Milei busca renovar su lugar de referente ultra en Davos
El presidente argentino ha convertido el foro económico en un escaparate de su batalla cultural contra la izquierda. Hablará después de Trump, su gran apoyo global

“Occidente está en peligro”. Con esa sentencia, Javier Milei inauguró en enero de 2024 su historia en el Foro Económico Mundial. Eran sus primeros días al frente de la presidencia de Argentina y el ultra buscaba perfilarse en Davos como una referencia global de la nueva derecha, alejado de ideas “colectivistas” y “socialistas” que, según su visión, han llevado al mundo al desastre. En 2025 continuó su tarea en el mismo escenario, con una diatriba de repercusión mundial en contra el “virus mental de la ideología woke”, y este miércoles sumará un nuevo capítulo cuando se presente en el atril casi inmediatamente después que su principal aliado global, Donald Trump.
Milei viajó este lunes por la noche a Zurich, Suiza, acompañado de la cúpula de su gabinete: la secretaria general de la Presidencia, su hermana Karina Milei; el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller, Pablo Quirno. Desde allí se trasladará al pueblo alpino que convoca anualmente a mandatarios, funcionarios y empresarios de todo el mundo. Además de Trump, estará Kristalina Georgieva, la directora gerente del FMI, su otro gran soporte internacional, ambos dispuestos a desembolsar dinero cada vez que tambalean los planes del presidente autodenominado anarcocapitalista. Serán cinco días del mandatario fuera de Argentina, mientras sus alfiles en el país apuntalan la estrategia para hacer avanzar la reforma laboral en las sesiones extraordinarias del Congreso convocadas para febrero.
La presencia conjunta de Milei y Trump en Davos ofrece una imagen potente, que grafica el ascenso global de una corriente ideológica conservadora que sintoniza con las élites económicas y políticas de todo el mundo. Sus discursos, cada vez más alineados, chocan con ideas que han funcionado como pilares de encuentros de este tipo como la cooperación, el multilateralismo y el libre comercio. De hecho, Trump llega luego de un primer año de gestión signado por una política de imposición agresiva y unilateral de aranceles y de su reciente decisión de retirar a Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales, algo que podría replicar Milei en Argentina.
Si bien no se adelantó de manera oficial los ejes de su discurso, se espera que mantenga la línea de sus intervenciones anteriores, con lenguaje directo y mensajes de impacto. Davos ha sido hasta ahora una de las plataformas de mayor exposición para la “batalla cultural” de Milei, uno de los pilares de su gestión junto al ajuste de la economía.
Desde ese escenario de fondo azul, con los anteojos redondos que usa para las alocuciones formales, ha criticado lo que él denomina “ideología de género” y la “pelea ridícula y antinatural entre el hombre y la mujer”, además de la “agenda sangrienta del aborto”. El cuestionamiento de la figura penal de “femicidio”, para castigar crímenes por motivos de género y su asociación de la homosexualidad a la pedofilia le valió una fuerte reprobación en el país, con manifestaciones en la calle en defensa del colectivo LGBTIQ+.
Desde ese espacio Milei también cuestionó a quienes defienden el medioambiente, atizó el miedo contra los inmigrantes “que abusan, violan o matan a ciudadanos europeos” y buscó acercar lazos con personalidades afines. En 2025 aseguró que se sentía cada vez más acompañado en el mundo al referirse a una “alianza internacional”. “Desde el maravilloso Elon Musk hasta la feroz dama italiana, mi querida amiga, Giorgia Meloni; desde Bukele en El Salvador hasta Viktor Orbán en Hungría; desde Benjamín Netanyahu en Israel, hasta Donald Trump en Estados Unidos”, enumeró.
Este año se sumará como uno de los grandes temas sobre la mesa en Davos la situación en Venezuela y el futuro de su economía petrolera, que Estados Unidos quiere regir a partir de ahora, además de las amenazas arancelarias de Trump contra Europa por su oposición a la anexión estadounidense de Groenlandia.
El discurso de Milei está previsto para el miércoles a las 11.45 hora argentina (14.45 GMT), poco después del de Trump, que comenzará a las 10.30 hora argentina (13.30 GMT). Antes, el presidente tiene previsto reunirse con el empresario británico Maurice Ostro, dueño de Ostro Minerals y con CEOs de bancos internacionales. Si bien Milei no perderá la oportunidad de fotografiarse con Trump o Georgieva si es que la hay, la agenda oficial no incluye encuentros bilaterales con ellos. Oficialmente Victoria Villarruel, la vicepresidenta argentina, es la persona que estará a cargo de la gestión durante el viaje del Presidente a Suiza, pero por la mala relación entre ellos será el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, la persona que en los hechos le reporte a los hermanos Milei desde el territorio.
Además de Milei estarán presentes en Davos el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, y el de Panamá, José Raul Mulino. Noboa, que también tiende la mano a Trump desde Ecuador al abanderar políticas parecidas de lucha contra el crimen organizado, encabeza una nutrida comitiva con cuatro ministros que incluye la titular de Relaciones Exteriores, Gabriela Sommerfeld, y la de Economía, Sariha Moya. En cambio, el presidente colombiano, Gustavo Petro, que inicialmente se contaba entre los asistentes al encuentro, canceló su participación para dar prioridad a la reunión que tendrá con Trump el próximo 3 de febrero en la Casa Blanca y que se espera que reconduzca la tensa relación entre los dos mandatarios, que escaló todavía más a raíz de la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Washington y sus amenazas de hacer lo mismo en Colombia.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, tampoco viajará a Davos y será la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Alicia Bárcena, quien encabezará la delegación del país en Suiza. Sheinbaum es otra de las caras del progresismo latinoamericano que ha debido lidiar con las amenazas de Trump de lanzar operaciones militares en su territorio bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
También canceló su participación en Davos el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, pese a que iba a ser su primer viaje internacional como mandatario, para “priorizar la agenda nacional”. Su salida del país implicaría entregar el mando temporal al vicepresidente, el expolicía Edmand Lara, con quien tiene marcadas diferencias hasta el punto de que Lara se ha declarado “oposición constructiva”.
El encuentro, que se celebra hasta el próximo viernes, tendrá lugar “en el contexto geopolítico más complejo desde 1945”, dijo esta semana el presidente y consejero del Foro Económico Mundial (WEF), Borge Brende.
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