Ir al contenido
_
_
_
_

Canciones del desierto: cómo Sonic Ranch se abrió paso en la industria musical

Con alojamiento y seis estudios repletos de instrumentos vintage, este rancho es un remanso de paz donde los artistas experimentan y redescubren el placer de hacer música

Sala del Sonic Ranch en Nuevo México. Iziah Moreno

Este artículo ha sido publicado conjuntamente por Puente News Collaborative y Minero Magazine. Puente News Collaborative es una organización sin ánimo de lucro dedicada a la información, la organización y la financiación de noticias de calidad y rigor informativo enfocadas en la frontera entre Estados Unidos y México.

Sonic Ranch es una granja en activo de 688 hectáreas situada a orillas del Río Grande, en la frontera de Texas con México, a unos 64 kilómetros al este de El Paso. Por todas partes se extiende el desierto abierto, salpicado por hileras de nogales pecaneros. Pero el verdadero atractivo de Sonic Ranch es la magnífica música que ha surgido de su ambiente tranquilo y libre de presiones. El rancho y las casas cercanas cuentan con suficientes habitaciones para alojar a los artistas. Los seis estudios, la piscina, la cancha de baloncesto y la cocina bien equipada amplían la oferta y crean una especie de comunidad creativa que ha conquistado a músicos de todo el mundo.

Una larga lista de artistas, desde Fiona Apple, Ely Guerra, Zoé y Natalia Lafourcade hasta Portugal.The Man y las prometedoras hermanas del hard rock The Warning se han alojado y han grabado varias docenas de álbumes en el entorno poco convencional de Sonic Ranch desde que su propietario, Tony Rancich, lo relanzó como un refugio de grabación en 1989. Desde entonces, músicos e ingenieros de sonido han encontrado una variedad aparentemente infinita de instrumentos musicales en estudios donde el equipo vintage convive con el moderno, conectando a los músicos con el pasado y el presente. Esta mezcla ayuda a que cada proyecto encuentre su propio sonido.

Diego Cruz, responsable de redes sociales e ingeniero de sonido en Sonic Ranch, colabora en el proceso de grabación de los artistas que trabajan en el estudio de Tornillo, Texas.

No hay ningún reloj que controle el uso del estudio ni la duración de la estancia de los artistas. Los responsables del estudio se empeñan en aislarlos del ruido y las distracciones del mundo de la música.

Diego Cruz, responsable de redes sociales e ingeniero de sonido de Sonic Ranch, destaca los valores fundamentales —la libertad creativa y el profundo compromiso con el arte— que distinguen al rancho de los estudios tradicionales y que han forjado una lealtad duradera entre los artistas. “Solo lo hacemos por amor a la música. Nunca ha sido por dinero”, afirma.

Felipe Castañeda, ingeniero de sonido de Sonic Ranch, añade: “En algún momento, aquí te empiezas a aburrir, lo cual puede ser bueno. No hay nada aquí. No hay bares ni restaurantes… Algunas personas, al no tener nada que hacer, piensan: Bueno, pues voy a componer una canción“.

Muchos de los artistas que forman parte del catálogo del estudio llegaron en busca de un lugar asequible donde componer música. Algunos que posteriormente alcanzaron un gran éxito ahora deciden volver al entorno sencillo de Sonic Ranch.

“Un ejemplo que mucha gente conocerá es el de Beach House”, dice Cruz. “A pesar de todo ese éxito y reconocimiento, se han mantenido fieles a sus raíces. Y siguen viendo la belleza de volver y hacerlo aquí, en lugar de optar por irse a cualquier otro sitio”.

El grupo Beach House, oriundo de Baltimore, Maryland, grabó aquí el álbum Bloom en 2011. Cruz dice que el estudio funciona más bien como un refugio en el desierto para los artistas: un hogar lejos de las luces brillantes y los ruidos ensordecedores de la ciudad. Los músicos suelen juntarse durante las comidas y compartir historias con gente con la que quizá no se hubieran cruzado en ningún otro sitio.

Sonic Ranch en Tornillo, Texas

“Nunca te sientes solo porque vienes aquí y, por las mañanas, vas a desayunar a la cocina y te recibe un personal realmente encantador. Además, es probable que desayunes con los otros grupos que están grabando en ese momento”, comenta Cruz.

Y luego están los gatos. Birdy, Nacho, Aishi, Pato, Edgar y Monkey deambulan libremente por el rancho. Algunos se cuelan en los estudios mientras los artistas están grabando. Tenerlos cerca ayuda a aliviar el estrés que, con demasiada frecuencia, caracteriza una sesión de grabación. Uno de los gatos, Squeaker, fallecido en 2025, incluso apareció en la portada del último álbum de Futurebirds, titulado Deluxe Company.

Algunos de los estudios de Sonic Ranch están separados de la casa principal, pero los artistas siempre están lo suficientemente cerca como para salir, jugar al baloncesto, darse un baño en la piscina o tomar un tentempié en la cocina.

Sin embargo, la mayoría de las veces son los instrumentos y los equipos de sonido antiguos los que ocupan la atención de los músicos cuando necesitan distraerse. En ocasiones, este material aparece en los álbumes finales, pero para muchos músicos, el simple hecho de tener estos instrumentos en las manos hace que el proceso de grabación resulte más auténtico.

La iluminación colorida, las alfombras estampadas y los acabados en madera confieren a cada estudio de Sonic Ranch un aspecto único, lo que contribuye a crear el ambiente del espacio de grabación.

“La gente viene aquí y utiliza una guitarra, un pedal y un amplificador con los que siempre han soñado desde que eran niños. Es algo especial poder verlo y poder ofrecérselo”, explica Cruz. “Cuando la gente utiliza este equipo o estos instrumentos concretos, siente que tiene que estar a la altura de las expectativas. Eso saca lo mejor de ellos y de sus actuaciones”.

Cada centímetro del estudio está diseñado con un propósito concreto, desde el mobiliario hasta los colores y los motivos decorativos de las paredes y los techos. Las alfombras en tonos vivos de azul, rojo y verde complementan los elementos de madera noble que definen el ambiente de cada espacio y contribuyen a la actitud de todas las personas que participan en el proceso. “Es como una especie de Oasis, pero sin agua. Aunque el agua es la música”, escribió el cantautor Rome en una publicación de YouTube.

La trayectoria de Sonic Ranch demuestra que el sitio donde se crea la música sigue siendo una parte importante del proceso. La tecnología ha agilizado la producción musical y la ha hecho posible prácticamente desde cualquier lugar. Pero en lugar de perseguir tendencias o algoritmos, Sonic Ranch apuesta por la paciencia, el trabajo en equipo y el establecimiento de vínculos humanos auténticos, elementos que demuestran que la forma en que se graba un disco es tan importante como su sonido.

Alyda Muela es una periodista independiente radicada en El Paso, Texas, donde realiza reportajes de economía, cultura y de investigación. @alydamuela

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_