Rodrigo Mudrovitsch: “Percibimos un fuerte desencanto de la juventud con los derechos humanos”
El jurista brasileño arranca su mandato como presidente de la Corte IDH con el foco en tres ejes: la acción climática, acercar el tribunal a los ciudadanos e impulsar la celeridad de las medidas


EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.
Rodrigo Mudrovitsch (Curitiba, 41 años) es el segundo jurista más jóven en presidir la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). En enero arrancó un mandato de dos años en la máxima instancia del sistema interamericano de justicia, en uno de los momentos de mayor convulsión política que se recuerdan. Sin embargo, el brasileño confía ciegamente en la robustez del tribunal y en esa sangre joven para modernizar una entidad etérea para muchos. Su principal objetivo, reconoce, es acercar a los jóvenes al tribunal. “La juventud nos puede ayudar a construir un tribunal de puertas abiertas”, dice en una videollamada con EL PAÍS. “Percibimos un fuerte desencanto de la juventud con la política, los derechos humanos y el futuro”, lamenta.
El magistrado, quien presidirá la Corte junto a la chilena Patricia Pérez Goldenberg como vicepresidenta, es doctor en derecho, dedicó su prolífera carrera al derecho constitucional y público, y participó en sentencias relevantes de la Corte Interamericana en temas tan plurales como el derecho de pueblos indígenas, la inviolabilidad del domicilio o la protección de la libertad de expresión. Mudrovitsch asegura que durante su mandato se reforzarán tres ejes principales: la acción climática, acercar el tribunal a los ciudadanos e impulsar la celeridad de las medidas. “Se lo van a poder reclamar después a la Corte, porque es nuestra prioridad”.
Pregunta. Usted fue uno de los jueces más jóvenes en llegar al tribunal. ¿Aporta una mirada generacional distinta?
Respuesta. Creo que sí. Es muy importante tener en el tribunal a colegas con más experiencia, como es el caso del juez [Ricardo C.] Pérez Manrique, con una amplia carrera también en su país, o el juez Alberto Borea Odría que tiene una historia de vida pasando por distintos poderes, pero creo que la juventud también tiene su valor, como para que la Corte IDH se acerque a las generaciones más jóvenes, la juventud nos puede ayudar a construir un tribunal de puertas abiertas. Una gran meta que tengo es renovar el compromiso de los más jóvenes con el sistema interamericano, porque percibimos un fuerte desencanto de la juventud con la política y los derechos humanos.
P. ¿Qué otras prioridades marca su mandato?
R. Una de ellas es fortalecer la cultura de control de convencionalidad. Tenemos ejemplos de cómo unas sentencias que se dictan para ciertos países, acaban siendo una referencia para otros. Hay ejemplos recientes como el de Gadea Mantilla versus Nicaragua y el de Capriles vs Venezuela, que tratan de la autenticidad del proceso electoral y terminaron generando impacto en Costa Rica, porque los tribunales locales entendieron que era importante comprender los estándares de la Corte IDH y aplicarlos. Fortalecer esto es lo que busca mi mandato. Actualmente, avanzamos con dos opiniones consultivas muy importantes: sobre la emergencia climática y sobre el derecho al cuidado. Esto creará una oportunidad para que los Estados generen impactos directos en la población a través de estos estándares.
P. Si bien muchos países confían en el tribunal, Gobiernos de distinto signo ideológico han criticado el papel de la Corte, como El Salvador, Nicaragua o Perú. ¿Qué tan fácil está siendo trabajar con estos Gobiernos?
R. Nuestros números muestran que año a año se va dando cumplimiento con los fallos. Las críticas puntuales forman parte de esto, pero tenemos que responder a ellas de una manera políticamente neutra. Tenemos un juez de Perú, de Paraguay… Cuando los Estados postulan a sus jueces para formar parte de la Corte, esto implica también una renovación de la confianza del sistema interamericano.

P. A nivel jurídico, ¿le preocupa a la Corte la captura de Nicolás Maduro?
R. En relación a casos concretos, prefiero no pronunciarme. No me parece apropiado posicionarme.
P. Pero le preguntaba desde el punto jurídico, de si esto sienta un precedente que le preocupa...
R. Tenemos varios casos en fase de juzgamiento del Estado de Venezuela y sentencias ya emitidas. Y los criterios jurídicos son los que están en esas sentencias.
P. Hace unas semanas conocimos la sentencia de la Corte IDH sobre Leonela Zelaya, una mujer trans a la que Honduras violentó sus derechos. Esta es la segunda sentencia en esta materia del tribunal. Las activistas de derechos humanos lamentan que los fallos acaben siendo papel mojado...
R. La Corte representa un micrófono muy potente, es una caja de resonancia que genera algo que va más allá del caso concreto de cada país. Esta sentencia está siendo estudiada por otros países que están buscando garantizar la protección a grupos vulnerables. Pero sin duda es importante generar soluciones para las víctimas, y una de las prioridades de mi mandato es acelerar el cumplimiento de las sentencias. Este es el papel más noble de la Corte. Por eso es importante aumentar el personal dedicado a la supervisión de sentencias y la frecuencia en que los jueces visiten los países.
P. Usted tiene varias publicaciones sobre el acceso a la salud. ¿Reconoce el derecho al aborto como parte del derecho a la salud?
R. Esa no fue una cuestión que se examinara en el caso más reciente, el de Beatriz vs El Salvador. La Corte entendió que esa no es una pregunta a ser respondida en ese caso, sigue en abierto. Así que no puedo posicionarme.
P. El Salvador lleva prácticamente cuatro años con un estado de excepción y Nayib Bukele se reconoce como “el dictador más cool de Centroamérica”. ¿Están llegando más casos de lo normal en El Salvador?
R. Lo que está pendiente de juzgar por la Corte, y creo que va a ser un terreno muy interesante de discusión sobre democracia, es la opinión consultiva sobre la democracia en el Estado de Guatemala. No me puedo anticipar, pero sé que va a ser la más importante que llegó junto al de la acción climática. Si la Corte es un micrófono abierto, estas opiniones consultivas es donde se vuelve más democrático. Escuchamos estudiantes, asociaciones, a los Estados… Es entonces donde la Corte podrá aportar más concretamente sobre las obligaciones institucionales para la preservación de la democracia… Todo eso será discutido en un ambiente cualificado y abierto.
P. Esta es la región más peligrosa del mundo para defender el ambiente. Este año se cumplen 10 del asesinato de Berta Cáceres. ¿Qué importancia tienen hoy para la Corte las medidas provisionales?
R. Es super importante. Los defensores del medio ambiente son defensores de derechos humanos y merecen una protección reforzada, y pasa igual con periodistas o agentes de justicia. El impacto de reconocer este derecho es gigante porque genera una capa más de visibilidad y protección, pero la Corte IDH necesita seguir avanzando. Necesitamos crear nuevos criterios de protección, una protección más robusta que tenga en cuenta los emails, el celular, la integridad… Tenemos que ampliar el ámbito de aplicación de protección.
P. Como vicepresidente ha llevado a cabo visitas de supervisión en diferentes comunidades indígenas. ¿Le hace falta al tribunal visitar más el territorio?
R. Sí. Totalmente. Estas visitas generan una presión positiva sobre los Estados, para que aceleren los cambios. Cuando se intensifican las visitas, avanza todo más rápidamente. Se lo van a poder reclamar después a la Corte, porque es nuestra prioridad.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































