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Francia pone ante la justicia a sus ‘monstruos’

Procesos judiciales como el de Gisèle Pelicot o el de Joël Le Scouarnec, el cirujano que agredió a menores durante décadas, evidencian la magnitud del problema de violencia sexual y la impunidad de muchos criminales franceses

Gisèle Pelicot sale del tribunal el 9 de octubre de 2025 en Nimes, Francia.Arnold Jerocki (Getty Images)

La fiscalía francesa reveló hace unos días una investigación relevante en la que lleva años trabajando: la que implica a Jacques Leveugle, un hombre de 79 años que, durante medio siglo, agredió sexualmente al menos 89 menores a los que enseñaba. El caso es aberrante pero no insólito, pues hace justo un año se juzgaba a Joël Le Scouarnec, un respetado cirujano que, también durante décadas, abusó de 299 pacientes, la mayoría menores. Fue poco después del juicio por violencia sexual más importante en Francia, el de Dominique Pelicot, quien drogó a su mujer, Gisèle Pelicot, para que la violaran al menos 50 hombres, mientras ella estaba inconsciente.

“Francia está levantando progresivamente el velo sobre numerosos casos de violencia sexual, sobre todo a menores, que se remontan a hace décadas”, analiza Denis Roth-Fichet, jurista y secretario general de Ciivisee, la comisión independiente sobre el incesto y las violencias sexuales a menores. “No es que haya más casos, sino que se habla más de ello. Siempre ha habido violencia sexual, lo que ocurre es que ahora hemos abierto la caja de los horrores”, señala.

La mediatización de estos sumarios, impactantes por el elevado número de víctimas o implicados y el amplio periodo en el que se cometieron las agresiones sin que nadie se percatara, “ha permitido una toma de conciencia más general sobre un problema que no es nuevo, pero sobre todo ha ayudado a desmontar el mito en Francia de que el agresor no es un monstruo oculto, sino que, en el 80% de los casos, es alguien que conoce a la víctima”, señala Nahilé M. del colectivo feminista Nous Toutes, que pide figurar sin apellido.

Pelicot era el marido; Le Scouarnec, el médico y Leveugle, aunque sin título, ejercía como profesor. Este está aún a la espera de juicio, pero como en los otros casos, “establecía con sus víctimas una relación singular que hizo que no denunciaran. Eran menores en riesgo de exclusión, vulnerables, se ganaba su confianza y les estimulaba intelectualmente. Por eso las víctimas tenían cierta ambivalencia, le estaban agradecidos y por ello no le denunciaron voluntariamente”, explica a este periódico el fiscal de Grenoble, Etienne Manteaux, a cargo de la investigación.

Avances en la justicia

El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, admite una falta de coherencia en los procedimientos y quiere unificar “los métodos de trabajo, para clarificar el proceso de toma de decisiones y estandarizarlo en todo el país”. Anunció la creación de un departamento de víctimas dentro del ministerio y se publicará un código de violencia doméstica, con todas las leyes vigentes, para que cada magistrado, independientemente donde ejerza, cuente con un mismo marco de referencia. “Una víctima no estará más protegida en Toulouse que en Agen”, dijo. El 70% de las denuncias se archivan y el plazo para juzgarlas puede llegar a seis años, según admitió. Según datos del Ministerio del Interior, las denuncias presentadas a las fuerzas del orden crecieron un 8% el año pasado. Una cifra al alza desde 2016. Los menores representan el 58% de las víctimas.

“Durante años, algunos de estos criminales en serie siguieron ejerciendo y estuvieron en contacto con menores, a pesar de condenas anteriores. Hoy salen a la luz los casos porque hay menos impunidad, ha habido progresos en las investigaciones, que han permitido en los registros digitales hallar pruebas masivas, y también una liberación de la palabra”, explica Roth-Fichet.

Leveugle y Le Scouarnec registraron sus delitos en diarios y cuadernos. Pelicot filmó las violaciones. “El descubrimiento de los hechos fue por casualidad. En el caso de Leveugle, por ejemplo, porque su sobrino entregó a la policía un USB donde vio fotos sospechosas. Lo importante en estos casos es que ha habido una denuncia, se ha investigado y se han hecho los registros que han permitido hallar las pruebas”, incide el fiscal de Grenoble.

En el caso de Dominique Pelicot, una mujer le denunció por haberle grabado en un supermercado por debajo de la falda. El agente de seguridad de la tienda la animó a hacerlo. Le Scouarnec fue detenido tras la denuncia de una niña. “No es que se haya liberado la palabra de las víctimas, es que ahora hay una escucha más activa, en parte gracias a la mediatización de estos casos”, añade Nahilé M., de Nous Toutes.

Tribunales especiales

Entre 2016 y 2023 las denuncias por violencia sexual crecieron un 120%. Según la Misión Interministerial para la Protección de las Mujeres (Miprof), una mujer es víctima de violación, agresión sexual o tentativa cada dos minutos. En Francia la ley diferencia entre el crimen de violación (cuando hay penetración) y el de agresión sexual.

La mayoría de los delitos sexuales se juzgan en tribunales correccionales, que se crearon en 2019 para liberar de carga los tribunales penales, donde se juzgan los crímenes. Los delitos sexuales representan el 62% de todas las infracciones sancionadas en estos tribunales. Las asociaciones feministas critican que están menos profesionalizados y se da un peor tratamiento a las víctimas.

Critican también que las estadísticas de homicidios en el seno de la pareja no diferencian entre sexos, aunque las víctimas son mayoritariamente mujeres. “Reclamamos que el feminicidio se inscriba en el Código Penal, porque sólo así habrá una mayor concienciación sobre esta lacra”, señala la portavoz de Nous Toutes. Miprof contabiliza 167 feminicidios en 2024. Según Interior, fueron 107.

Gracias a la presión tras el caso de Gisèle Pelicot, se ha incluido recientemente la noción de consentimiento en la definición de violación en el Código Penal. “La ley no cambia mentalidades, pero sí ayuda en la justicia”, dice la portavoz de Nous Toutes. Otro de los cambios que han empujado estos casos es la ampliación de los plazos de prescripción de los delitos a menores. “Ha ayudado a mirar atrás e investigar hechos más antiguos. Permite reabrir casos prescritos, que estaban en el olvido, y lanzar llamamientos para recabar testimonios. La palabra se libera también a través del metoo en los medios, incitando a las víctimas a hablar”, dice Roth-Singlet.

Menores

El resultado es que desde 2020, según las cifras de Ciivise, hay un 56% más de imputados por violación o agresión sexual sobre menores. Los plazos de prescripción aumentaron de 20 a 30 años en caso de violación, “pues la palabra del menor se libera mucho más tarde que la de un adulto, a veces ni es consciente de la agresión”, según Roth-Singlet.

Un menor es víctima de incesto, violación o agresión sexual cada tres minutos. Tres niños o niñas en cada aula son víctimas de incesto, lo que representa el 10% de los menores en el país. En tres de cada cinco casos, no se creyó al menor, según cifras de la secretaría de Estado de la Infancia. Según el responsable de Ciivise, “el incesto es todavía un tabú. Lograr el testimonio del niño es aún difícil, pero constatamos una tendencia y es que son cada vez más pequeños, en muchos casos bebés. La violencia contra los menores choca, pero esto choca mucho más”.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.

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