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Newsom contra el impuesto a los milmillonarios en California: las claves de la batalla fiscal

La propuesta de gravar con un 5% la riqueza de los ultrarricos enfrenta al gobernador con una parte del electorado que la ve como una respuesta directa a la desigualdad

Gavin Newsom

El gobernador de California, Gavin Newsom, ha decidido dar la batalla frontal contra una de las propuestas fiscales más ambiciosas y polémicas en la historia reciente del Estado: un impuesto único del 5% sobre la riqueza de los milmillonarios. El plan, bautizado como la Ley del Impuesto a los Milmillonarios de 2026, aún no llega a las urnas, pero ya ha provocado una reacción en cadena que incluye amenazas de fuga de capitales, movimientos estratégicos de algunos de los hombres más ricos del país y una intensa confrontación política.

Ley del Impuesto a los Milmillonarios

La propuesta, promovida por el sindicato Service Employees International Union–United Healthcare Workers West (SEIU-UHW), plantea aplicar un impuesto a los residentes de California cuya fortuna supere los mil millones de dólares. Sus impulsores aseguran que la medida alcanzaría a cerca de 200 personas y generaría decenas de miles de millones de dólares. La mayor parte de ese dinero se destinaría a financiar el sistema de salud del Estado, además de reforzar programas de educación y asistencia alimentaria, como respuesta a los recortes federales aprobados el año pasado.

Newsom, sin embargo, considera que ese impuesto no sería la solución a los problemas y que podría causar otros más grandes. En entrevistas recientes, el gobernador ha reiterado que se opone al impuesto no por rechazar la tributación progresiva, sino por tratarse de un gravamen sobre los activos y no sobre los ingresos. A su juicio, esa diferencia es crucial. Recordó que California ya cuenta con el sistema de impuestos sobre la renta más progresivo del país y depende en gran medida de los contribuyentes de mayores ingresos para sostener su presupuesto.

¿Cómo sería el impuesto?

Según la propuesta, la riqueza se calcularía con base en el patrimonio existente al 31 de diciembre de 2026 y se cobraría un impuesto único del 5%. Los contribuyentes podrían pagar el monto en un plazo de cinco años y, en casos de activos ilíquidos, aplazar el pago hasta que esos bienes se vendan.

La propuesta ha generado un fuerte rechazo entre grupos empresariales y despachos legales que representan a grandes fortunas. Algunos abogados han advertido que, de aprobarse, la ley enfrentaría desafíos constitucionales y litigios prolongados. Otros sostienen que incluso la amenaza del impuesto podría afectar el reciente repunte económico del Área de la Bahía, impulsado por el auge de la inteligencia artificial y nuevas inversiones tecnológicas.

La respuesta de los ultrarricos

Aunque el gobernador no tiene poder de veto sobre una iniciativa ciudadana, ha reconocido que su administración lleva meses trabajando para frenar el avance del proyecto. Newsom ha dicho que el simple anuncio del impuesto ya está teniendo consecuencias tangibles: varios multimillonarios han comenzado a trasladar activos o a reducir sus vínculos con el Estado. Entre ellos figuran los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, así como el inversionista Peter Thiel y otros empresarios del sector tecnológico.

Para Newsom, estos movimientos confirman un temor que había expresado desde hace tiempo: que California pierda no solo ingresos fiscales futuros, sino también innovación, inversión y empleos. “Esto es exactamente lo que advertí”, ha señalado, mientras resalta la posibilidad de que el Estado quede en desventaja frente a otros territorios que compiten por atraer capital.

Defensores del impuesto rechazan la visión de Newsom. Argumentan que los multimillonarios representan una fracción relativamente pequeña de los ingresos fiscales del Estado y que muchos de ellos minimizan el pago de impuestos al evitar realizar ganancias imponibles. Desde esta perspectiva, el impuesto a la riqueza gravaría activos que de otro modo quedarían fuera del alcance del fisco.

No todos los multimillonarios están en contra. Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, ha declarado públicamente que está dispuesto a aceptar el impuesto y que vivir en Silicon Valley implica asumir las reglas fiscales del Estado. Sin embargo, otros ultrarricos han comenzado a financiar activamente campañas para bloquear la iniciativa.

¿Qué sigue?

Antes de llegar a las urnas, el sindicato promotor deberá reunir cerca de 900.000 firmas válidas, un proceso que ya está en marcha. De lograrlo, el impuesto se convertiría en uno de los temas centrales del debate político en California este año, y enfrentará al gobernador con sectores progresistas, sindicatos y una parte del electorado que ve en la medida una respuesta directa a la desigualdad.

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Alonso Martínez
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