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BODAS

Casarse en sandalias planas: cómo Birkenstock quiere revolucionar el sector nupcial

Birkenstock se alía con Danielle Frankel, la diseñadora neoyorquina que ha reformulado el sector de las novias, para lanzar una colección de calzado para bodas

Perlas y detalles florales mandan en la colección nupcial de Birkenstock.STAS KOMAROVSKI / CORTESÍA DE LA FIRMA

El matrimonio ha cambiado para bien. Tanto en términos de derechos como en la forma de entender el ritual”, explica vía Zoom Danielle Frankel. En estos últimos cinco años, la diseñadora ha convertido su marca homónima en una de las firmas nupciales más exitosas precisamente por eso, por quitar peso, literal y figurado a los vestidos de novia. “No se trata de romper con la tradición sino de moverla hacia delante para que funcione hoy”, explica, lo que se traduce en trajes de pantalón, piezas lenceras pero también vestido con volumen, muchos de ellos pensados para reutilizarse incluso después de la boda.

Curtida tras años trabajando con los dos grandes nombres de este sector, Marchesa y Vera Wang, Frankel dice que ahora su trabajo se basa en escuchar qué quieren sus clientas, mujeres que “suelen ver ese día como una oportunidad de disfrute, más allá de que sea o no perfecto. No quieren transformarse en su boda, sino ser ellas mismas”, explica. Su nicho de mercado está en alza, en parte porque celebridades como Zoe Kravitz, Julia Garner o Sydney Sweeney han lucido públicamente sus creaciones, ya sea sus para fastos nupciales o para alfombras rojas.

Ahora Frankel se ha atrevido a diseñar la primera incursión de Birkenstock en el calzado nupcial. Hasta ese punto han cambiado las cosas en este sector para que la firma de calzado cómodo por excelencia lance una colección de sandalias y zuecos para novias. “Todo el mundo me dice que eso no habría sido posible hace 10 años”, dice Frankel. “Para mí, el reto era crear un zapato que fuera realmente nupcial y, a la vez, verdaderamente cómodo, porque si piensas en el confort absoluto, piensas en Birkenstock.”, explica. La diseñadora ha escogido los tres modelos más emblemáticos de la enseña alemana (el zueco Boston, la sandalia Arizona y la sandalia Madrid) y ha rediseñado su aspecto artesanalmente con perlas cosidas a mano, pequeños detalles de gasa o flores pintadas a mano. El proceso de diseño ha durado tres años: Frankel visitó la fábrica en Alemania a punto de dar a luz y ahora su hijo acaba de cumplir tres. Pero ni la marca ni ella tenían prisa. “Nunca quisimos plantearlo como una colección para bodas de playa o como una respuesta a una tendencia puntual. Queremos que ese zapato se quede con su compradora toda la vida. Después de la boda, cuando vuelva a ponérselo, tendrá ese recuerdo feliz, nostálgico, de un momento muy importante”.

La colección, que salió a la venta a finales de enero, ha tenido una gran acogida por lo audaz de la propuestas “Y porque, además, nos hemos dado cuenta de que Danielle Frankel y Birkenstock comparten perfil de cliente”, dice. “En realidad, casi todo el mundo tiene un par y una historia asociada a ellas, pero al juntar los dos universos hemos percibido que hay un perfil de mujer que nos une, una mujer a la que no le gusta transformarse en alguien que no es. Así que, si alguien usa unos Boston todos los días, ¿por qué no se va a casar con una versión elevada del mismo zapato?”.

Para las clientas que busquen algo único existe también la posibilidad de personalizar el calzado, como suele hacer históricamente con los vestidos. “Muchas quieren iniciales, flores, pinturas… detalles que van más allá de lo convencional y que también podemos realizar ahora en los zapatos”, explica.

Aunque esta unión va a perdurar en el tiempo, Frankel no tiene grandes ambiciones a medio plazo. “Yo creo que si hemos crecido como marca es porque no hemos buscado nada fuera, solo dentro, dialogando con las mujeres que vienen a vernos al taller. Para mí, además del mejor estudio de mercado, es la mejor forma de trabajar: creando una especie de experiencia íntima con ellas. No busco nada más que seguir poder haciéndolo”.

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