Un grupo de universitarios se encara con Delcy Rodríguez y le exige liberaciones en Venezuela: “Hay más de 200 jóvenes presos políticos”
“Debería ponerse la mano en el corazón por la libertad de todos los presos”, han reclamado los estudiantes a la mandataria


Una escena poco habitual en los últimos años en Venezuela se produjo este martes en la Universidad Central de Venezuela (UCV): un intercambio directo entre dirigentes estudiantiles de la oposición y una de las figuras más altas del Gobierno. Durante un recorrido por el campus, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez —egresada de esta casa de estudios—, se encontró con un grupo de líderes estudiantiles que la emplazaron públicamente para exigir la liberación de los presos políticos.
Los jóvenes no dejaron pasar la ocasión para plantear una demanda que se ha convertido en causa común de la oposición desde el pasado 3 de enero. “Presidenta, hay que liberar al profesor Jesús Armas y a más de 200 jóvenes que son presos políticos en Venezuela”, le dijo Miguelangel Suárez, presidente de la Federación de Centros de Estudiantes, el máximo cargo de representación estudiantil de la principal universidad del país.
En el primer intercambio, Rodríguez se acercó sonriente a saludar a los estudiantes y les dijo que estaba trabajando en un programa de convivencia democrática, anunciado la semana pasada. Otros jóvenes se sumaron de inmediato a la exigencia de excarcelaciones. “Póngase la mano en el corazón, usted es ucevista, libere a todos los presos políticos”, insistieron. Suárez pidió poner fin al “sufrimiento que viven los familiares a las afueras de los centros de detención” desde hace casi tres semanas.
En los últimos días, el dirigente estudiantil ha recorrido varias cárceles junto a otros universitarios para llevar insumos, alimentos y acompañamiento a quienes se mantienen en vigilia, presionando para que las excarcelaciones incluyan a todos los detenidos, en particular a Jesús Armas. El profesor, que daba clases en la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos y formó parte del equipo de campaña de Edmundo González Urrutia, fue detenido hace más de un año por hombres encapuchados que se lo llevaron de un restaurante en Caracas. Desde entonces, un afiche que reclama su liberación permanece pegado en la puerta de la escuela.
Estos días también se observan en el campus fotografías de Roalmi Cabeza, estudiante de Derecho encarcelado, y carteles que convocan a foros para debatir si en Venezuela se está produciendo o no una transición política. La semana pasada, durante la conmemoración del 23 de enero de 1958 —fecha de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez—, los estudiantes desplegaron pancartas y cortaron parcialmente una de las principales arterias de la ciudad para exigir más liberaciones, en una reaparición de protestas que habían prácticamente desaparecido tras el recrudecimiento de la represión en el último año.
La insistencia de los jóvenes llevó a Rodríguez a pedir que la dejaran hablar. “Yo ya te escuché”, dijo. Mientras los estudiantes repetían la consigna por la libertad, la mandataria respondió: “Es importante no manipular, hay ONG que les están cobrando a los familiares. Eso no puede seguir ocurriendo”. Se trata de un argumento que otros funcionarios del Gobierno han utilizado para cuestionar, sin pruebas, el trabajo de organizaciones de derechos humanos, sin reconocer la responsabilidad de los cuerpos policiales en las detenciones arbitrarias.
“Los políticos tienen que ejercer con responsabilidad, ya basta de manipular y de agredir. Eso le costó mucho a este país, fue una agresión contra el país. ¿Tú estás de acuerdo con eso?”, insistió Rodríguez. Suárez respondió reiterando la exigencia de libertad para todos los presos políticos. La presidenta encargada se retiró sin dar una respuesta concreta, mientras los estudiantes se quedaron coreando: “¡Libérenlos a todos!”.
Desde hace un par de años, Rodríguez ha visitado en varias ocasiones la Ciudad Universitaria —Patrimonio de la Humanidad de la Unesco— para supervisar trabajos de recuperación de la infraestructura. Sin embargo, esas visitas solían realizarse de noche, cuando el campus está vacío. No como este martes, en pleno cierre de semestre, con la universidad colmada de estudiantes.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































