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El golpe del 23-F de Tejero se adelantó a otras dos operaciones militares en marcha

Frente a los planes de “los Coroneles” y el “de los Tenientes Generales”, los “conspiradores” reunidos por el Guardia Civil estaban “convencidos” de que bastaría con un “hecho terrorista de signo espectacular”, según uno de los documentos publicados este miércoles

Portada del documento "Panorámica de operaciones en marcha" relativo al 23F desclasificado este miércoles, 25 de febrero de 2026.

Los “expontáneos” [sic] reunidos por el guardia civil Antonio Tejero, el aparentemente menos sofisticado de los tres planes militares descritos en un documento desclasificado este miércoles —titulado “Panorámica de operaciones en marcha”, escrito a mano y fechado en noviembre de 1980— era sin embargo la que se tenía por la más probable desde tres meses antes de su ejecución. “Están convencidos de que si ‘alguien’ (núcleo militar pequeño pero suficiente) plantea el hecho del golpe, el resto de las FAS [Fuerzas Armadas] se sumarían o al menos no lo impedirían por la fuerza”, afirma el anónimo autor del documento, que sin citar expresamente a Tejero, sí que lo hace por referencia a su intento previo: “Tuvo un amago en la operación Galaxia”.

Tras el fracaso de esa operación anterior, orquestada desde la desaparecida Cafetería Galaxia del barrio de Moncloa, y liberado su líder, el Teniente Coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y su grupo de fieles consideraban “el ‘golpe de mano’ casi como una accción de comando, bastando algunos pequeñas unidades tipo COES o GEOS, algunos paracaidistas y [una división] de carros, así como la ‘complicidad’ de otras unidades de PN [Policía Nacional] y GC [Guardia Civil] para que ‘retrasasen’ el cumplimiento de las órdenes que se darían para ir contra los conspiradores sería total”, asegura el autor de ese documento.

El documento, publicado en bruto y sin ninguna indicación sobre su origen ni autoría, parece corresponderse, dado su contenido, con uno cuya procedencia siempre se había atribuido al Centro Superior de Información de la Defensa (CESID), el entonces servicio secreto español. Aunque se ha desclasificado bajo la rúbrica de la Guardia Civil y el Ministerio del Interior como “Documentación con una presunta planificación del golpe, manuscrita (1980)."

Además de las tres “operaciones militares”, el texto describe otras “civiles” y “mixtas: civico-militares” que estaban más o menos en marcha en los meses previos al golpe del 23 de febrero de 1981. Paradójicamente, de entre las tres operaciones militares, la que parecía menos sofisticada y con los dirigentes de más bajo rango, fue la que acabó ejecutándose. El análisis sitúa a uno de los padres de la Constitución, Manuel Fraga, en los tres escenarios golpistas.

Sobre la viabilidad de la operación de Tejero, se apuntaba: “Serios temores de que el hecho puea ejecutarse y que triunfe”. “Más grave que el intento en sí, sería que se pusiese en práctica y fracasase o triunfase a medias pues conllevaría: fractura de la unidad de las FAS con peligro de guerra civil; depuración, desquites y venganzas contra cuadros militares”. El plan operativo, dada su falta de medios y mandos, se asemejaba más a “un comando”, a medio camino entre la misión especial y la conspiración terrorista: “Podría activarse fulminantemente con un simple hecho terrorista de signo espectacular”.

Con epicentro en Madrid y “capitales importantes”, el arranque del golpe de Tejero acabó retransmitido en directo por televisión.

El intento de golpe de Estado desarrollado en el Congreso durante la prevista investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del Gobierno de UCD, dejó en evidencia la improvisación operativa, pero a juicio del redactor de este documento panorámico, los “expontáneos” reunidos en torno a Tejero tampoco tenían muy claro qué hacer en caso de triunfar. “No hay programa una vez realizada la acción; se pondrían a las órdenes de mandos militares contactados, que darían forma definitiva al golpe”. “En cuanto al Rey, se impediría su huida, así como la de los Ministros y personas relevanes, subordinando la existencia de la Corona y la vida de su titular a la aceptación del hecho consumado”.

“Raciocionio y audacia”

Aunque no se desarrolla en el documento, su redactor apunta a que los golpistas de Tejero podían estar tratando de tender puentes con otra de las operaciones militares en marcha, la de “los coroneles”. “Existen indicios de que se intenta conectar esta operación con la de los CORONELES con lo que se mezclaría raciocionio y audacia”. Algo más sólidos parecían sus vínculos rasos: “Se estima que los expontáneos conatarían con elaboración rápida de militantes de FN [Fuerza Nueva], así como con numerosos núcleos a escala local de la estructura orgánica de la GUARDIA CIVIL”.

Pero si la asonada de Tejero se había intentado organizar primero desde la cafetería Galaxia, los coroneles de esta otra de operación, en cambio, no perdían “el tiempo en ‘conspiraciones de café’”, según el resumen del autor del documento. El tiempo lo dedicaban a “efectuar contactos, estructurar la operación y resolver incidencias que se presentarán en el momento de tomar el poder”.

Los coroneles aludidos, sin nombres propios, apostaban porque los dos partidos mayoritarios, entonces la UCD y el PSOE, se “quemaran” progresivamente, y lo creían hasta el punto de estar dispuestos a alentar un gobierno de esa coalición, “para que se quemen hasta 1983″. Una vez en el poder, admitirían los partidos, aunque “muy matizadamente definidos en la Constitución nueva que promoverían”.

El entonces líder de Alianza Popular, Manuel Fraga, y uno de los padres de la ya vigente Constitución de 1978, “se rumorea[ba]” que estaba “en relación con este grupo conspirador” y el documento recoge el rumor. Pero no solo con la operación de los coroneles y la de los “espontáneos”, el autor sitúa a Fraga también en el primer escenario: la “operación de los Tenientes Generales”. En esa tercera operación, la primera que describe el documento, señalaba que “1 político (Fraga)” había logrado convocar “a varios generales” en la “costa levantina”.

La viabilidad de esta operación, al igual que la de los coroneles, estaba muy en función de la degeneración progresiva de la situación. De hecho, en caso de ser un “deterioro lento”, se entendía que no tendría “ninguna” viabilidad. “La intervención sería de forma institucional, mediante el pronunciamiento” y “la dimisión de [Adolfo] Suárez sería instantánea en caso de que hubiera unanimidad militar”. “El Rey operaría constitucionalmente” y, “al no haber cobertura política de partido, Fraga estaría intentando ser el líder civil”. Para tranquilidad de todos, el autor del documento aseguraba que en ningún caso se planteaban un “protagonismo tipo Pinochet o Videla”.

El documento, a pesar de haber sido desclasificado bajo el título “presunta planificación del golpe” y estar fechado a finales de 1980, incluye consideraciones anteriores y posteriores al intento de levantamiento miliar. Las primeras, correspondientes a las tres vías de acción comentadas y recogidas en el croquis con el que abre, son, en principio, de noviembre de 1980, unos meses antes del 23-F. La autoría de todo el escrito, aun así, parece ser de una misma persona —a juzgar por la caligrafía—, que tenía acceso a información relativa a los planes previos y posteriores, así como a comunicaciones entre militares o simpatizantes de los golpistas, y que detalla en su gran mayoría en tercera persona.

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