Ir al contenido
_
_
_
_
En colaboración conCAF

Identifican un nuevo linaje genético del centro de Argentina que persiste desde hace 8.500 años

Esas marcas genéticas todavía están presentes en la población actual. El hallazgo representa un aporte a la historia evolutiva de la población humana y, en especial, de Sudamérica

Rodrigo Nores y Nicolás Pastor, en el Museo de Antropología de Córdoba, Argentina.RAMIRO PEREYRA

EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.

Una investigación bioantropológica realizada por expertos argentinos, en colaboración con la Universidad de Harvard, reveló la existencia de un nuevo linaje genético desconocido hasta el momento, el cual identifica una ancestría propia del centro de Argentina. Estos resultados, publicados recientemente por la revista Nature, constituyen un aporte significativo a los campos de la paleogenómica, la bioantropología y la historia evolutiva de las poblaciones humanas.

Rodrigo Nores, biólogo, doctor en Ciencias Químicas e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) en el Instituto de Antropología de Córdoba, junto a casi 70 autores (la mitad, argentinos), determinaron una ancestría con 8.500 años de antigüedad que persiste hasta la actualidad en el sur del continente americano.

Durante mucho tiempo, el mapa de la historia evolutiva en Sudamérica se dividió en tres grandes componentes genéticos: andino, amazónico y patagónico. El centro del actual territorio argentino permanecía en una zona gris en los registros del ADN antiguo.

“De esta área que quedaba al medio de esos tres grandes componentes, no se sabía nada. Ahora estamos caracterizando un cuarto componente genético para Sudamérica”, subraya Nores. Nicolás Pastor, biólogo y profesional de apoyo del Conicet, destaca que la investigación “completa una región que estaba subrepresentada o vacía en cuanto a este tipo de estudios paleogenéticos”.

El hallazgo se produjo a partir del análisis de ADN de individuos de contextos arqueológicos del centro y norte de Argentina, lo que permitió identificar el nuevo linaje y comprender mejor la historia de estos pueblos.

Ahora se conoce que en esta región no hubo reemplazos ni extinciones poblacionales sino una asombrosa continuidad genética. Es decir, que el linaje detectado en los primeros habitantes de las sierras y llanuras centrales no desapareció con la llegada de otros grupos ni se desplazó de manera drástica sino que evolucionó localmente y adquirió características genéticas propias que se mantienen desde hace más de ocho milenios.

“Esta investigación permite la reconstrucción del pasado que no está escrito, la historia previa a la conquista hispana”, explica Nores. Para ello se empleó un enfoque metodológico complementario a la información arqueológica.

La investigación

El trabajo se basó en el análisis de 344 muestras (de dientes y huesos) de 310 individuos de 133 lugares arqueológicos ubicados en el norte, este y centro del país. El proceso comenzó en 2017 en el marco de una iniciativa de la National Geographic Society -Ancient DNA: The Americas Project-, a partir de una muestra inicial conformada por 29 dientes recuperados en sitios arqueológicos de la provincia de Córdoba.

“Analizamos las muestras biológicas, dientes o huesos de esqueletos, que aparecen en las excavaciones arqueológicas y también trabajamos con colecciones de museos en donde hay repositorios de cuerpos humanos que han sido encontrados en los últimos 100 años”, explica el investigador.

El trabajo de búsqueda de muestras, el de laboratorio y el de análisis biocomputacional de datos se extendió durante siete años y contó con el aval de las comunidades de pueblos originarios y la participación de más de 20 equipos de investigación de universidades públicas argentinas.

“Para recuperar el ADN antiguo de dientes o huesos hay que pulverizar la muestra y utilizar procesos químicos reactivos sobre ese polvillo. De esta manera se recupera el material genético”, sintetizan los expertos.

Nicolás Pastor destaca que trabajar con ADN antiguo es complejo debido a la degradación de la molécula por el paso del tiempo y las condiciones ambientales. “El ADN de una persona viva es muy fácil de obtener, pero el antiguo es muy esquivo”, subraya.

Para obtener la información genética se secuenciaron cientos de miles de marcadores presentes en el genoma de cada muestra que permitieron reconstruir la historia poblacional de la región. “Eso genera un volumen de datos gigante y ahí empieza un gran proceso bioinformático y análisis estadísticos”, explica Pastor, quien participó activamente en el análisis de datos.

El biólogo precisó que no se analizan las características físicas externas de las personas, sino variables genómicas que hablan de la historia de los pueblos: sus orígenes, migraciones y mestizajes.

El hallazgo

Un punto clave de la investigación fue el análisis de un individuo de 8.500 años de antigüedad hallado en el área de Jesús María, hoy una próspera zona agrícola ganadera de la provincia de Córdoba. Su ADN reveló un linaje desconocido y diferente.

Este componente genético aparece también en muestras de entre 4.600 y 150 años de antigüedad del centro de Argentina, y fue detectado en habitantes actuales de la región, lo que habla de una continuidad a lo largo del tiempo hasta el presente.

Lo que el ADN cuenta es una historia de estabilidad y arraigo, donde los grupos originarios no fueron desplazados por oleadas migratorias, sino que permanecieron en sus territorios, transformándose pero manteniendo su esencia biológica. Este patrón difiere de lo que ocurrió en otras partes del mundo, como Europa, donde los desplazamientos migratorios resultaron en un recambio poblacional.

“El hallazgo de un linaje genético sudamericano previamente desconocido demuestra que nuestra comprensión del poblamiento de América sigue siendo limitada en comparación con otras regiones”, sostiene Nores.

La investigación aporta información sobre la identidad de la población de este territorio. Estudios previos ya habían identificado que alrededor del 70% de la población del centro y norte del país posee ancestría indígena por vía materna. Ahora se conoce el origen de ese componente genético que se arrastra desde hace ocho milenios.

“Esto contrarresta la idea de que todos venimos de los barcos”, señala Nores en relación a la masiva inmigración europea de los siglos XIX y XX. Esta expresión popular, apunta el investigador, indica de manera errónea que hubo un reemplazo poblacional completo, como si los grupos originarios se hubieran extinguido tras la conquista y antes de la llegada de los inmigrantes. “Muchos vinieron de los barcos, se mezclaron con los que estaban acá y lo que somos es el producto de esa mezcla”, apunta Nores. Ese mestizaje entre los ancestros americanos y los migrantes euroasiáticos y africanos, es lo que define el mapa genómico actual de Argentina.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_