Arranca en Argentina el juicio por el ARA San Juan, el submarino que implosionó con 44 tripulantes
Cuatro ex altos mandos de la Armada deben responder por el hundimiento en el Atlántico, el 15 de noviembre de 2017


El 15 de noviembre de 2017, el submarino ARA San Juan implosionó en medio del Atlántico Sur. Ninguno de los 44 tripulantes que viajaban a bordo sobrevivió. La búsqueda paralizó al país y la primera certeza se tuvo más de un año después, cuando los restos fueron hallados en el fondo marino, a 900 metros de profundidad. Este martes comenzó el juicio contra cuatro exaltos mandos de la Armada por su responsabilidad en la tragedia naval. Deberán responder por los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público, omisión de deberes del oficio y estrago culposo agravado por el resultado de muerte. La falta de responsables políticos en el banquillo de los acusados, el tiempo transcurrido y la lejanía del juicio, celebrado en Río Gallegos, 2.500 kilómetros al sur de Buenos Aires, han hecho que pase casi desapercibido.
La querella sostiene que el submarino no estaba en condiciones de zarpar. Presentaba fallas, “novedades que incidían en su seguridad” y un solo periscopio en servicio. Deberán responder ante la justicia Luis Enrique López Mazzeo, quien se desempeñaba como máximo cargo operativo de la Armada en el momento del siniestro; el responsable de la fuerza de submarinos, Claudio Villamide; el capitán de navío Héctor Alonso y el capitán de fragata Hugo Miguel Correa.
Los familiares se mostraron satisfechos por el inicio del juicio, pero fueron muy críticos también con el accionar judicial. “Tenemos pocas o nulas expectativas”, resumió el abogado Luis Tagliapietra, padre de Alejandro Tagliapietra, uno de los tripulantes fallecidos. “Se deberían haber hecho pericias sobre el material encontrado hace siete años que reclamamos”, agregó a Radio Continental. Para Tagliapietra y las familias que representa, la mayor esperanza es que alguno de los testigos diga algo novedoso que dé pie a “un nuevo juicio con las medidas probatorias que una investigación seria requiere”.
Los familiares intentaron sin éxito que el juicio se celebrara en la ciudad de Mar del Plata, el puerto de destino que tenía el submarino y al que nunca llegó. Lamentan también que la justicia decidiese sobreseer al expresidente Mauricio Macri y a los jefes de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, en la causa por espionaje ilegal contra ellos.
El ARA San Juan era un submarino alemán, construido en 1985 y remozado en Argentina en 2014. Partió de Ushuaia el lunes 13 de noviembre rumbo al norte, para realizar tareas de patrullaje y vigilancia contra la pesca ilegal. Dos días después, el capitán informó entonces de que una entrada de agua había producido un cortocircuito en uno de los bancos de baterías, lo que derivó en un principio de incendio. Fue la última comunicación del submarino. Ese día, un sistema de alertas de pruebas militares detectó una explosión en el Atlántico Sur que hizo temer lo peor. Durante el año que duró la búsqueda, decenas de familiares de los 44 tripulantes visitaron cada día la base naval de Mar del Plata para recibir noticias.
Las imágenes de los restos del submarino mostraron cómo había quedado destruido y fragmentado en varios pedazos, por fuera del casco resistente. “La implosión se produce cuando el submarino llega a una profundidad en la que la presión externa del mar supera la resistencia del material con que está construido. Primero el casco tiene deformaciones elásticas, luego permanentes y cuando supera esa profundidad, llega el colapso”, explicó el capitán Enrique Balbi, portavoz de la Armada durante los primeros meses de búsqueda. Las familias de los 44 tripulantes quieren que se haga justicia y obtener respuestas.
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