Los sobrevivientes del accidente de tránsito a las afueras de Bogotá: “Vi chispas y cómo los carros se levantaban. Me aferré a Dios y grité”
Un familiar de los fallecidos habla con EL PAÍS: “Es un momento que uno se queda sin saber qué hacer, confundido. Estamos en shock”


La tranquilidad que vive Colombia durante la Semana Santa se vio interrumpida este miércoles en un aparatoso accidente de tránsito en el que cinco personas, entre ellas un menor de edad, fallecieron y otra veintena resultó herida. El siniestro ocurrió a unos 40 minutos al norte de Bogotá, en una vía que comunica los municipios de Zipaquirá y Ubaté, una ruta muy transitada por estas fechas. Un tractocamión que transportaba leche se quedó sin frenos y colisionó con una decena de vehículos que se encontraban detenidos en un peaje. Pasadas las horas de angustia, algunos sobrevivientes del choque han salido a dar su testimonio.
Nelson Chasavo ha sido uno de los primeros en ser dado de alta y contar los minutos en los que ocurrió la colisión. El hombre contó que se dirigían al occidente de Boyacá e iban a ser las 6.00 de la mañana cuando se encontraban con su esposa esperando el turno del pago del peaje. Allí, vio al tractocamión acercarse a ellos en sentido contrario y a una “velocidad excesiva”.

“Comenzó a levantar los carros que estaban esperando. Mi carro fue golpeado y girado. Las puertas quedaron bloqueadas. Rompí el vidrio y me salí por ahí. Le di la vuelta al carro para rescatar a mi esposa”, relató en una entrevista con Noticias RCN. En una conversación posterior con La FM, añadió: “Vi chispas y cómo los carros se levantaban. Me aferré a Dios y grité. Mi carro dio un volteo de campana”.
Chasavo, quien fue atendido durante el miércoles en el Hospital de Zipaquirá, ha sido muy crítico con los tiempos de rescate. Por un lado, aseguró que muchos de los vehículos que viajaban en sentido contrario siguieron su camino sin auxiliar a los heridos. “Ninguno fue capaz de orillarse para prestar un extintor para apagar el fuego de todos los carros que se estaban quemando”, continuó. El sobreviviente también afirmó que pasaron “no menos de 30 minutos” antes de que comenzaran a llegar las ambulancias y los bomberos.
Desde la Clínica Cajicá habló María del Carmen Salazar, de 50 años, que se encontraba el miércoles por la mañana esperando la ruta para su trabajo. “Esperaba con dos compañeras más cuando, en eso, bajaba la mula echando pito”, contó a Noticias Caracol. Cuando apenas era una testigo, vio al camión chocar con el peaje y arrasar con los carros que estaban frenados.
“Nos paramos a correr, porque estábamos ahí al lado de una buseta, y tras la explosión voló un cono de los que ponen de separador y me impactó en la espalda y me botó al piso. Eso explotó en segundos, explotó terrible”, continuó la mujer. Al contrario del primer testimonio, ella sostiene que recibió atención en un “tiempo oportuno”. Fue diagnosticada con un politraumatismo y sigue en recuperación.
Varios testigos han relatado que fueron minutos de caos. Tras la colisión, algunos vecinos comenzaron a rescatar a aquellos que estaban atrapados en los carros en llamas. Pero no pudieron salvar a todos. Cinco personas murieron, según las autoridades. Uno de ellos era el conductor de una motocicleta, los otros eran todos miembros de una misma familia que se encontraban en un mismo carro. Uno era menor de edad.
Un familiar de los fallecidos: “Estamos en shock”
Héctor Pereira, familiar de los fallecidos, cuenta que en el automóvil viajaban cinco personas: su madre, sus dos hermanas, su cuñada y su sobrino, de 11 años. Asegura que todos murieron atrapados en las llamas y que, por eso, serían seis los muertos (sumado al motociclista). Su familia se dirigía a una finca cerca de Barbosa (Santander) en donde vive su padre.
“Ellos salieron como a las 4.00 de la mañana y haciendo cálculos daba la hora para que estuvieran por la zona. Mi hermano estaba muy preocupado porque dejaron de contestar y no entraban las llamadas. Yo pensé que estaban sin señal, pero con las horas la preocupación aumentó”, relata a EL PAÍS en una conversación telefónica. Pereira veía los videos que se publicaban en redes sociales y no identificaba a ningún herido ni a los vehículos siniestrados. Una hermana suya decidió acercarse al lugar de los hechos para confirmar con sus propios ojos si su familia estaba allí.
“Solo quedaban las cenizas, pero reconoció el carro. Es un momento que uno se queda sin saber qué hacer, confundido, sin poder entender la tragedia. Yo estaba ya con mi padre y le conté lo que pasó. Mi familia está destrozada. Estamos en shock”, añade. Pereira asegura que los restos de su familia están en Medicina Legal mientras sus identidades se confirman. Se hará mediante un reconocimiento de dentadura, pues los cuerpos quedaron carbonizados.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, envió durante el miércoles sus “sinceras condolencias y solidaridad” a las familias de los fallecidos, al tiempo que los socorristas se encargaban de limpiar la vía de los escombros de los autos calcinados. El Ministerio de Transporte también lamentó los hechos. “Lo que hoy enluta a varias familias del país nos recuerda, una vez más, lo frágil que puede ser la vida en la vía”, manifestó en un comunicado. A su vez, hizo un llamado a los viajeros a tomar precauciones en la vía durante estas fechas: “Reducir la velocidad, revisar las condiciones del vehículo y conducir con total atención, no son solo recomendaciones, son acciones que salvan vidas”.
El accidente ocurrió en un peaje que marca el fin de la doble calzada que discurre hacia el norte de Bogotá. La tractomula que causó el accidente iba hacia el sur, en la zona de calzada única, y por un largo descenso desde el alto de montaña de Tierranegra. El tramo de la carretera que comunica a la capital colombiana con los departamentos de Boyacá y Santander recibió hace pocas semanas una esperada licencia ambiental para ampliar su calzada y mejorar su trazado.
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