El argentino elegido por la ONU como uno de los 17 jóvenes líderes en sostenibilidad
Martín Vázquez Jones es cofundador de un movimiento que rescata cuencas contaminadas. “Heredamos lo peor de la crisis climática”, asegura

EL PAÍS ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.
“Los jóvenes somos el motor del cambio, tenemos que estar en las mesas donde se toman decisiones”. La frase pertenece a Martín Vázquez Jones, politólogo argentino de 30 años, seleccionado en diciembre pasado por la Organización de Naciones Unidas (ONU) como uno de los 17 Young Leaders for the Sustainable Development Goals (Líderes para los Objetivos del Desarrollo Sostenible). Se trata de un programa internacional que destaca a personas entre 18 y 35 años de todo el mundo y cuyo trabajo en territorio está vinculado a la Agenda 2030, el plan que los Estados miembros de la ONU aprobaron en 2015 para lograr un mundo más sostenible, inclusivo y próspero.
La labor de Vázquez Jones en la recuperación ambiental del río Suquía en la provincia de Córdoba se ha destacado, entre más de 33.000 postulaciones de 150 países, como un modelo de acción local con impacto global. Por eso, durante los próximos dos años, representará a América Latina y Argetina—junto al haitiano Adelin Pierre y al peruano Enzo Romero Muñiz—, ante agencias de la ONU, sus aliados, Gobiernos y sociedad civil.
Su misión principal será defender el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número seis, centrado en el agua limpia y el saneamiento. Hace ocho años que el joven está involucrado en temas de sostenibilidad, agua y educación ambiental. Es cofundador de Río Sustentable, una organización social y ambiental que nació para recuperar el río Suquía —una de las principales cuencas hidrográficas de la provincia de Córdoba— y terminó convirtiéndose en un espacio de educación, acción comunitaria y restauración de ecosistemas, trabajando con jóvenes y comunidades que habitan cerca del río.

“Es un honor, pero sobre todo una gran responsabilidad en un contexto de crisis climática”, afirma Vázquez Jones respecto al programa.
Un “bosque de plástico”
La relación del argentino con el río Suquía es vital. Nació y creció en Córdoba, a pocos metros de su ribera donde jugaba de niño. Ya de joven decidió viajar por el mundo para aprender de otros países a la vanguardia de la conservación ambiental. Tras dos años en Australia, en medio de la pandemia, regresó a Córdoba. La experiencia en el continente oceánico, de alguna manera, había reconfigurado su forma de entender el territorio.
“Melbourne me cambió el chip. Aprendí que a la naturaleza hay que respetarla, pero también cuidarla”, asegura. Relata que su primer encuentro con el Suquía después de su ausencia le produjo un shock: el río estaba sucio, plagado de desperdicios. Se había convertido —describe— en un “bosque de plástico”.
Él y sus amigos de la infancia organizaron brigadas de limpieza, sumando a más gente en cada jornada. Las acciones fueron la semilla de Río Sustentable, liderado por un equipo que hoy moviliza a cientos de voluntarios. En cinco años, el colectivo ambientalista ha restaurado 5.000 metros de riberas y plantado 10.000 árboles nativos. “Nunca imaginamos que se convertiría en un movimiento tan grande”, confiesa.
El primer año retiraron toneladas de basura una y otra vez, luchando contra las crecidas que arrastraban nuevos desperdicios. Para profesionalizar el proyecto, Vázquez Jones se trasladó a Costa Rica y, más tarde, a Noruega. En el país centroamericano coordinó el voluntariado en la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco. La consigna era aprender un poco más.

“En Córdoba, nosotros solo teníamos una marca en Instagram y un par de palas que nos habían donado. Quería saber cómo funcionaban organizaciones similares consolidadas para luego aplicar ese modelo en casa”, explica. Al retornar, advirtió que, si bien el movimiento continuaba creciendo, el trabajo territorial era insuficiente y se embarcó en la “militancia digital” para hacer viral el cuidado del río, generar conciencia sobre la contaminación del agua y mostrar el poder de la fuerza comunitaria.
La contaminación invisible
Con más de 100.000 seguidores en Tik Tok, Martín ha denunciado vertidos ilegales de aguas desde cloacas provenientes de edificios y fábricas en pleno casco urbano. “No estoy en contra del desarrollo inmobiliario, siempre que se respete la ley y no se tiren los desechos al agua”, sostiene.
Los estudios del Laboratorio de Investigaciones en Contaminación Acuática del Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología (Cibici) de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), publicados en 2025, revelan una realidad preocupante. Muestran que el 80% de los peces analizados contienen microplásticos en su sistema digestivo, principalmente fibras textiles sintéticas y semisintéticos como celulosa.
Este tipo de contaminación no sólo proviene de la deposición atmosférica, sino también de descargas con tratamientos deficientes de aguas grises en zonas urbanas. Otras investigaciones de la UNC indican que en los cuerpos de agua de la cuenca se registra la presencia de distintos contaminantes como plaguicidas, fármacos y microplásticos.

El río Suquía nace a la salida del lago San Roque en el Valle de Punilla y desemboca 200 kilómetros después en la laguna Mar Chiquita, un humedal de importancia internacional protegido por el convenio Ramsar, lo que convierte esta crisis local en un problema de biodiversidad global.
Un lugar en la mesa
Para Vázquez Jones, el activismo de base es sólo el primer paso. Aunque valora la capacidad de los jóvenes para poner el tema del agua en la agenda pública, cree es insuficiente si no se traduce en políticas públicas y leyes. “Los jóvenes heredamos lo peor de la crisis climática, de la gestión ambiental y de la disponibilidad de los recursos, con la injusticia de que no somos parte de la toma de decisiones”, subraya.
De ahí su empeño en impulsar movimientos “suficientemente ruidosos” como para que su eco alcance los despachos donde se dirime el futuro climático. “No voy a ser un espectador. Apuesto por movilizarnos para plantear soluciones a la crisis actual”, afirma el joven. Su última acción comenzó el pasado primero de enero cuando inició un reto de 365 días para limpiar de botellas y otros residuos el cauce del río, una tarea que documenta a diario a través de su cuenta de Tik Tok.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.








































