Verónica Sánchez: “Me da un poco de vergüenza cuánto me agobió la fama en ‘Los Serrano”
La actriz atraviesa uno de sus mejores momentos profesionales, encadenando serie tras serie. Este domingo concluye en Atresplayer ‘Las hijas de la criada’, que ella protagoniza


Ahora tiene unos días de descanso, pero Verónica Sánchez (48 años, Sevilla) ha vivido un 2025 frenético. Tres de las series españolas más sonadas del año estuvieron protagonizadas por ella: Ángela, que, tras pasar por Atresplayer y Antena 3, se convirtió en un éxito internacional en Netflix; La Favorita 1922, de Telecinco; y Las hijas de la criada, la adaptación del premio Planeta de Sonsoles Ónega cuyo último episodio se estrena en Atresplayer este domingo. Y ya tiene otras dos series en cartera. Tanta actividad le pasó factura en forma de cólico nefrítico a finales de año. Mientras posa para el fotógrafo, cruza por la calle la actriz Judith Fernández, Clara en Las hijas de la criada, quien no puede evitar saludarla al grito de “¡mamá!”.
Pregunta. Tiene 48 años y está trabajando más que nunca. ¿Ha cambiado eso de que las actrices se vuelven invisibles para la industria audiovisual pasados los 40?
Respuesta. Ha cambiado, sí. Recuerdo que me lo dijo un productor cuando tenía veintitantos: “Trabaja todo lo que puedas ahora porque con 40 las actrices desaparecéis”. No sé cuándo empezó a cambiar, pero recuerdo el impacto que tuvo para mí House of Cards, ver ese personaje y esa mujer, que es la más guapa del mundo [Robin Wright], pero no es joven y tenía un protagonismo importante. Ahora está por ejemplo Furia, con Candela Peña, Nathalie Poza…, y mujeres que estamos en la quinta. Ya era hora. Como actriz te encuentras en mejor lugar que con veintitantos, has trabajado más, tienes más oficio y es cuando mejor te encuentras a la hora de abordar un personaje… Que sea cuando tengas que desaparecer del mundo por el edadismo es muy injusto.
P. Cuando a los actores se les pregunta cómo eligen sus papeles, muchas veces dicen que lo de poder elegir no ocurre tan a menudo. ¿Usted tiene esa opción, puede escoger?
R. Esta profesión va por rachas, hay momentos en que llegan más cosas y otros en que menos. Con mi representante, hemos intentado definir por dónde queremos ir. Cuando acabé Sky Rojo, muy loco, muy extremo y físico, me pedía el cuerpo hacer algo más interno, más introspectivo, y estuvimos un tiempo esperando hasta que llegó Ángela, un personaje donde trabajar más lo interno. Vamos mirando dentro de lo que nos llega, para no dejarnos llevar por la inercia.
P. ¿Cuánto le debe a Los Serrano?
R. Mucho, lo que pasa es que para mí llega antes Al sur de Granada y a quien más le debo es a Fernando Colomo. Era una actriz más, me había venido a vivir a Madrid, estuve un par de años y por motivos familiares me tuve que volver a Sevilla, y estuve allí trabajando de cualquier cosa. El primero que se arriesga a ponerme de prota femenina en una película, alguien totalmente desconocido, es Fernando. Luego llega Los Serrano, que te hace muy popular y te multiplica las posibilidades de trabajo. Y Antonio Resines fue quien dio mi nombre para hacer el casting con Los Serrano. Hay muchas personas por el camino, que por algún motivo creyeron en ti y fueron así de generosas.
P. Dejó la serie cuando estaba en lo más alto. ¿Se arrepintió de hacerlo?
R. Puede ser políticamente incorrecto, pero nunca me arrepentí. Y no es que yo renegara de Los Serrano, jamás lo he hecho, me dio grandes amigos y fue muy chulo. Yo venía del teatro y de repente tenías que sacar un montón de secuencias adelante cada día. La tele es un gran entrenamiento y te quita muchísimo miedo. Pero cuando cumplimos dos años, yo sentí que no tenía nada nuevo que aportar al personaje, y probablemente el personaje a mí tampoco. Tenía veintitantos años y pensé que si me dedico a esto es para arriesgar. Ahí estaba cómoda, una nómina fija, pero yo no quería ser funcionaria, con todos los respetos. Hay gente que se siente muy bien en una serie larga haciendo un personaje mucho tiempo. Yo sé que no puedo estar más de dos años en un mismo proyecto porque no me muevo bien en la rutina.
P. ¿Cómo vivió aquel boom, pasar a ser una de las personas más populares de España?
R. Ahora cuando lo miro me da un poco de vergüenza ajena lo agobiada que estaba, pero cuando no estás preparada para eso, que tienes veintitantos, y encima coincidió con una época de la tele que estaban todos esos programas de crónica rosa… Yo tenía furgonetas aparcadas delante de mi casa todos los días intentando ver cómo iba a hacer la compra, con quién salía, con quién entraba… Era un poco incómodo, sí que me condicionó. Yo solo quería ir a trabajar y que me dejaran en paz. Ahora, con 48 años, no me parece para tanto, pero igual tienes más herramientas.

P. Sus últimos papeles han sido mujeres que parecen frágiles y se van empoderando.
R. Me gusta que las mujeres que interpreto sean complejas. También puede ser por el físico, no tengo facciones duras, y por eso me dan personajes que no parecen fuertes de entrada. Pero lo que me gusta es que los personajes cuenten algo, que tengan complejidad, no estar por estar. Hemos tenido muchos años de personajes femeninos de acompañamiento del masculino, muy planos, y me gustan personajes que no tengan que caer bien al público necesariamente.
P. ¿Qué tal lleva envejecer en pantalla?
R. No es fácil, lo notas. Y ves que los directores de foto te iluminan y ahora ponen unas gasitas para tamizar la luz que antes no ponían... Pero si seguimos en esta senda de querer ver a mujeres y personajes complejos de diferentes edades, no debería preocuparnos eso. Siempre nos ha preocupado por perder trabajo. En Hollywood, donde la competencia es feroz, ves actrices maravillosas que se hacen muchos retoques porque hay mucho miedo a perder el trabajo. Espero que eso esté cambiando. Yo de momento llevo bien ver cómo me hago mayor en pantalla, pero igual en algún momento me asusto.
P. ¿Cómo ha gestionado las malas rachas?
R. Siempre hay inquietud. He parado muchas veces. Con la crisis tuve un parón muy largo, probablemente el más largo de mi carrera, pasaron meses, y meses un año incluso, y lo pasas mal. Te tienes que intentar gestionar como puedes, aprovechar para hacer cosas que no haces normalmente, ser muy ahorrativo…. En el fondo, cuando uno se mete en esta profesión sabe de qué va la cosa, lo aceptas como parte de ello y tienes que ir poniendo los ladrillos antes.
P. ¿Cómo lleva los noes en los castings?
R. Esta profesión necesita mucha tolerancia al fracaso, que es lo que hace que aguantes o no. Yo entreno mi tolerancia al fracaso mucho, y por eso no lo llevo mal. Intento no pensar que un personaje es mío hasta que no estoy rodando para no sentir que he perdido nada.
Esta profesión necesita mucha tolerancia al fracaso, que es lo que hace que aguantes o no aguantes. Yo entreno mi tolerancia al fracaso mucho
P. ¿Está mentalizada por si acaba esta buena racha?
R. Tengo una incapacidad total para proyectarme en el futuro, voy pasito a pasito. Hay cosas que forman parte de mi estilo de vida que probablemente ayuden a que, cuando las cosas vengan mal, no esté agobiada: mi casa es pequeña, no tengo coche, no llevo un tren de vida caro, soy austera para poder aguantar cuando las cosas vengan mal dadas. Pero nunca fui capaz de imaginarme cómo sería cuando fuera mayor, y ahora tampoco. Hay un refrán que me gusta mucho que dice: conforme se vayan cayendo los frailes, pondremos la barandilla. Tengo eso como ley de vida.

P. ¿Tiene alguna espinita clavada en su carrera?
R. Hay cosas que pensé que iban a salir mejor y no salieron bien, pero de haber dicho no, no me he arrepentido. Incluso un par de veces rechacé proyectos que me habrían gustado mucho, pero no estaba preparada.
P. No tiene redes sociales. ¿Cómo consigue mantenerse firme en esa decisión?
R. Y soy tan feliz… Me robaban mucha capacidad de atención y me hacían perder mucho tiempo. He ganado en paz mental y tiempo para mí cuando cojo el móvil solo para usarlo como teléfono y leer el periódico. No quería que me robaran capacidad de atención, ni compararme con gente. A veces creo que, en algún momento, que te pregunten por qué no tienes redes va a ser como que te pregunten por qué no fumas, va a quedar tan claro que no es bueno para la salud que va a ser hasta raro preguntarlo. Decidí salirme, mis representantes me apoyaron, y parecía que en alguna productora me lo exigirían, pero no. Y cuando lo he compartido con actores más jóvenes, me dijeron “qué suerte”. Como que para ellos es una imposición, no lo viven con la emoción con la que lo vivimos nosotros cuando aparecieron.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.
Sobre la firma































































