necesidad de competir contra ellos. “Son dos mundos diferentes”, comenta. El empresario, además, afirma que “la isla ya no es lo que era”, y lo achaca a los altos precios. “Esto hace que quien esté en Madrid prefiera quedarse y gastar su dinero aquí, aunque haya discotecas que quieran copiar su estética”.
Vicente Pizcueta, portavoz de Noche Madrid, considera que, en el caso de Fabrik, su CEO está leyendo bien una escena que está presente en Las Vegas, Londres o, de nuevo, Ibiza: los superclubs ―locales con aforos de más de 10.000 personas y con diferentes estilos musicales―. “Los clubes tienen que evolucionar”, advierte. Sin embargo, Pizcueta desvincula estos cambios de un proceso de gentrificación en el ocio nocturno de la capital y justifica que los jóvenes siguen siendo el público principal: “No se está expulsando a los jóvenes de las discotecas. A fin de cuentas, hay mil veces más jóvenes de un poder adquisitivo medio que ricos. Los protagonistas de la vida nocturna siguen siendo los jóvenes”.
Otros clubes de la capital han mutado con la idea de renovar su público. Los madrileños recuerdan el 14 de marzo de 2025 como el día que Sala Barco, un local mítico para la escena del jazz en la ciudad, anunció el cierre de sus puertas. Lo hizo a través de redes sociales y sin ofrecer mayores detalles. Ocho meses después, ha regresado con el nombre de Barco Sound House y una propuesta musical completamente diferente a la original. Esta vez, enfocada en la electrónica. En los eventos desde su reapertura, también ha fijado una restricción para que solo puedan ingresar personas mayores de 25 años.
Influencia de Ibiza
No todo el mundo piensa que Ibiza ha llegado para quedarse en Madrid. El portavoz de Noche Madrid defiende el ocio nocturno de la capital como modelo propio frente a otros modelos. “Madrid es muy plural, con discotecas de todo tipo de ambientes. Madrid sabe qué le gusta a cada perfil de público”, reflexiona. Respecto a la influencia ibicenca en la fiesta capitalina, Pizcueta defiende que “Madrid tiene poco que aprender de Ibiza”. “Hace tiempo que no nos fijamos en la isla a la hora de generar tendencias”.
Pero el debate está sobre la mesa. Si bien hay quienes defienden la fiesta madrileña a tope, otros empresarios de la noche abrazan las lecciones del ocio ibicenco. Luis Román López comenta que, por ejemplo, se fija mucho en los djs que están en Ibiza durante el verano para traerlos a Fabrik. Aunque destaca que Madrid es “una de las mejores ciudades en ocio nocturno”, no desconoce el aporte que puede obtener de las tendencias que se siguen en la isla blanca.
El ocio nocturno también se ha nutrido en los últimos tiempos de complementos como el tardeo y el brunch, que abren espacios para públicos que no necesariamente buscan fiesta para toda la noche. “Es un tema de cómo la tarde complementa la noche o incluso la mañana. La gente sale cada vez más a celebrar”, reconoce Vicente Pizcueta. Se trata de alternativas que comenzaron a establecerse tras la pandemia y que, junto a la diversificación de opciones que buscan los promotores de la noche madrileña, parecen haber llegado para quedarse. Más ibicencas, más madrileñas, más caras o para todos los públicos, los empresarios de la capital tienen claro que lo importante es ofrecer alternativas, y el abanico cada vez es más amplio.
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