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El Rey a Milans del Bosch el 23-F: “Ni abdicaré ni abandonaré España”

Las conversaciones en las horas clave entre los golpistas y la Casa del Rey en un documento desclasificado elaborado por Inteligencia Militar

El general Jaime Milans del Bosch.EUROPA PRESS (EUROPA PRESS)

Un documento elaborado por Inteligencia Militar sobre el 23-F, desclasificado este miércoles, muestra un relato de la intentona golpista según se vivió desde el Palacio de la Zarzuela. Desde conversaciones con el teniente coronel Antonio Tejero en el Congreso de los Diputados que el guardia civil había tomado, al rechazo de la Casa del Rey a las pretensiones de presidir un nuevo Gobierno del general Alfonso Armada, y a unas últimas órdenes a otro de los cabecillas del golpe por parte de Juan Carlos I, al teniente general Jaime Milans del Bosch, condenado a 30 años por su participación: “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”. Horas después, el general anunciaba la retirada de sus militares en las calles de Valencia.

A las 18.22, el documento nombrado como Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero, el Rey se entera del golpe por la radio. Entre las 18.30 y 19.00 horas, Armada llama a don Juan Carlos para incorporarse al Palacio. “El Rey le responde que no”, refiere el documento, que menciona dos testigos de esa llamada: el secretario general, Sabino Fernández, y el coronel Gómez López, que estaba presente en el despacho del secretario.

A las 19.00, llama el general José Juste a la Zarzuela con la única intención, según relata el documento, de saber si estaba Armada en el despacho del Rey, es decir, para saber si era verdad que el Rey estaba con el golpe. Sabino Fernández responde que “en absoluto”. A lo que Juste señala: “Esto cambia totalmente la situación”. Después de esa llamada, el secretario del Rey ordena que no se autorice a Armada ingresar a Zarzuela “de ninguna manera”.

Poco después, sobre esa misma hora, el documento registra que se logra contactar con la 3ª Región Militar, la que dirige Milans. El Rey habla con Milans y este le dice: “Que está a las órdenes del Rey. Que ha tomado medidas de seguridad para preservar el orden. Y pregunta si el Rey ha hablado con el general Armada y pide que lo haga”. En ese momento se conoce el bando del general y que sus tropas están patrullando. Es poco después de esta conversación cuando se decide en Zarzuela que el Rey dé un comunicado en TVE para aclarar su posición.

A las 20.00 se habla con TVE y se dan cuenta de que está vigilada y ocupada por una unidad militar dirigida por el capitán Martínez Merlo, que a su vez, respondía a las órdenes del coronel Valencia Remón.

A las 20.10, Sabino Fernández se entera de que Armada puede entrar al Congreso porque “conoce la contraseña” que facilitaría su entrada, según le ha comentado Milans del Bosch al jefe de la Casa del Rey.

Diez minutos más tarde, a las 20.20 horas, Sabino Fernández logra comunicarse con el secretario de la Casa del Rey, que se encuentra en el Congreso. El secretario le pregunta: “¿Qué pretendes? Depón tu actitud inmediatamente”. Y Tejero responde que no recibe más órdenes que de Milans del Bosch. El secretario insiste y repite “varias veces”: “Pero tú has invocado el nombre de su majestad el Rey, ¿por qué?, ¿por qué?”. Tejero cuelga.

“Solución Armada”

Alrededor de las 22.35 horas de esa noche, se producen “conversaciones con Milans del Bosch” para que retire de forma definitiva las unidades militares que ha sacado a las calles de Valencia y para que le ordene a Tejero que “deponga su actitud”. Por su parte, el capitán general de la III Región Militar le insiste a Fernández en lo que llama la “solución Armada”, en referencia a un posible nuevo Gobierno presidido por el general, que había sido preceptor del Rey y su predecesor en la jefatura de la Casa del Rey.

Sabino Fernández, también sobre estas horas, habla con Armada. Este le “insiste en su solución” y Fernández le responde que “de ninguna manera autoriza a dirigirse a los diputados en su nombre”. Fernández se refiere a la opción de que Armada hable en nombre del Rey cuando ingrese al Congreso de los Diputados.

Aquel 23-F, Armada acudió a la Cámara baja con la autorización hecha a las 23.40 del jefe del Estado Mayor del Ejército, José Gabeiras, quien declaró ante el juez militar que su único encargo fue “negociar la entrega” de Antonio Tejero, el teniente coronel que había irrumpido a tiros en la Cámara a las 18.20 de la tarde, y prometerle “un avión para salir al extranjero con su familia”. Según Gabeiras, la misión incluía la “prohibición absoluta de expresar su oferta de presidir el Gobierno” —a lo que en la conversación se refieren con la mencionada solución Armada—pero fue de ese supuesto gobierno de salvación de lo que le habló a Tejero, según consta en las conversaciones desde el Congreso y en las que recoge el Ministerio de Defensa sobre el relato de hechos desde la Zarzuela desclasificadas este miércoles.

Lo que llega a Zarzuela, según señala el documento de lo que informa Armada es que el general les cuenta que Tejero no le ha dejado acceder al interior del congreso, que “está obstinado y que no recibe más órdenes que las de Milans del Bosch”. También registra el documento que Tejero rechaza el ofrecimiento de Armada de un avión.

Ya de madrugada, a las 1.20 horas aproximadamente, el Rey mantiene una dura conversación con el general Milans del Bosch, según un relato de los hechos conocidos en Zarzuela elaborado por Defensa, el Rey le da una serie de órdenes, entre ellas que ordene a Tejero que deponga su actitud. Después, mientras Milans recibe estas directrices por teléfono, le responde que “Tejero ya no le obedece”.

El Rey declara: “Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey”: También añade: “Hoy más que nunca estoy dispuesto a cumplir el juramento a la Bandera. Por ello, muy conscientes y pensando únicamente en España, te ordeno que retires todas las unidades que hayas movido”. Y remata: “Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”.

“No dudo del amor a España de mis generales. Por España, primero, y por la Corona, después, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho”, concluyó el monarca, según registra el documento de Inteligencia. Unas horas después, el Rey tiene que volver a insistirle a Milans en que “esto tiene que acabar de una vez”. Y, alrededor de las 6 de la madrugada, Milans anunciaba en un nuevo bando la retirada de sus tropas de las calles, su respeto a España, a la Ley y al Rey.

Poco después, sobre esas horas de madrugada —el documento no lo especifica— comienzan a llegar noticias de que Tejero accede a rendirse bajo algunas condiciones.

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