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El Banco Mundial advierte del lento crecimiento de América Latina y el Caribe este año por el aumento de la incertidumbre global

Anima a los países a acelarar las reformas y aprovechar sus recursos naturales. Argentina sobresale como una excepción al alza; México y Brasil se estancan

Vista del Puerto Santos, en Brasil, en una imagen de archivo.Paulo Fridman (Corbis via Getty Images)

América Latina y el Caribe (ALC) han caído en una especie de modorra económica, con un crecimiento lento y reformas paralizadas, más atentos a los episodios de incertidumbre internacional, muchos de ellos promovidos por su vecino del norte, que a su propio devenir. El Banco Mundial prevé que la economía de la región crecerá un 2,1% este año, tres décimas menos que el año pasado, según la última edición del Panorama Económico de América Latina y el Caribe. Para 2027, el organismo con sede en Washington prevé una expansión del 2,4% en un contexto de bajo crecimiento en medio de la inestabilidad global y la escasez de inversión.

“Las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costes de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo”, sostiene el organismo presidido por el indio Ajay Banga.

Las proyecciones del Banco Mundial sitúan a ALC como una de las regiones del mundo con un crecimiento más lento, que no logra reducir la brecha con las grandes potencias. Esta situación evidencia sus persistentes debilidades estructurales y su continuado retraso frente a las demás regiones emergentes.

Los funcionarios del organismo recalcan el débil crecimiento de la región pese a que el precio de las materias primas aún está elevado y las condiciones de financiación se han relajado. Los bancos centrales, en general, han seguido la estela de la Reserva Federal de Estados Unidos y han reducido tipos, lo que abarata la financiación. Pero la incertidumbre global, las estrecheces presupuestarias por los abultados déficits y deuda junto con una demanda privada que no termina de convertirse en un motor fiable, explican el débil desempeño de la región.

Argentina, al alza; Brasil y México, a la baja

Argentina emerge como la principal excepción al alza, según destaca el Banco Mundial, gracias a la “estabilización y las reformas”. El gobierno de Javier Milei ha aprobado agresivas reformas como la laboral y la fiscal, que, sin embargo, coinciden con un aumento del desempleo y un creciente malestar porque la mejora no llega a todos los bolsillos.

Otras economías más pequeñas también muestran cierta efervescencia económica, como Paraguay, que crece apoyado por exportaciones agrícolas fuertes, la expansión de la generación eléctrica y un marco macroeconómico estable.

En América Central, países como Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras mantienen un crecimiento relativamente sólido, respaldado por flujos de remesas, exportaciones de servicios y una mayor integración en las cadenas de valor regionales.

Por el contrario, Brasil y México, dos de las grandes economías de la región, afrontan un crecimiento más lento. Son economías más grandes, más expuestas a las amenazas arancelarias de Donald Trump, que sufren por las condiciones financieras domésticas restrictivas y que tienen un limitado margen presupuestario.

Chile y Perú, por su parte, muestran un crecimiento moderado, respaldado por inversiones en minería e infraestructura, además de una mejora gradual de las condiciones internas.

En el Caribe, la expansión impulsada por el petróleo en Guyana y, próximamente, en Surinam y, en menor medida, en Trinidad y Tobago, está ampliando su divergencia con respecto a las economías que dependen en gran medida del turismo. Jamaica se está recuperando de un devastador huracán, mientras que las perspectivas de Haití dependen fundamentalmente del éxito de las nuevas iniciativas de seguridad.

América Latina y el Caribe cuenta con los activos y la capacidad de reforma para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad”, afirmó Susana Cordeiro Guerra, vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.

Aprovechar los recursos naturales

El informe del Banco Mundial asegura que la región puede obtener un mayor rendimiento si aprovecha sus recursos naturales, su potencial energético y aborda reformas para crear empleos de calidad, lo que proporcionaría un crecimiento más inclusivo y productivo.

La economía de ALC sigue estando condicionada por altos niveles de empleo informal, asociado a la educación, baja inversión pública y un limitado espacio presupuestario para abordar políticas públicas.

El consumo de los hogares y empresas es la principal base del crecimiento. La inversión sigue siendo débil. Las empresas han aplazado decisiones de inversión ante la inestabilidad internacional.

La guerra en Oriente Próximo ha disparado el precio del petróleo y los países de la región podrían verse afectados por la persistencia de unas tasas de interés mundiales elevadas durante más tiempo del previsto. A esto se suma, que el crecimiento de los países europeos y Estados Unidos, junto a China, los mayores inversores de ALC, se desacelera.

El organismo con sede en Washington recalca que los niveles de deuda pública de los países de América Latina y el Caribe “siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo”.

Por eso, plantea una serie de recetas tradicionales. Bien conocidas por todos los mandatarios de la región. “Restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad son tareas esenciales”. Pero no siempre resulta fácil sacar adelante las reformas que conduzcan a esos resultados.

Los economistas del BM recuerdan que la región tiene algunas fortalezas que debe explotar como palanca para abordar otras reformas. Cuenta la mitad de las reservas mundiales de litio, un tercio del cobre, una matriz energética relativamente limpia y, en varios países, un impulso reformador que va ganando terreno.

El giro político y económico propuesto por Estados Unidos en el continente está teniendo repercusiones. La región está abriendo la puerta a nuevas políticas industriales, ya sea como alternativa a otros territorios golpeados por los aranceles, o como oportunidad ante la incertidumbre global. “Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer”, señaló William Maloney, economista jefe del Banco Mundial.

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