Tachones, dibujos y cambios de título: el proceso creativo de canciones en español que son himnos generacionales
Una exposición en el Instituto Cervantes reúne los documentos originales, sobre todo manuscritos, con letras de temas desde los años sesenta hasta la actualidad


“Quiero vivir / Quiero gritar / Quiero sentir / El universo sobre mí / Quiero correr en libertad / Quiero encontrar mi sitio”. El estribillo de la que es probablemente la canción más popular del grupo Amaral, El universo sobre mí, publicada en el disco Pájaros en la cabeza (2009), encadena metáforas sobre la pérdida de la inocencia o la soledad en la que se encuentran tantas personas en las grandes ciudades. Sin embargo, ese tema se llamaba en un principio Déjame entrar. Esas dos palabras están tachadas al comienzo en la doble página del cuaderno en el que la escribió el dúo, formado por Eva Amaral y Juan Aguirre. Es una de las sorpresas para los visitantes de la pequeña exposición que acoge el Instituto Cervantes en Madrid, titulada Las mejores letras en español, de acceso gratuito y hasta el 21 de junio.

Esta muestra reúne 42 textos de canciones desde los años sesenta hasta la actualidad. Casi todos escritos a mano en cuartillas, cuadernos, cartulinas... suponen un recorrido emocional por parte de la música española a través de diferentes artistas y géneros; sonidos y palabras que han acompañado a varias generaciones en los buenos y los malos momentos. De El universo sobre mí, por ejemplo, dice Eva Amaral: “Trata de querer encontrar tu lugar en el mundo y volver a sentir la vida, quizás, con aquella intensidad de los años de la infancia”.
La idea de reunir estas letras surgió en enero. Desde entonces, los organizadores han contactado con artistas o sus herederos para que aportaran los manuscritos originales. La exposición, con motivo del Día Internacional del Español, el 23 de abril, está organizada por el Cervantes y Apple Music —el servicio de suscripción de streaming musical de Apple—. Bajo cada una de las letras, enmarcadas en cristal, hay una breve explicación de la canción y un código QR de Apple Music que, al descargarse, permite escuchar los temas y a algunos autores o a familiares suyos, contando cómo se compusieron. Así, Pedro Guerra dice que “tirando del hilo” del estribillo de Contamíname “se fue construyendo el resto” de esa canción, que, “en parte”, había compuesto pensando en que la cantasen Ana Belén y Víctor Manuel.

Entre los artistas seleccionados están también José Luis Perales, con ¿Y cómo es él?, que inicialmente iba destinada a Julio Iglesias, pero “por exigencias de su compañía acabó grabándola él mismo”, dice la cartela; Mari Trini (Dos errantes), Joaquín Sabina (Que se llama Soledad), Víctor Manuel (España camisa blanca), Miguel Ríos (Vuelvo a Granada), Antonio Vega (El sitio de mi recreo), La Oreja de Van Gogh (La playa), Vetusta Morla (Puñalada trapera), Nacho Vegas (Tiempo de lobos), Nacho Cano (Hoy no me puedo levantar), Rozalén (Entonces), Pau Donés (Te miro y te tiemblo), Luz Casal (Me voy a permitir) o el grupo Arde Bogotá. Precisamente, de esta banda de rock de Cartagena (Región de Murcia) está la canción más reciente de la exposición, Instrucciones, incluida en su próximo disco, previsto para mayo, explican los organizadores.
Antes de la inauguración habló sobre El sitio de mi recreo, uno de los himnos de Antonio Vega (fallecido en 2009), su hermano Carlos, con quien formó un dúo acústico cuando eran chavales. “Él me enseñaba siempre las canciones que hacía”. Carlos Vega confiesa lo impresionado que quedó cuando escuchó de su hermano esta joya: “De sol, espiga y deseo / Son sus manos en mi pelo / De nieve, huracán y abismos / El sitio de mi recreo”. “Le salió del tirón. Es una letra que define su personalidad y en la que más le reconozco”, apunta. En este caso se aporta a la exposición la letra pasada a limpio en una hoja y una cartulina negra en la que Antonio Vega había escrito parte del tema con distintos colores.
¿Cómo componía Antonio Vega sus canciones? “No tenía disciplina, era caótico; pero era muy experimental. El germen de una canción suya era siempre la música. Además, las letras son muy musicales, es decir, tenía claro que el sonido de las palabras debía potenciar la canción. Eso no es fácil de lograr”. El resultado conseguía “llegar al fondo de cada persona”.

Al contemplar las canciones, se puede intuir el proceso creativo y la personalidad de su autor. Así, la letra casi de pendolista de Miguel Ríos, los numerosos tachones de Xabi San Martín, de La Oreja de Van Gogh, en las hojas de La playa; la letra grande de Manolo García o la diminuta de Rozalén.
Miguel Aute, al teléfono, recuerda cuando en casa pasaba por delante del despacho de su padre, Luis Eduardo Aute, y este andaba en busca de las musas. “Le oía cantar bajito. No le gustaba enseñar lo que componía hasta que consideraba que letra y música estaban terminadas”. Su hijo visualiza aquel despacho, “extremadamente ordenado en su caos; él decía que todo estaba en perfecto desorden”. De Aute, fallecido en 2020, se incluye la composición Mojándolo todo, en una hoja en la que a la letra le acompañan algunos dibujos infantiles de su hija. “Trabajaba desde que se levantaba hasta la noche, solo paraba para comer y cenar”, añade su hijo, que anuncia que entre los papeles y objetos del legado de su padre hay un cuaderno con dibujos y poemas que le gustaría editar un día.
Más descuidados han sido los hermanos David y José Manuel Muñoz, los Estopa, de los que se suma la letra de Pesadilla familiar, que garabatearon en lo que tenían en ese momento a mano, una hoja de un bloc de la Seat, la empresa en la que trabajaban. Y más formal, escrito a máquina sobre una partitura, el clasicazo Se nos rompió el amor, que el compositor Manuel Alejandro orquestó con su esposa, Ana Magdalena. El tema lo inmortalizó Rocío Jurado en su disco Paloma brava (1985), con su interpretación volcánica. Es inevitable recordarla cuando se lee en la pared: “Se nos rompió el amor / de tanto usarlo”.


























































