Venezuela: del ‘gringo go home’ al ‘gringo come home’
A pesar del optimismo cauteloso y las expectativas puestas en la mejoría económica, no parece que los venezolanos están dando un cheque en blanco al Gobierno ni a la tutela de Estados Unidos

Una reciente encuesta hecha en Venezuela revela lo que era un secreto a voces: un respaldo mayoritario a la captura de Nicolás Maduro y al plan (cualquiera que sea) de Estados Unidos que desde el 3 de enero se declaró tutor del país suramericano, un territorio con que el presidente Donald Trump se está “encariñando”, según dijo el mandatario estadounidense.
El estudio de Gold Glove Consulting fue hecho entre el 24 y el 30 de enero de 2026. Fue dado a conocer ampliamente el pasado 18 de febrero, en un evento organizado por The Atlantic Council y en el cual participé como comentarista.
Entre los hallazgos que comentó Mark Fierstein, director de la firma, están los siguientes:
- Los venezolanos están optimistas sobre el corto plazo.
- Las ansiedades económicas y de seguridad, junto con un futuro político incierto, moderan el entusiasmo.
- Por ahora, el público es pragmático y acepta las realidades políticas actuales.
- El involucramiento de Estados Unidos cuenta con respaldo ciudadano.
- Los votantes quieren elecciones anticipadas y una transición acelerada.
- María Corina Machado sigue siendo la figura política más popular.
- Delcy Rodríguez podría estar recibiendo una reevaluación cautelosa.
- El público muestra poco interés en el perdón o la negociación para avanzar hacia una eventual transición.
- La afiliación partidista influye en las posturas, pero surge un consenso notable en algunos temas.
Para comentar sobre estos resultados voy a empezar con el que más sorprendió al encuestador: el apoyo a Delcy Rodríguez como ejecutora de la política de Washington en contraste con el bajo respaldo popular que recibe. La actual mandataria de facto obtiene 37% de evaluación positiva (entre excelente y bueno) por su desempeño como sustituta de Maduro. Mientras que 23% dice tener una opinión favorable de ella. Es, de todas maneras, la que más alta puntuación tiene entre los dirigentes maduristas. Diosdado Cabello, el rostro visible de la represión, alcanza 15% y el general Vladimir Padrino, ministro de Defensa, 14%.
En contraste, María Corina Machado logra 67% de intención de voto frente a 25% de Delcy Rodríguez, en caso de una eventual elección.
Estos números son una suerte de lo que popularmente llaman justicia poética, ya que la cúpula madurista no cesaba en sus arengas antiimperialistas, con discursos en los que amenazaban con la furia divina en caso de que el imperio osara hollar el suelo patrio.
Lo que ha ocurrido en semanas de la captura de Maduro apunta no solo a una entrega de recursos venezolanos, sino además a la continuidad de un plan de shock económico que había empezado sotto voce con el aumento de los precios de la gasolina durante el encierro por la pandemia de Covid, en 2020, al igual que el uso de divisas extranjeras ante la pérdida de valor de la moneda nacional, el bolívar.
Entre el 14 y 15 de febrero, el secretario de energía de Estados Unidos, Christopher Allen Wright, visitó Caracas y dos instalaciones petroleras ubicadas en el oriente venezolano. Fue recibido en el Palacio de Gobierno, con honores. La cuenta oficial de ese ministerio compartió un video en el que se ve a Wright alzando con una botella de vidrio transparente, de unos 500 mililitros, llena de un líquido negro. Él toma el envase con sus dos manos y se lo lleva a los labios, no para beberla, sino para besarla. A su lado, Delcy Rodriguez parece aguantar una arcada, aunque, según los testigos de ese viaje, hubo mucha camaradería.
Aunque Venezuela es un país ampliamente conocido por sus reservas de petróleo y gas, también tiene reservas importantes de oro y bauxita. Hay indicios, aunque sin números, de coltán y otros minerales raros. En una conferencia sobre el carbón, el presidente Donald Trump citó la nueva fuente de petróleo: “Tenemos un nuevo grupo de personas con el que nos hemos encariñado mucho, llamado Venezuela”. A la vez, el mandatario constantemente alaba el desempeño de Rodríguez.
Para comprender un poco más el enfoque estratégico de Estados Unidos con el nuevo protectorado, puede ser útil el comentario que hizo el vicepresidente de EEUU, J.D Vance, el 4 de febrero pasado: “Recuerdo que después de nuestra muy exitosa operación militar en Venezuela, el presidente de los Estados Unidos estaba hablando conmigo, con Marco Rubio y con algunos otros miembros de alto nivel del gabinete, y él estaba hablando de lo importante que era asegurar que la economía global tuviera acceso al petróleo y al gas por muchos años en el futuro”.
Esta afirmación la hizo al iniciar su alocución en un encuentro sobre minerales críticos, donde llamó a crear un bloque entre países aliados para garantizar minerales raros y contrarrestar a China.
De lo mucho que ha pasado en Venezuela en las últimas semanas, hay algunos hechos que están directamente asociados con los intereses económicos de EE UU y de sus aliados: la aprobación express de una Ley de Hidrocarburos, cuestionada por sectores nacionalistas y el anuncio de que Repsol, empresa española, recibiría un cargamento de un millón de barriles de crudo. Además, EE UU ha emitido licencias que apuntan a desmontar el régimen de sanciones contra la industria energética de Venezuela.
En general, los venezolanos no solemos manejar mucha información sobre la industria petrolera porque es un tema de mucha especialización. Sin embargo, sus buenos tiempos han estado asociados con mejoras en la economía individual, debido a que el Estado es propietario del crudo y se encarga de redistribuir la renta. De manera que es natural que haya optimismo, tanto en los sectores expertos —que, sin embargo, hacen advertencias sobre las altas expectativas— y en el ciudadano de a pie. En este sentido, desde 2022 el clima de opinión recogía que los venezolanos ya habían concluido que con Maduro al frente ninguna mejoría económica sería sostenible.
El estudio de GGC es el primero que se conoce públicamente después de la captura de Maduro. Lo compartido se corresponde con las percepciones recogidas por periodistas y analistas, afirma la historiadora Margarita López Maya.
En la encuesta, 43% es favorable a la decisión de Estados Unidos de trabajar con la cúpula madurista para evitar la inestabilidad en el país; 72% tiene una mirada positiva sobre el rumbo del país —al contrario que en 2025— y 83% declara su optimismo acerca del futuro de Venezuela en los próximos dos años. Más del 90% respalda las demandas de Estados Unidos sobre detener el tráfico de drogas, la celebración de unas eventuales elecciones y la liberación de los presos políticos.
Estos últimos números parecen sugerir que hasta el porcentaje de la muestra que se declara chavista, apoya la intervención de EE UU. 48% de los que se ubican en esta identificación están de acuerdo con los bombardeos cinéticos a embarcaciones supuestamente de narcotraficantes. No obstante, el rechazo es mayoritario a una presencia de tropas de EE UU en el territorio venezolano.
El periodista Stefano Pozzebon, que estuvo en la gira de Wright y que ha cubierto el país desde 2016, escribió sus impresiones en una nota para CNN. “Hay un nuevo entusiasmo, un optimismo que, para ser franco, nunca había visto antes”, apunta. También refleja la cordialidad entre las autoridades maduristas y sus nuevos mejores amigos del norte.
Pese a todo lo anterior, al optimismo cauteloso y al foco de las expectativas puestas en la mejoría económica, no parece que los venezolanos están dando un cheque en blanco. 68% se expresa a favor de que una próxima elección presidencial se desarrolle en el plazo de un año.
“Tal vez la conversación más surrealista que tuve no fue escuchar a un presidente chavista cantando alabanzas al capitalismo, ni a amigos que llevaban ocho años fuera del país buscando finalmente un vuelo a Caracas, sino a un diplomático europeo que, tras una larga pausa, me dijo: “Al menos por ahora, tenemos que admitir que Trump acertó en esto”, dice Pozzebon.
Como otros venezolanos mantengo un optimismo cauteloso. Los riesgos de tener una mejor economía pero no una democracia están más vigentes que nunca.
López Maya, quien vive en Venezuela, sostiene que la reciente encuesta “ha reflejado bien lo que uno percibe en la calle. El alivio, el discreto optimismo, la valoración a MCM, la preocupación por lo económico, y la aceptación de que Delcy Rodríguez es una buena tutelada, pero que se vaya pronto”.
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