Rosa Rodríguez, tras arrasar en ‘Pasapalabra’: “Decían que mis roscos eran más fáciles, que cubría una cuota... He tenido que demostrar que era muy buena”
La concursante se ha alzado con el mayor premio de la historia del concurso, 2.716.000 euros, de los que tendrá que pagar casi la mitad a Hacienda: “Encantada de contribuir ahora que tengo un ingreso mayor. Soy muy defensora de lo público”


Con la misma tranquilidad y serenidad que ha demostrado en sus 307 programas, Rosa Rodríguez (Quilmes, Argentina, 32 años) responde al otro lado del teléfono a las preguntas. Es la ganadora del mayor bote de Pasapalabra, 2.716.000 euros, el segundo premio de mayor importe de la televisión en España, solo por detrás del que Los Lobos ganaron en ¡Boom!, aunque ella no tiene que compartirlo con nadie más que con Hacienda. Pero nada parece perturbar a esta coruñesa de adopción. Confiesa que entre las muchas motivaciones que tuvo para prepararse para Pasapalabra estuvo conseguir que una mujer estuviera entre los concursantes más duraderos en el programa. Lo ha conseguido de sobra.
Pregunta. ¿Qué fue lo primero que pensó cuando Roberto Leal le dijo que había acertado la última palabra?
Respuesta. Lo primero, no te lo crees, porque después de más de un año estando ahí, 300 y pico Roscos intentando llegar a las 25 palabras, nunca había sentido que tenía opciones para las 25. Sí para 24, que llegué a responder en dos ocasiones, pero para las 25 nunca.
P. ¿Cuándo fue consciente de que esa vez sí podría ganar?
R. Al pasar la primera vuelta completa dije, “uy, espera, que creo que en esta vez tengo las 25”. Nunca estás seguro al 100%, porque ahí dudas hasta de tu nombre, pero siempre digo que cuando te la sabes, sabes que te la sabes, y cuando no la sabes, sabes que no te la sabes, y ese día dije, “creo que las tengo”.
P. Ha estado todo su recorrido con Manu Pascual como rival. ¿Cómo ha sido su relación?
R. De mucho respeto, mucho compañerismo, no tanto rivalidad, sino vernos como dos concursantes que están luchando por su sueño. Compartíamos la experiencia de ser novatos y razones parecidas por las que luchar por el bote. Hemos tenido una relación muy sana, de mucho respeto, tanto personal como a la hora de jugar, y creo que eso se ha notado en pantalla.

P. Que usted gane supone que él se va del concurso…
R. Sí, de hecho, lo primero que se me pasó por la cabeza fue incredulidad, y justo a continuación, lo que me salió fue abrazarlo y casi disculparme con él. Pasapalabra es un recorrido muy largo, no solo el año y tres meses que he estado o los casi dos de él, sino que hay mucho detrás, mucho tiempo de preparación, se pasa por muchas fases altas, bajas…, y como concursante eres la única persona que entiendes al 100% lo que eso significa. Y sabes que si tú has ganado, la otra persona, que lleva tanto tiempo luchando por eso, se queda sin el premio gordo y se mezclan los sentimientos.
P. En 2020 decidió prepararse para el concurso. ¿Cómo lo hizo?
R. Tomé la decisión a finales de 2020 y empecé a prepararme en febrero-marzo de 2021. No tenía ni idea de cómo hacerlo. Estaban entonces Pablo [Díaz] y Nacho [Mangut] concursando, y ellos hablaban mucho de estudiar, así que dije, a ver qué se estudia. Pero hasta que no empiezas a tirar del hilo no te das cuenta de lo difícil que es llegar a un nivel suficiente para poder aspirar al bote. Como concursante novato, lo primero es verte todos los Roscos que existen, y luego ya sabes más o menos lo que necesitas aprender y te pones a recopilar el diccionario y todo lo de fuera leyendo mucho, viendo documentales, películas, escuchando podcasts y absorbiendo todo lo de alrededor.
🔵 ESTE MOMENTO. ¡Todavía estamos temblando!
— Pasapalabra (@PasapalabraA3) February 5, 2026
🏆 El bote más grande de la historia de #Pasapalabra ya tiene nombre y apellidos. #PasapalabraBote
▶️ https://t.co/Gj8i1HUe3Rpic.twitter.com/YWFQXPeCVn
P. ¿Siguió algún método de estudio?
R. Al principio estaba sin trabajo, porque me quedé sin trabajo unos meses por la pandemia. Empecé en febrero a prepararme en serio y a mediados de marzo volví a trabajar, así que luego lo compaginé con el trabajo. Me marcaba mis horas, unas temporadas trabajaba de mañana y otras de tarde y me ponía tres o cuatro horas diarias en función de eso. Cuando iba ganando más nivel, hubo temporadas de estar muchas horas sentada delante del ordenador recopilando información. Luego lo metes todo eso en la aplicación Anki, que es la que usamos todos los concursantes. Pones la información y te organiza el estudio, pero hay que llenarlo con la información.
P. ¿En qué va a invertir el dinero?
R. Lo primero será una casita, tener mi propia vivienda. Luego, mis padres, lo que ellos necesiten y quieran, que ya están en edad de jubilación y me gustaría que puedan disfrutar de lo que se han ganado con su trabajo y sacrificio. Y luego, hay que tener la cabeza muy fría y tomar decisiones buenas para poder tener en el futuro la vida tranquila.
P. Casi la mitad del dinero irá a parar a Hacienda, un asunto que en ocasiones ha sido polémico para otros ganadores de grandes premios televisivos. ¿A usted qué le parece?
R. Soy de la idea de que si ganas más, más puedes contribuir a la sociedad, porque al final vivimos en una sociedad y las cosas no pueden funcionar si no contribuimos todos. Somos afortunados de vivir en España, donde, aunque haya cosas que puedan mejorar, las cosas funcionan muy bien. De esto eres consciente sobre todo cuando sales. He vivido fuera en varias ocasiones, llegué a vivir en EE UU y eso me dio una perspectiva que solo adquieres experimentando en primera persona. Yo encantada de contribuir ahora que tengo un ingreso mayor. Soy muy defensora de lo público.
P. Contó en Y ahora Sonsoles que las mujeres lo tienen especialmente difícil para tener permanencias largas en concursos porque no tienen tiempo para ello. ¿Cómo ha podido gestionar estar un año y tres meses en Pasapalabra?
R. Haciendo muchos sacrificios, la verdad. Tanto a nivel personal como profesional. Es una cosa que me llegó a pesar. Las mujeres también tenemos cierta presión tanto social como biológica a cierta edad, si quieres formar familia, etc. Y hay decisiones que tienes que tomar que los hombres quizá no tienen ni que plantearse. Pasapalabra precisamente carece de muchas mujeres de mucho nivel porque requiere mucho tiempo de preparación, y para poder invertir tiempo necesitas unas condiciones que las mujeres a veces no tenemos. En mi caso, tuve que ser muy consciente de que todas las decisiones tienen consecuencias. Pero mi motivación era tan grande que fui con todo y sacrifiqué lo que tenía que sacrificar.

P. ¿Cuál era esa motivación tan grande, si se puede contar?
R. Eran tantas... Eran mis padres sobre todo. Mi madre fue la que me animó. Mi padre es gallego, pero habían emigrado a Argentina, y mis padres emigraron a España cuando éramos pequeños. Y si ganaba el bote tendría la oportunidad de devolverles todo lo que han sacrificado, darles la vida por la que tanto han luchado. También quería que hubiera una mujer ahí. Ya no era por verme a mí, era por ver el rostro de una mujer entre los longevos de Pasapalabra. Fue un programa que, como espectadora, significó mucho para mí en un momento muy difícil en lo personal, me acompañó mucho, y quería estar, ya no por el dinero, ya no por participar, sino por lo que es como show de entretenimiento.
P. Hablaba de los referentes femeninos. ¿Ha sentido la presión de ser referente para otras mujeres que puedan ser concursantes en el futuro?
R. Tengo que confesar que al principio sí notaba un poco ese peso, quizá más autoimpuesto que externo. Sentía que cuando eres mujer, tienes que demostrar el doble. Ha habido muchos comentarios diciendo que si los Roscos eran más fáciles, que muchas veces la razón que se daba era que estaba ahí porque necesitan cubrir la cuota. Y parece que, como mujer, para que se te perciba al mismo nivel que los hombres, tienes que dar el doble. Al principio sí que sentía esa presión autoimpuesta de tener que demostrar que era muy buena. Quizá eso también me daba la valentía de arriesgar y decir, voy a darlo todo y demostrar el nivel que tengo. Con el paso de los programas me fui liberando de eso y, al mismo tiempo, viendo lo bonito que es que niñas pequeñas se me acerquen, o familiares con hijas pequeñas que te digan que te ven como un referente, y eso me parece precioso, que vean una cara ahí como ellas y pensar que a lo mejor algún día pueden ser ellas. Yo de eso tuve menos.
P. ¿Cómo lleva que la reconozcan por la calle?
R. Con mucha tranquilidad y naturalidad. Es una parte sobre la que no había pensado mucho antes de participar. Luego pasa de manera paulatina, pero en los últimos meses era mucho más. Pero es una parte que a mí me parece muy bonita. Pasapalabra ha sido un programa muy importante para mí como espectadora, y que la gente te diga lo importante que es para ellos tu participación y que te siguen, es algo precioso.
P. ¿Cree que su paso por Pasapalabra le cambiará la vida?
R. Me dará una tranquilidad, o eso espero, que hasta ahora no tenía. Porque para poder sobrevivir es necesario el dinero. Y cada vez está más complicado tener una vida tranquila, así que con esto espero poder tener esa tranquilidad que buscaba.
P. ¿Seguirá con su trabajo?
R. Sí, me gustaría seguir. De hecho, otra de las motivaciones que tenía es que me encanta dar clase, soy profesora de español para extranjeros, que es un sector tremendamente inestable y diría que precario. Mi dilema era: si continúo por esta línea, la estabilidad económica es muy complicada, y si llego a ganar el bote, podría seguir haciendo esto sin pensar en el lado económico. Ahora me tomaré un tiempo de descanso, pero sí me gustaría volver a dar clase.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































