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En colaboración conCAF

Trenzando: un centro cultural itinerante sobre estaciones de trenes abandonadas

La serie de contenedores conecta comunidades chilenas para promover el patrimonio y crear oportunidades fuera de las ciudades

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La vieja estación de trenes de Ocoa, una localidad rural al interior de la comuna de Valparaíso, a unos cien kilómetros de Santiago, luce distinta. El aspecto de abandono y soledad que tiene desde hace décadas, cuando dejó de funcionar como estación de pasajeros, se ve de pronto iluminado y lleno de vida. Un grupo de estudiantes de primaria guiados por su profesora se ha acercado para ver lo que aparece por las vías férreas: una locomotora que traslada seis carros con contenedores. Es el proyecto Trenzando que contiene espacios que se abren a la comunidad de las viejas paradas ferroviarias para promover la participación ciudadana en actividades culturales, artísticas y de innovación.

Daniela Gutiérrez, arquitecta, fundadora y directora ejecutiva de Trenzando, aprovechó el conocimiento que adquirió cuando fue parte del proyecto Teatro Container, en el que trabajaban con contenedores marítimos reutilizados para dar vida a un festival de teatro en Valparaíso.

Mientras desarrollaba su proyecto de título en una maestranza ferroviaria abandonada en el puerto chileno, fue observando lo que pasaba alrededor de este espacio que hace no tantas décadas fue clave para la conexión y desarrollo del país. Allí observó que un tren de carga salía y entraba a la estación despertando su curiosidad. “Como un fantasma, aparecía y desaparecía este tren en la Maestranza Barón. Eran unos carros de carga y tenían un nombre, así que fui a buscar en Internet y encontré la página web de esta empresa en el que tenían un mapa por donde todavía seguían cruzando y transitando estos carros. Fue un descubrimiento bastante impresionante”, dice Gutiérrez.

Junto a una amiga, la arquitecta se lanzó a recorrer las vías y a constatar que existían muchísimas estaciones. Pueblos pequeños en donde este espacio público lucía abandonado. Pero lo que llamó la atención de Gutiérrez fue que cada vez que se detuvo en una estación no pasaron ni diez minutos antes que llegara algún lugareño y comenzara a contarle la historia de su familia, del pueblo y del país completo. “Fue a partir de esa experiencia que nace la idea de hacer algo. Hay un valor patrimonial y un catalizador de memoria impresionante. Y, por otro lado, hay un abandono también que contrasta mucho precisamente con este valor”, dice Gutiérrez.

En Chile, el auge del tren se desarrolló principalmente entre mediados del siglo XIX y principio del siglo XX, impulsado sobre todo por el desarrollo de la minería y la idea de conectar al país. Aunque el uso de las carreteras y la falta de mantenimiento del sistema ferroviario disminuyó su utilización de manera significativa, aún existen más de 3.000 kilómetros de vías férreas destinadas principalmente al transporte de carga. Trenzando apuesta a reactivar el patrimonio ferroviario nacional aprovechando esta infraestructura operativa con más de 170 estaciones entre el norte, centro y sur del país.

Luz verde

Como todo proyecto revolucionario, planificar, definir objetivos, formar equipo, encontrar fondos y apoyos tomó tiempo. Pasaron varios años hasta que en 2016 se adjudicaron un presupuesto que les permitió implementar la primera residencia en 2018 en la localidad de San Rosendo, en la región del Biobío, al sur de Chile.

La empresa de carga le dio la luz verde para “enganchar” estos contenedores y trasladarlos hasta la estación donde se estacionaron para abrir cada uno de los carros: Una cocina, un estudio de grabación, habitaciones, un escenario y una oficina descansan sobre los rieles como si se tratara de un centro cultural itinerante que se traslada para disputarle su espacio al olvido.

La idea apunta a transformarse en una plataforma de cooperación territorial, basada en la reutilización del sistema ferroviario, creando mayores oportunidades de desarrollo en territorios no metropolitanos, fortaleciendo las identidades locales y descentralizando el acceso a conocimientos y tecnologías.

“Nosotros no llevamos cosas”, dice Evelyn Ortiz, actriz, gestora cultural y productora general de Trenzando. Ortiz tiene un vasto recorrido en proyectos culturales donde han sido las comunidades quienes la han nutrido con intercambios de saberes y experiencias locales. “Es superimportante no ser paternalista con las comunidades. Nosotras facilitamos procesos”, aclara en conversación con América Futura.

Son esas necesidades que surgen desde las mismas comunidades, dice Ortiz, las que ayudan a fortalecer su sentido de pertenencia. “Nosotros tenemos un quehacer cultural y social riquísimo en Chile y sobre todo en estas localidades aisladas que tienen menos acceso a bienes y servicios sociales, culturales, que están superdesconectadas después del decaimiento del tren. Para mí es importante nombrarlo”, subraya Ortiz.

Legado patrimonial

El corazón del proyecto ha sido la cooperación entre distintos actores. Desde ese inicio en 2018 han podido experimentar la activación del proceso en las comunidades, generando un vínculo y una red de colaboración territorial en conjunto entre la gente local y el equipo multifacético de Trenzando.

En esta parada en Ocoa, los vecinos y vecinas tendrán la oportunidad de utilizar uno de los contenedores que funcionan como un escenario para presentar la obra de teatro que han creado durante los últimos días a partir de los relatos y la memoria de la comunidad sobre la antigua estación de trenes que funcionaba en este lugar.

Dos veces al año la nave realiza sus itinerancias con destino al norte o al sur. Parte de los desafíos ha sido crear nuevos espacios para artistas locales, como Las Residencias Trenzando, un programa que busca fortalecer el trabajo de músicos emergentes de la escena urbano-rural, promoviendo el desarrollo de sus proyectos artísticos e intercambios con otros países. La primera parada de 2025 la realizaron en España y luego en Santiago, en septiembre pasado.

Evelyn Ortiz acompañó a los músicos chilenos en los escenarios europeos: “Estábamos en España en un festival de música con dos chicos de localidades que se presentaron en un escenario increíble, con músicos que ya han grabado, con raperos famosísimos y yo me siento parte de una plataforma de cooperación territorial real”, dice con orgullo Ortiz.

Para las fundadoras de Trenzando, existe una deuda del Estado con respecto al abandono de estas localidades a medida que el sistema de trenes se fue deteriorando hasta desaparecer por completo. “Te puedo dar un listado de muchos nombres que te aseguro que muy poca gente sabe que existen y que en algún momento fueron parte de esa línea y de una ruta. De un trayecto protagónico del país y después del desuso del tren desaparecieron. Ahí se ve la relevancia que tuvieron en la historia, que se le adjudica incluso el origen del concepto de comunidad nacional y luego a su vez, como el desuso del tren hace que estos pequeños pueblos quedan bastante invisibilizados”, dice Daniela Gutiérrez, relatando el impacto y emoción que provoca en la población ver que la estación revive y aparecen los contenedores como aparecían los trenes de antaño.

Visitar otros países ha sido una fuente de inspiración y reconocimiento. Es un proyecto único que llama la atención de gestores y personas en Colombia, Argentina o España. Las fundadoras de Trenzando han experimentado la satisfacción de poner sobre los rieles la idea concreta de una cultura en movimiento.

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