‘Riot Women’ o cómo reírse de la menopausia con el rock
Esta serie que puede verse en Movistar Plus+ es una comedia, evidentemente, pero no por ello renuncia al drama, al menos a unas gotas de drama


En estos tiempos convulsos y confusos, con un descerebrado en el despacho oval y un asesino en Jerusalén, se agradece el contemplar una serie amable, o por lo menos no excesivamente agresiva. Es el caso de la británica Riot Women, la producción de la BBC One en la que un selecto grupo de damas de mediana edad deciden formar un grupo de rock and roll con el que pasar el rato y, además, reírse de ellas mismas y de esa edad complicada en la que la menopausia parece centrar toda la atención de lo desconocido.
La serie, cuya primera temporada consta de seis capítulos, viene avalada por su creadora y guionista, Sally Wainwright, la artífice de Happy Valley, una pequeña joya televisiva, y, naturalmente, por el pub de Hebden Bridge, un pequeño y desparramado pueblo de Yorkshire. Pub y propietaria resultan ser esenciales para crear esa válvula de escape frente a la rutinaria vida de quienes no quieren tirar la toalla de los pequeños placeres cotidianos. Claro que para que una serie rural modesta alcance un grado suficiente de calidad es necesario un plantel de estupendas actrices como Joanna Scanlan, Lorraine Ashbourne, Rosalie Craig, Tamsim Greig y Amelia Bullmore que, en la ficción, proceden de oficios diversos, desde una comadrona a una policía local o una profesora jubilada que al calor de unas generosas pintas en el pub deciden transgredir moderadamente lo establecido, ya que lo establecido resulta básicamente aburrido.
Riot Women (Movistar Plus+) es una comedia, evidentemente, pero no por ello renuncia al drama, al menos a unas gotas de drama. Una de las damas, la más joven, admite que fue violada sistemáticamente desde los 12 años por unos amigos de su padre quedando embarazada a los 15 años. Es la vocalista del grupo y en su desgarrada voz vuelca la rabia acumulada desde su pubertad. Y es que el mundo rural es de una intensidad desproporcionada. Puerto Hurraco en agosto de 1990 y Hornachos en mayo de 2017 son ya pueblos que quedarán marcados por la brutalidad de algunos de sus vecinos. De la matanza del primero de ellos realizó Carlos Saura un largometraje tremendo, El séptimo día, con unos excelentes Juan Diego, José Luis Gómez y Victoria Abril. El segundo, por el que hace unos días fueron detenidos los hermanos Julián y Lolo González por la muerte de Francisca Cadenas, asesinada a golpes y descuartizada, sólo ha generado horror.
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