Miguel Lázaro, presidente de CESM: “El problema de la huelga de médicos no es de la ministra de Sanidad, es del Gobierno de Sánchez”
El representante del principal sindicato que convoca el paro asegura que, si hay “negociación real”, suspenderán las protestas de esta semana


Los sindicatos médicos comienzan este lunes su segunda semana de huelga en toda España en protesta por el Estatuto Marco que el Ministerio de Sanidad y las centrales mayoritarias (UGT, CC OO, CSIF y Satse) han firmado, y que todavía tendría que pasar un difícil trámite parlamentario para su aprobación definitiva.
Seis sindicatos médicos se han unido para pedir un estatuto propio, diferenciado del resto de los sanitarios que, entre otras cosas, les reconozca una categoría profesional propia, una jornada laboral de un máximo de 35 horas y la eliminación del actual sistema de guardias, que el nuevo documento rebaja, de facto, de 24 a 17 horas.
Miguel Lázaro (Teruel, 69 años), presidente de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el principal entre los convocantes, responde a EL PAÍS por videollamada, desde Palma de Mallorca, qué les separa del texto que está sobre la mesa.
Pregunta. ¿Cuándo fue la última interlocución que tuvieron con el ministerio para abordar la huelga?
Respuesta. Como comité de huelga fue en diciembre. Fue una reunión en la que el doctor [Javier] Padilla [secretario de Estado de Sanidad] rompió unilateralmente las negociaciones. Nos dijo que él iba a negociar con el ámbito, donde hay sindicatos que no representan a los médicos.
P. ¿Cuál es el principal motivo de choque con Sanidad?
R. Sindicatos que no representan a los médicos están negociando, por ejemplo, nuestra jornada. Hay una exclusión injustificable de los médicos, que somos los actores principales de la sanidad pública, en un estatuto en el cual se negocian nuestras condiciones. Queremos un ámbito específico de representación y de negociación.
P. Los sindicatos que han firmado argumentan que ellos también representan a los médicos.
R. No estoy de acuerdo. Los que fueron a negociar eran todos enfermeros. Solamente había un médico, que era el nuestro, que iba dentro de la coalición con el Satse, que no tenía voz ni voto. Por eso convocamos la huelga, para poder negociar directamente. Si había médicos en los sindicatos de clase —UGT y Comisiones Obreras—, después del acuerdo al que han llegado, dudo de que sigan.
P. El ámbito de negociación está estructurado en torno a unas elecciones sindicales en las que pueden participar todos los sanitarios. ¿Cómo se podría articular un ámbito propio en tiempos razonables?
R. Hay fórmulas jurídicas que nosotros hemos transmitido a la Administración para generar mesas específicas de negociación. Lo que tiene que hacer el Gobierno es juntarse con Función Pública. Cuando en la Federación Europea de Médicos Asalariados contamos que en España negociamos en mesas sectoriales con otras categorías profesionales, no se lo creen.
P. En el sistema español son todos trabajadores estatutarios. Sanidad argumenta que es posible que, dentro del estatuto que engloba a todos los sanitarios, se contemplen las peculiaridades de los médicos.
R. Nosotros admitiríamos un ámbito de negociación propio. Es fundamental.
P. ¿Cómo se articula un ámbito de negociación propio si las elecciones sindicales no les han dado la representatividad para negociar?
R. Lo tiene que hacer posible [el Ministerio de] Función Pública. Queremos volver a un sistema de representación y estatuto específico para los médicos. Si hay voluntad, se hará. Otra cosa es que no se quiera, porque significaría entrar en confrontación con los sindicatos del ámbito.
P. ¿Qué tendría que pasar para que se desconvocase la huelga?
R. Lo que le pedimos a la ministra es muy fácil: que reúna al comité de huelga. Estamos ahí todos los sindicatos médicos. El estatuto concita el rechazo absoluto de todas las organizaciones médicas sindicales y profesionales que hay en España.

P. ¿Para desconvocar la huelga bastaría con que el ministerio se sentara a hablar?
R. El instrumento sería ese. Luego, hay que entrar en el contenido: dar respuestas a las demandas que les hemos planteado en el último documento.
P. ¿Haría falta una respuesta positiva a todas las demandas?
R. A las más importantes. Otras se pueden resolver en la negociación. Lo primero es que haya negociación.
P. ¿No tienen miedo de que lleguemos a un punto en que no haya ningún avance y se queden con la norma de 2003 durante cinco, seis o siete años más?
R. Es un peligro que estamos valorando. Pero, esté el gobierno que esté, nosotros lucharemos, porque esto es clave para la sanidad pública del siglo XXI. Los médicos que vienen no van a aguantar lo que los más veteranos hemos aguantado. La sanidad pública no puede seguir funcionando a base de que el médico no tenga conciliación entre vida laboral y familiar, de que se transgreda la normativa europea de salud laboral o de que el sistema funcione a base del sacrificio permanente del médico.
P. Otra demanda es una categoría profesional propia y superior a la de cualquier otro sanitario.
R. Queremos ser reconocidos por nuestra formación, nuestra especialidad y nuestra responsabilidad. Si vas al médico a un centro de salud, quieres ver al médico. Y si atiende a 40 pacientes, como está ocurriendo ahora en atención primaria, ¿cómo te ve a ti? Esto no puede seguir así.
P. Eso se debe, entre otras cosas, a un déficit de médicos de familia. ¿Sus reivindicaciones no suponen que el sistema necesitaría todavía más?
R. Aquí hay un problema estructural en la sanidad pública: la falta de médicos. Aunque fabricamos muchos, se van al extranjero o a la privada. El estatuto marco, para nosotros, tiene que ver con esto: [garantizar las condiciones] para que haya suficientes médicos.
P. Otra de las grandes reivindicaciones son las guardias. El ministerio argumenta que hay una mejora: que hemos pasado de 24 a un máximo de 17 horas y que, a partir de ahí, se puede avanzar.
R. Eso es una mejoría parcial. Lo que hace es que la jornada ordinaria del médico no la hace y la computa. Pero si yo un día veo a 10 pacientes y no trabajo, ¿quién ve a mis pacientes?
P. Habría que reestructurar el servicio. Pero eliminando las guardias también.
R. Bueno, nosotros no decimos quitar las guardias. Decimos que, en un proceso de años, habría que intentar que las guardias fueran voluntarias. Hay que intentarlo. Pero todo el mundo sabe, con sentido común, que las guardias obligatorias tienen que existir. Nadie lo duda. Entonces, vuelvo a la cuestión práctica. Yo por la mañana veo a mis pacientes. Si ese día he hecho guardia y no trabajo, ¿quién ve a esos pacientes? Otro psiquiatra. Pero si ese otro está haciendo lo mismo que yo, ¿quién ve a los suyos? Es lo que hacemos en verano: cuando se van de vacaciones, los servicios se reorganizan y se sobrecargan. Reconozco el avance de suprimir la jornada ordinaria después de la guardia, pero en la mayor parte de los servicios en España las plantillas son insuficientes. ¿Cómo se gestiona eso? Con los servicios tal como están, genera problemas importantes.
P. Si este documento genera problemas y hace necesario un refuerzo, el que plantean ustedes, que es más ambicioso, ¿no generaría todavía más?
R. Bueno, hay otra cuestión: en el estatus de la guardia hay dos cosas. La retribución de las guardias, que son horas extraordinarias, es menor que la hora ordinaria. Y otra: yo trabajo obligatoriamente cuatro años de guardia. Ese tiempo lo cotizo, pero no se me computa para que pueda jubilarme antes.
P. En el caso de la jubilación, en España no funciona por horas en ninguna profesión, sino por días trabajados.
R. Yo no hablo de que me paguen más [la jubilación].
P. El cómputo para calcular el momento de la jubilación se hace por días. Si una persona tiene dos trabajos sigue sumando igual aunque haga dos jornadas laborales en un día.
R. Es que yo no tengo dos trabajos.
P. Pero el sistema de la Seguridad Social española funciona así, lo que piden no depende del Estatuto Marco. ¿Habría que cambiar todo el sistema para todos lo trabajadores?
R. Ahí tiene que intervenir Función Pública y Seguridad Social, por supuesto. Es que estamos hablando de un Estatuto Marco de gran calado.
P. En un primer borrador aparecía su reivindicación de que las guardias se pagasen a precio de hora ordinaria, pero el ministerio aduce que lo tuvieron que retirar porque las comunidades autónomas dijeron que era competencia suya.
R. Sí. Entiendo esas razones. Probablemente hubo presión, porque este estatuto ha tenido mucha participación autonómica. Lo que está claro es que estaba puesto. Y si lo quitaron, fue porque quisieron. Ahora la excusa es fácil: que fueron las comunidades. Probablemente muchas de ellas del PP, porque la mayoría lo son. Pero la responsable de ponerlo y quitarlo es la ministra. En este asunto había tres ministerios que tendrían que haber estado implicados: Función Pública, Seguridad Social y Hacienda. Si no se hubieran perdido dos años antes [en la negociación], que es lo que ha pasado, ahora no iríamos con el tiempo tan justo.
P. ¿No tienen miedo de que haya desmovilización después de tantos días de huelga sin frutos?
R. Llevábamos 31 años sin hacer huelgas [en toda España]. Al médico le cuesta muchísimo hacer huelga, muchísimo, porque sabemos que perjudicamos a los pacientes. Y, además, con listas de espera que ya son largas, eso supone más demora. Pero la huelga es una herramienta de confrontación cuando no hay diálogo o cuando en el diálogo no hay acuerdo. En el fondo, lo que queremos es negociar. Si hay una negociación real, la huelga dejará de tener sentido. Eso lo sabe la ministra y lo sabemos nosotros. Evitar la huelga es hoy responsabilidad del ministerio.
P. ¿Qué pasará si no hay movimientos del ministerio?
R. Yo soy optimista. Con todo lo que está pasando y con las consecuencias de la huelga a todos los niveles, creo que el ministerio nos va a llamar. Porque está en sus manos. Si nos llaman y empezamos a negociar, y además vienen con propuestas claras sobre lo que les hemos pedido, podremos avanzar. La pelota está en el tejado del Gobierno. Pero ahora el problema no es de la ministra, es del Gobierno de Pedro Sánchez.
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