La moda inspirada en ‘Los Bridgerton’ viaja al siglo XIX: de la tele al museo
El comisario Josep Casamartina i Parassols y los diseñadores Ana Locking y Alejandro Palomo conversan sobre cómo las ficciones se convierten en “transmisores de la historia de la moda” en el Museo del Romanticismo


La primera temporada de la serie Los Bridgerton arranca en 1813, en la época de la Regencia en el Reino Unido. Este año Netflix ha estrenado ya la cuarta temporada de la ficción, y también ha vuelto a despertar la curiosidad sobre esa época, sus códigos indumentarios y sus reflejos en el presente. Sobre esos asuntos debatieron este jueves en el Museo del Romanticismo de Madrid los diseñadores Ana Locking y Alejandro Palomo y el historiador del arte, la arquitectura y la moda Josep Casamartina i Parassols, director de la Fundació i la Col·lecció Antoni de Montpalau y comisario de la exposición temporal Ecos de la moda romántica, que hasta el 7 de junio puede visitarse en el museo madrileño. “Las ficciones inspiradas en momentos históricos llevan a quien las ve a interesarse por esas épocas, a querer saber más sobre ellas. Muchas veces la gente empieza a entender la historia y sus cambios a través del traje. Y eso es muy bonito porque te das cuenta de que los deseos, las frustraciones, los miedos de esas épocas eran los mismos que hoy en día. Empiezas a entender a los personajes que forman la historia y dices ‘son como yo’. Y eso la gente lo está entendiendo a través del vestuario y a través de series y ficciones”, explicó a S Moda Locking tras la conversación.
La diseñadora acaba de inaugurar también una exposición en la Sala Canal de Isabel II (Ana Locking. Nostalgia/Utopía, hasta el 12 de julio en el recinto), en la que repasa su trayectoria y se pueden ver prendas que ha realizado para ficciones históricas, como el vestuario de La vida breve, serie inspirada en el corto reinado de Luis I en España, de solo 229 días en 1724. “Lo que yo intento siempre que hago vestuario escénico es no limitarme a vestir con mayor o menor acierto al personaje, sino que busco que mi traje ayude a que ese personaje evolucione un poquito más allá del guion”, puntualizó la diseñadora. Ahora, una de sus últimas creaciones —inspirada en Los Bridgerton y lucida por la cómica Lalachús en la presentación de la serie en el Casino de Madrid el pasado febrero—, podrá verse dentro de la exposición temporal comisariada por Casamartina i Parassols, junto a otros diseños creados para la misma ocasión por Palomo Spain y María Escoté. “El arte fue el gran transmisor de la moda hasta el siglo XIX y hoy las ficciones son transmisores de la historia de la moda”, afirmó durante el coloquio el comisario, “algo que ya pasó con el cine desde los años treinta del siglo XX con películas como La dama de las camelias, y luego con Mujercitas o Lo que el viento se llevó, y ahora con series como Los Bridgerton”.

En Ecos de la moda romántica pueden contemplarse prendas de Pedro Rodríguez, Jordi Anglada, Cristóbal Balenciaga, Manuel Pertegaz, Manuel Piña, Sybilla o Lydia Delgado —se muestran 40 piezas de firmas españolas de los siglos XX y XXI— integradas entre el mobiliario histórico y los objetos decorativos de la colección permanente del museo, ubicado en el antiguo palacio del marqués de Matallana. Esas indumentarias buscan “reinterpretar la estética romántica desde distintas sensibilidades”, explica la nota de la exposición. “Hemos buscado jugar a darles vida, que no sea una prenda salida del armario, sino recrear un ambiente cinematográfico”, indicó el comisario. Contó, además, que “a partir de la Revolución Industrial aparece el concepto de moda actual, porque antes los tejidos eran algo mucho más escaso y valioso, en los testamentos constaban los tejidos como propiedades”.

La mayoría de los grandes modistos, de Balenciaga hasta Pedro Rodríguez, han mirado al siglo XIX, apuntó Casamartina i Parassols, porque “la moda es arte y mestizaje”. De hecho, Alejandro Palomo, de Palomo Spain, señaló que la influencia estética de esa época sigue estando vigente hoy con una fuerza renovada: “Vivimos en un mundo tan incierto que nos rebelamos y nos arreglamos y decidimos ir todos como nos dé la gana, hemos huido del minimalismo, no tenemos miedo a las mangas jamón, a usar color, bordados, drapeados, tafetanes, volúmenes...”. Palomo recordó que “al principio de la historia el hombre se decoraba más, utilizaba tacones, pelucas, colores, bordados, y luego se encorsetó. Por eso es importante conocer cómo se vestía en el pasado, entender qué nos llevó a estar encorsetados durante tanto tiempo”.
Del corte Imperio a la lencería y los corsés, muchas de las prendas que ya se veían en el siglo XIX se pueden contemplar actualmente sobre pasarelas y resuenan, reinterpretadas, en las colecciones actuales. “Los corsés, por ejemplo, se han reinterpretado como elementos de empoderamiento, ya lo hacían Vivienne Westwood o Alexander McQueen, y ahora Dilara Findikoglu. Pasa lo mismo con las prendas lenceras: eran algo íntimo, que no veía nadie, y ahora salen al exterior para reivindicar cómo quieres exponerte públicamente y expresar tu libertad como mujer. Yo decido lo que enseño".

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