Madrid es Moda, resiliencia ante promesas que buscan cumplirse
Cierta moda nacional tiene discurso y mercado, pero falta apoyo, logístico y mediático, para crear una imagen cohesionada y vendible al exterior


1.005 millones de euros (de los cuales, 308 millones provienen de fuera del país) y 6.007 puestos de trabajo. Son solo algunos de los datos que se recogen en el último informe ‘El diseño de moda español en cifras’, realizado anualmente por la Asociación de Creadores de Moda de España (ACME) en colaboración con la revista económica Modaes, Amazon Fashion y el Ayuntamiento de Madrid. No son cifras menores y 2025 fue, de hecho, la primera vez en que la moda de autor española superó la barrera de los 1.000 millones en su historia. Hay mercado, principalmente en el hecho a medida para eventos, porque la desindustrialización del país en materia de confección textil, ese vaciamiento que comenzó hace más de 20 años, ha hecho que a día de hoy sea imposible producir pequeñas tiradas de prendas de buenas calidades a precios competitivos. Pero existe una demanda cada vez mayor de prendas por encargo que está basada, en su mayoría, en la visibilidad de las colecciones de los diseñadores nacionales. Hay mercado, pero falta infraestructura. Por eso son necesarias iniciativas como Madrid es Moda, que desacralizan un sector históricamente pensado para minorías poniendo en contacto al diseñador con el potencial cliente final y a la moda con la capital a través de presentaciones en distintos formatos, algunas en edificios emblemáticos.
“En estos 10 años y medio, Madrid es Moda ha jugado un papel crucial que se basa en las claves de su discurso y ejecución: los valores de la moda de autor como punta de lanza, no solo de la moda española en general sino también de la imagen de país; la interacción de las altas artesanías con el diseño contemporáneo como vehículo de futuro; el fomento de la pluralidad de formatos a la hora de presentar las colecciones y, por último, la conexión con espacios emblemáticos y culturalmente relevantes de la ciudad. Parecía quimérico hace 10 años, y ahora ya no lo es”, cuenta a este periódico Pepa Bueno, directora ejecutiva de ACME. Este año la iniciativa, que desde sus inicios está apoyada por el Ayuntamiento de Madrid, contaba además con un patrocinador importante: la marca de coches Omoda. No lo es por el dinero invertido, y no se mencionaría el patrocinio, de hecho, de no ser porque es el nombre que (bien lo saben los editores que viajan por las semanas de la moda del mundo) aparece también como espónsor de otras pasarelas más visibles internacionalmente como las de Londres, Lisboa o Copenhague. La semana de la moda de Madrid sigue llamándose Mercedes Benz Fashion Week por razones obvias, pero Omoda Madrid es Moda ha logrado entrar en la ronda de patrocinios de otras grandes capitales.

Desde el pasado jueves, cuando dio comienzo el evento con un desfile multitudinario en la plaza de España, hasta hoy martes, se han producido más de una treintena de presentaciones en distintos formatos: desfiles tradicionales en lugares imponentes y poco explorados como el Instituto Cervantes (Duyos), performances (Oteyza), presentaciones estáticas en los estudios/tiendas de los creadores (Carlota Barrera, Moisés Nieto, García Madrid), o formatos más innovadores, como el cabaret que organizó Eduardo Navarrete el pasado lunes, la instalación inmersiva cuajada de celebridades patrias de Eva de House el viernes o la sesión de fotos en vivo de Roberto Torretta el mismo día. Cada uno ha elegido el formato en base a la identidad de su marca y, obviamente, a su presupuesto.
Hay discursos que no encajan, en forma y fondo, en una pasarela oficial. Daniel Chong tiene un estudio en Lavapiés desde el que confecciona y distribuye sus ya famosos bolsos de colores (tiene más de 200 puntos de venta actualmente). Eligió su barrio, concretamente el Casino de la Reina, para presentar Clase obrera, una colección inspirada en uniformes de trabajo que busca “reconocer lo extraordinario en quienes construyen el día a día, un homenaje a los oficios, a las manos que hacen posible la realidad que habitamos”, explica. Su mirada es tan poco frecuente como necesaria en una industria que ha decidido tácitamente hablar de lujo, élite y prendas que casi nunca tienen cabida en el día a día.

Hace tiempo que Moisés Nieto decidió salirse del circuito oficial y entrar en Madrid es Moda para hacer las cosas a su manera. El jienense es uno de los pocos creadores que, como Chong, no viven del hecho a medida, sino de básicos de autor que él mismo vende en su tienda/taller del barrio de Conde Duque. Es allí donde ha presentado Sea, sex, sun, una colección basada en los recuerdos que el diseñador conserva de sus veranos preadolescentes en la Costa del Sol: “He intentado hacer referencia a mis primeros gustos personales, a la novedad de las primeras veces y a todo lo relacionado con el boom turístico que vivió la costa española en los setenta. Carteles, postales y hasta olores. Elementos que a mí me ayudaron a configurar mi identidad cuando era pequeño”. Las prendas son sencillas y relajadas, los tejidos ligeros y los estampados son recuerdos de aquellos veranos vistos desde la mente de un niño; flores, lunares y rayas de colores intensos junto a imágenes que bien podrían ser postales o souvenirs de aquellos años.

Duyos eligió el imponente hall del Instituto Cervantes para homenajear a uno de sus mentores, Manuel Piña, uno de los mejores diseñadores (y uno de los más injustamente olvidados) que ha habido en España. “Es una mirada con admiración a los inicios de Manuel Piña en esos años, maestro iniciático que me enseñó todo lo que me gusta de la moda: las posibilidades, la diversidad, la personalidad y el poderío”, explicaba el también nuevo presidente de ACME en las notas que acompañaban al desfile, obviamente de temática y siluetas claramente ochenteras, que además dialogaban en tiempo y forma con la decoración del edificio.
Lo cierto es que los diseñadores que han tenido el privilegio de presentar sus novedades en lugares característicos de la capital han intentado que sus prendas fueran una continuación del entorno, algo muy poco habitual en las pasarelas nacionales. En palabras de Pepa Bueno, “Devota&Lomba ha presentado líneas puras en la Casa de la Arquitectura; Juana Martín ha desarrollado toda una colección inspirándose en los bodegones de flores de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y Candelas y Felipa han realizado un homenaje a los esplendores de la España de los Austrias en el Museo de San Isidro”. Madrid es Moda no demuestra que hay talento, son los diseñadores los que lo demuestran por sí solos, pero sí que cierta moda nacional tiene discurso e incluso mercado. Pero falta apoyo, logístico y mediático, para crear una imagen cohesionada y vendible al exterior, dos elementos necesarios para que la moda española deje de ser una promesa eterna y se convierta, por fin, en un sistema.
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