Canciones grabadas desde un paraíso que mira al Estrecho
El Estudio Punta Paloma lleva más de 30 años consolidado como uno de los referentes para la grabación de música en toda España


La comunicación con el rincón más septentrional del continente europeo es caprichosa. No hay cobertura y, a la mínima que el viento se ponga salvaje, una duna con vida propia amenaza con cortar la principal carretera de acceso. Y justo por eso el estudio de grabación Punta Paloma, ubicado en el recóndito y paradisiaco lugar homónimo de Tarifa, es tan especial. Pero lo recóndito del espacio no ha impedido que los músicos y cantantes más destacados del panorama español y hasta internacional lo hayan encontrado y escogido como uno de los espacios más singulares para la creación musical.
De Chris Martin —vocalista de Coldplay— a Rosario Flores; de Antonio Orozco a Juanes: la lista de artistas que han pasado por los Estudios Punta Paloma a lo largo de sus más de tres décadas de actividad es tan ecléctica como variopinta. Entre todos, han contribuido a que la fama del recóndito estudio dentro del mundillo esté lejos de decaer. Quizás por eso, su dueño y artífice, José María Sagrista es incapaz de quedarse con ninguno: “No puedo decir uno. En todas las grabaciones siempre hay momentos buenos y malos. De alegría inmensa, de frustración. Hay mucha psicología en el estudio”.
Sagrista fue guitarrista durante varias giras del grupo de rock andaluz Triana. En los 80 fundó su propio grupo, Círculo vicioso, y fue justo ahí cuando comenzó a acariciar la idea de crear su propio estudio. “Cuando grabamos nuestro primer disco fuimos a Londres a grabar un disco. Resultó que el estudio estaba en mitad de un pueblo perdido, aunque fuese un mega estudio, era algo personal. Ahí tuve claro que ese sería mi sueño”, relata el productor musical. Pero el proyecto no se materializó hasta una década después, cuando ya había probado suerte en lo de gestionar espacios similares en Camas (Sevilla) y la capital andaluza con Estudio Central.
Fue en 1993 cuando Sagrista y su mujer, Nini Carrasco, iniciaron la construcción de las instalaciones en Punta Paloma. “A los dos nos gusta la naturaleza y el campo. No soportábamos la vida en la ciudad, eran años intensos. Tuve la oportunidad gracias a mis padres, que compraron un terrenito ahí”, apunta el músico. El trabajo fue arduo. La construcción partió de cero y para garantizar el aislamiento total de la cabina del control y la sala de grabación se construyeron dos módulos independientes de hormigón. Además, en el diseño se usaron materiales de la naturaleza como la piedra o la madera.
El resultado es un complejo donde se puede componer, grabar, hacer arreglos musicales, pero también alojarse, en un entorno tan perdido del mundanal ruido que la cobertura móvil es escasa y con riesgo de acabar conectado a una red de telefonía de Marruecos. En el extremo más septentrional de la península, con una duna natural que invade el único camino de acceso y con envidiables vistas al Estrecho, se alcanza un estado de ensimismamiento idóneo para crear, como defiende Sagrista. “Da un rollo muy guapo porque estás haciendo una cosa que no se hace tan fácilmente hoy en día, que los músicos están pluriempleados, puedes concentrarte en un proyecto en un lugar donde las interferencias son muy pocas”, defiende el productor musical.
Sagrista recuerda los años en los que ni siquiera tenían teléfono fijo en el estudio: “Teníamos una vecina, Pepa, con un teléfono público. La mujer me pegaba un grito y me decía ‘Joselito que ha llamado por teléfono alguien. Siempre le estaré agradecido a ella y a los vecinos que nos ayudaron”. Luego, al productor le tocaba “intentaba investigar quien era”. “Así iniciamos. Sin teléfono y sin nada y lo hicimos”, añade el artista. Luego, Sagrista le puso a Pepa una cuerda larga con un cencerro para que pudiese localizarle más rápidamente, después llegó el teléfono fijo o internet, pero la desconexión con el mundo sigue estando ahí.
Quizás por eso el vocalista de Coldplay, Chris Martin, recaló en el Estudio Punta Paloma en julio de 2024 durante 20 días. “Vino con su técnico y se trajo su piano y le preparamos todo”, explica Sagrista, que presume de dar justo esa flexibilidad a la hora de alquilar su estudio: “Cualquier ´tecnico o productor puede trabajar aquí y se le deja tranquilo. Es un espacio muy abierto”. De hecho, el productor tiene la duda de lo que Martin grabó o no en esos días. Eso sí, aquella visita le dejó muy buen sabor de boca: “Fue una experiencia muy buena, es muy simpático y habla muy bien español. Vino a saludarme y a decirme que tenía un estudio muy bonito y que sonaba muy bien”.
Aquella visita fue un espaldarazo definitivo a un estudio que tiene una larga trayectoria. Alejandro Sanz, Estrella Morente, El Barrio, Efecto Pasillo, Chambao o Manuel Carrasco han pasado por allí a lo largo de estas décadas. Hay artistas que no se alojan en el estudio, como Martín y otros que sí lo hicieron, como Rosario Flores. En todos los casos, Sagrista y Carrasco intentan cubrir toda la intendencia, desde lo musical, hasta lo administrativo, organizativo y culinario, tarea que recae en Carrasco. “Lo nuestro no deja de ser un estudio artesano, familiar y autoconstruido”, presume Sagrista con orgullo.
Sagrista con sus 70 años cumplidos presume de seguir siendo músico, gracias a la jubilación activa. Pero tampoco oculta su satisfacción por que su hija, Diana Sagrista siga estando vinculada al Estudio Punta Paloma. La profesional, sonidista de cine y ganadora del Goya al mejor sonido por Segundo Premio, es otra pieza más clave en el espacio: “Ella vive aquí, tiene su entorno aquí y hace trabajos en el estudio. Es una bandera de Andalucía y de las nuevas generaciones”.
El estudio, “conocido en toda España y en muchas partes del mundo”, como presume Sagrista, se ha convertido en todo un emblema de la provincia de Cádiz y de Andalucía. “Por algo quiere venir la gente aquí. Tenemos el humor y la idiosincrasia, con el trasfondo de imaginación que necesita el humor”, remacha el productor, al otro lado del teléfono en un día ventoso en mitad de esos temporales que han azotado con furia a la zona. Pero él asegura que ni le molestan: “Esto está maravilloso en temporal. Es tormenta, claros y aguaceros, pero eso es bonito también”.
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