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El acusado de retener y torturar durante 22 meses a una mujer en Murcia queda en libertad provisional

La jueza tiene dudas sobre que Salma estuviera secuestrada, pero mantiene la orden de alejamiento

El acusado del secuestro de Salma, Alberto S., el día que pasó a disposición judicial desde los calabozos de la jefatura superior de policía en Murcia.ALFONSO DURAN

El juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1 de Murcia ha dejado este miércoles en libertad provisional a Alberto S.M., el acusado de retener y agredir física y sexualmente durante casi dos años a Salma, la mujer marroquí de 38 años que logró escapar del infierno por el que había estado pasando a mediados del pasado mes de febrero. La jueza que investiga el caso ha tomado esa decisión porque considera que hay dudas sobre la posibilidad de que Salma estuviera retenida contra su voluntad en la casa del detenido. El abogado de la víctima recurrirá la medida, pero insiste en que la decisión de la jueza “no es el fin”, ni significa que el supuesto agresor vaya a ser absuelto.

“Salma sigue bajo protección y, psicológicamente, está hundida. Cuando conozca esta noticia, le va a dar un ataque, pensará que Alberto se va a ir de rositas”, explica a EL PAÍS Ángel Gil, abogado de la víctima, tras conocer el auto que se ha hecho público este miércoles. En él, la magistrada señala que “a lo largo de la instrucción llevada a cabo se han practicado una serie de declaraciones testificales así como documentales que ponen en duda el relato de la perjudicada” en cuanto a la posible existencia de un delito de detención ilegal.

En concreto, se refiere a los testimonios de una hija y de la exmujer del acusado, que relataron que habían salido a la calle con Salma en diversas ocasiones, y aportaron fotografías y mensajes de móvil con ella. La dependienta de una tienda de ropa declaró también que la víctima había estado comprando en el comercio ella sola. La jueza no cuestiona, sin embargo, los posibles delitos de violencia machista o las agresiones físicas o sexuales relatadas por Salma, y especifica en el auto que la instrucción va a continuar con nuevas pruebas médicas y forenses y con la inspección de los teléfonos móviles del acusado y de otras personas que fueron detenidas en relación con el caso.

Para el abogado de Salma, la puesta en libertad de Alberto S.M., aunque supondrá un enorme mazazo para la mujer, es una medida que “entra dentro de lo habitual” en los procedimientos judiciales. “Puede generar mucha alarma para Salma y para la opinión pública en general, pero en absoluto significa que Alberto haya quedado absuelto. Esto no es el fin. Es solo un cambio en la situación personal del acusado. Nada más”, subraya.

Aunque recurrirá la decisión esta misma tarde, la principal preocupación de Gil es que la jueza no haya tomado la medida cautelar de colocar al acusado un dispositivo de control telemático, las conocidas como pulseras antimaltratadores, para evitar el acercamiento entre víctima y agresor. La jueza mantiene la prohibición de aproximación a Salma “a una distancia inferior a 500 metros de su persona, domicilio o cualquier lugar en el que se encuentre y a comunicarse con ella por cualquier medio o procedimiento”, que ya se estableció el pasado 13 de febrero cuando fue detenido, pero sin incorporar esa pulsera para comprobar por GPS que así se cumple.

Ese dispositivo, considera el abogado, es una medida menos gravosa para el acusado que la prisión provisional, pero que considera fundamental garantizar la protección de Salma. “Salma ha sufrido un maltrato físico grave, presenta graves lesiones”, ha apuntado. “Actualmente sigue bajo protección policial, pero no puede estar siempre en esa situación, tiene que rehacer su vida”, ha añadido. En este sentido, ha insistido en que “no se trata de adelantar la condena” que se pueda fijar contra Alberto S.M. una vez que se celebre el juicio, pero es imprescindible “que Salma tenga seguridad”. “Me asombra que, siendo como es un caso de violencia machista de alto riesgo, no se imponga un dispositivo de control”, ha insistido.

Gil ha recordado, como también recoge el auto, que está pendiente aún de practicarse el reconocimiento forense de la víctima, que será crucial para esclarecer la gravedad de las lesiones que ha sufrido durante los casi dos años que convivió con el que fue su pareja. El día que ella denunció los hechos, tenía una herida abierta en la cabeza, varias costillas rotas e iba cubierta de hematomas.

De palizas anteriores le faltaban varias piezas dentales y había perdido la visión por uno de los ojos. Su abogado confía en que esas pruebas arrojarán luz más allá de los testimonios aportados hasta el momento, todos ellos de personas del entorno familiar del detenido.

Salma no tenía a nadie cercano. Su única familia en España es un hermano residente en Barcelona, además de Juan, el amigo al que recurrió cuando escapó, y que la ha apoyado desde entonces.

Por su parte, el abogado de Alberto S.M., Rafael Carmona, ha insistido en que los testimonios recogidos hasta el momento “acreditan que la versión de Salma no se ajusta a la realidad” y ha considerado que no existe ninguna “prueba de cargo” para imputar a su defendido los graves delitos de los que está acusado: detención ilegal, delito continuado de agresión sexual, de lesiones y maltrato, de amenazas continuadas en el ámbito familiar y de coacciones continuadas en el ámbito familiar. El abogado va a solicitar que se archiven los cargos, como ya lo hizo también con los que pesaban contra los otros tres detenidos, todos ellos en libertad con cargos.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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