Un nuevo frente frío impacta el Caribe, aumentando los vientos, el oleaje y las lluvias
Mientras Cuba registra una histórica baja temperatura, Colombia se prepara para un fin de semana de precipitaciones. Así influye en la región el debilitamiento del vórtice polar


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Los últimos días han sido inusuales para el Caribe: menos cálidos, con vientos fuertes y mayor oleaje. El martes 4 de febrero, el Instituto de Meteorología de Cuba confirmó que se registró un valor de 0 °C en la provincia de Matanzas, vecina de La Habana, convirtiéndose en la temperatura más baja de la historia de la isla. En Jamaica, tras una semana de cielos nublados, lluvias y tormentas eléctricas, las autoridades advierten que otro frente frío afectará a la isla el viernes, en una alerta muy similar a la que se emitió recientemente en Colombia.
“En las próximas horas un nuevo frente frío ingresará al país”, explicó en un comunicado el jueves en la noche el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam). En otras palabras, se espera un aumento de lluvias entre el 6 y 7 de febrero en las regiones Andina, Pacífica y especialmente Caribe, así como un aumento de oleaje en los mares del archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina hasta el 9 de febrero.
Hablar de un frente frío a lo largo del Caribe suena contraintuitivo: es una zona cálida y tropical. Sin embargo, no escapa al escenario meteorológico que se vive a nivel global, debido el debilitamiento del vórtice polar. A lo largo de los polos —el Ártico y la Antártida— suele girar aire extremadamente frío en las capas altas de la atmósfera, quedándose contenido ahí. Sin embargo, cuando se debilita, como ha sucedido con el vórtice polar ártico a lo largo del invierno del hemisferio norte, deja de estar atrapado y empieza a interactuar con otro fenómeno, el jet stream o corriente en chorro, que se puede entender como una pared que, usualmente, frena al frío.

En este momento, sin embargo, esa pared es más flexible: ha empezado a ondular, abriendo un corredor para que los frentes fríos lleguen a Norteamérica. “La ola de aire ártico se adentró profundamente en los Estados Unidos el 22 de enero, dando paso a un período de bajas temperaturas y fuertes vientos helados”, señala la NASA en un reporte. Y aunque estas corrientes no llegan como tal a lo largo del Caribe, sí lo influyen indirectamente, acelerando vientos y levantando el mar.
En Colombia, por ejemplo, la Autoridad Marítima Colombiana (Dimar) pronostica vientos de entre 17 y 20 nudos (de 31 a 37 kilómetros por hora), y alturas de ola entre 2,5 y 3,1 metros en el Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. En sectores costeros de Córdoba, Sucre, Bolívar, Atlántico, Magdalena y La Guajira, las cifras de oleaje estarían entre 1,5 y 2 metros. El país ya viene de un período de precipitaciones intensas, que incrementaron en un 64% frente a los promedios recientes, dejando 256 emergencias en 172 municipios y alrededor de 27.011 familias afectadas, según estimados de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Pero ni las lluvias ni el debilitamiento del vórtice polar son lo que llevan al desastre. Lo es la falta de preparación y pobre diseño de municipios y ciudades adaptables. “El desastre emerge cuando el aumento de la precipitación se superpone con alta intervención del territorio y pobreza estructural, una combinación especialmente crítica en el Caribe colombiano”, señaló en sus redes sociales Ana Milena Prada, subdirectora Nacional para el Conocimiento del Riesgo.
Mientras, en Jamaica, el servicio meteorológico de la isla recomendó a pescadores y economías marítimas extremar precauciones por las lluvias y tormentas eléctricas que ocurrieron miércoles y jueves. Igualmente, piden preparación ante los “fuertes vientos racheados que comenzarán hoy viernes”.
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