Lisa Kudrow: “Cuando me miro en el espejo digo, vale, pues me he hecho mayor. Perdón por no haberme muerto”
Lisa Kudrow ha logrado sin prisa pero sin pausa superar la sombra de Phoebe Buffay con Valerie Cherish, un personaje creado por ella misma con el que reta al Hollywood misógino


Lisa Kudrow (Los Ángeles, 62 años) será siempre Phoebe pero para muchos también Valerie Cherish, la protagonista de ‘The Comeback’ (HBO Max), una serie creada y protagonizada por ella misma en la que da vida a una actriz madura que intenta volver a la rueda de la industria del entretenimiento poniendo buena cara a todo tipo de humillaciones. Su primera temporada, en 2005, no consiguió un éxito masivo pero aquella mujer ligeramente patética aunque entrañable con un pasado glorioso que intentaba resucitar su carrera en un reality show se ganó a los paladares más exquisitos. En la vida real, la serie se canceló, pero 10 años después resucitó, con una segunda temporada en la que la perspectiva tragicómica de lo que el show business representa para una “señora de una cierta edad” dio grandes momentos humorísticos. De nuevo una década después, Valerie regresa, por tercera y última vez: en esta ocasión se embarca en una producción televisiva guionizada por una inteligencia artificial en plena huelga de guionistas. “Antes solo había ciertas personas que lo pillaban y les encantaba. Ahora tengo la sensación de que la mayoría de las personas con las que hablo entienden de qué va”, explica con su característica y desconcertante risa Lisa Kudrow por videollamada desde el salón de su casa en Los Ángeles.
Pregunta. ¿Por qué cree que se ha producido ese cambio?
Respuesta. En nuestra primera temporada, en 2005, todavía no había muchos reality shows, no había Housewives de nada, de manera que no había realmente un punto de referencia tan común. Hoy en día, además, con las redes sociales, todo el mundo está montando su propio reality show constantemente. Además, hace 10 años tampoco el público general sabía lo mal que se trataba a la gente, lo abusivos que podían llegar a ser algunos de los que estaban en el poder. Cuando creamos esta serie no estábamos exagerando, sino informando. A la gente se le hizo duro ver cómo trataban a esa mujer, pero la verdad es que cualquier actriz que haya tenido cierto éxito ha tenido que aguantarlo, superarlo y lidiar con ello.
P. ¿Cree que movimientos como Time’s Up e incluso la nueva percepción del feminismo han tenido que ver?
R. Sí, absolutamente. Por otro lado, también creo que la serie funciona como un test de Rorschach: lo que ves en él que te hiere especialmente es tu mayor miedo. Ves a Valerie y dices: “Si alguien fuese así de horrible conmigo, espero defenderme mejor”. O, “¿Yo también sigo hablando cuando debería parar solo por miedo al silencio?”. Tiene un aspecto muy “yo también” pero no un “yo también” de “me too”, sino de “podría ser yo”.
P. ¿Le sigue preocupando la percepción que los demás tengan de usted?
R. Cuando empecé me di cuenta de que la prensa a veces malinterpretaba las cosas, se informaba mal o directamente inventaba y me daba mucha ansiedad qué fuese a pensar la gente. Luego comprendí que solo importa que mis amigos, mi familia y yo sepamos la verdad y que había que pasar página.
P. ¿Y en el plano físico? ¿Se siente más segura o más insegura?
R. Pues las dos cosas a la vez. Es decir, ahora cuando me hacen fotos para las entrevistas me veo y pienso: “Vaya, sí, guau, mira eso”. Por otro lado, sinceramente, me da demasiado miedo hacer algo drástico [se toca la papada]. Me da mucho miedo. No quiero parecer demasiado cambiada. Así que entonces me digo: “Bueno, vale, pues me he hecho mayor. Perdón por no haberme muerto”.
P. Ha dicho que hay una línea muy fina entre sobrellevar las cosas y vivir en la negación. ¿Ha habido etapas de su vida que ha vivido en la negación?
R. Quizá en cuanto a mi aspecto a veces. Yo estaba convencida de que era superdelgada y aunque nunca fui obesa mórbida pues al parecer no era tan delgada. Y de pronto alguien me sugirió que me pusiera algo que me “quedara mejor” y entonces me vi pensando: “Ah, ya lo pillo. De acuerdo, sí, no soy como pensaba... No tengo el aspecto que creía tener. Vale, lo pillo”. Para mí la negación está bien hasta que las cosas empiezan a ir mal, y entonces tienes que pararte a revisar. Pero en el fondo una siempre sabe si está en negación. Lo sientes, hay una sensación de inquietud. A lo otro lo llamamos negación, pero no es tanto eso como que no te importa.
P. James Burrows [creador de grandes éxitos televisivos como Friends, Frasier o Cheers] hace un cameo en la serie y le da a Valerie una mala noticia sobre su papel. ¿Alguna vez le ha dicho algo en la vida real algo que le costase digerir?
R. Bueno, le he oído decir algunas cosas, pero es muy diplomático. Sabe expresarse con mucha objetividad y no le he visto intentar hacer daño a nadie ni intentar ejercer poder. Solo te transmite información.
P. ¿Y podría ponerme un ejemplo de un momento en el que le dijera algo difícil de asumir?
R. Bueno, a mí me seleccionaron para el episodio piloto de Frasier y me despidieron la semana de ensayos, antes de que lo rodaran. Habían elegido ya a otra para sustituirme, Perry Gilpin, yo no lo sabía. Yo solo pensaba: “¡Por fin! Esta serie va a ser un éxito”. Y un día ensayando Jimmy dijo: “Esto no funciona. No funciona. Pero, bueno, los guionistas lo arreglarán”.

P. ¿Lo aceptó? ¿Lo negó? ¿Qué hizo?
R. En ese momento pensé: “Ay, es que me odia”. Pero no tiene nada que ver con el odio. Él ve que hay una química que no funciona, así que no es culpa del guion, es que han elegido mal a alguien que tiene una visión del personaje diferente a la que se requiere. Me dolió pero porque le añadí otras cosas de mi cosecha. Pero él no me odiaba. Era solo que yo no era la adecuada. Y ni siquiera me lo dijo así, fue más delicado.
P. En Friends, ¿le resultaba difícil expresar lo que quería?
R. Alguna vez me costaba porque a veces es difícil expresar temas complejos. Ni siquiera me refiero a un problema interpersonal, sino más bien a preguntarte: “¿Qué estoy diciendo con este chiste? ¿O con esta frase?”. No sé lo que estoy diciendo para poder sacarle todo el jugo. Es decir, en lo que respecta a las relaciones entre nosotros la comunicación era fundamental y muy bienvenida, y esa misma dinámica se daba entre los seis: cuando necesitábamos hablar, decíamos “¿Podemos hablar?”, “has dicho algo que me ha hecho sentir de cierta manera”, y entonces se corregía: “Oh, no, eso no es en absoluto lo que quería decir”, y las cosas se aclaraban de inmediato. Era una relación muy sana. Entre seis. Eso es muy difícil de conseguir.
P. Y a pesar de esa buena comunicación, ¿hay algo que se arrepienta de no haberle dicho a Matthew Perry?
R. No, no, no, creo que le dejé las cosas claras, muy claras. Que le quería. Le quiero, y él lo sabía. Y si entonces no lo sabía, ahora sí lo sabe, porque ahora lo sabe todo.
P. Esta temporada de The Comeback se ha rodado en el estudio de Friends. ¿Cómo definiría exactamente lo que sintió al regresar ahí?
R. Al principio pensé: “Qué guay. Vamos a rodar en el escenario principal. Qué detalle por parte de Warner Brothers”. Pero luego allí me di cuenta de que la cosa tenía mucha más carga. Nueve años de la experiencia que me cambió la vida donde también nos despedidos y lloramos a mares la última noche. También donde tuvo lugar el reencuentro, que fue enorme y trascendental. Y ahora me despido de The Comeback y de Valerie Cherish, que para mí solo es superada por Friends y, en cierto modo, ni siquiera, porque de The Comeback he sido cocreadora y coguionista. ¡Y encima mi hijo está en el reparto! Que estaba embarazada de él rodando Friends y tenía cinco años cuando la terminamos.
P. La verdad es que clava el papel de personal de informática y experto en inteligencia artificial de la empresa...
R. Desde luego que sí. Y te aseguro que no es nada de eso.
P. ¿Usted usa la inteligencia artificial?
R. Yo no quiero y aun así me aparece cuando entro en internet a hacer una pregunta. Estoy convencida de que tendrá unos usos fantásticos pero te aseguro que Michael y yo no la hemos usado para escribir la serie. Aunque nos lo sugirieron solo para poder decirlo y hacer la broma. Nosotros nos negamos precisamente para poder decir que no la usamos.
P. ¿Es de las que discuten como guionista?
R. No me gusta discutir porque se introducen emociones y no se resuelve nada.
P. Su marido acaba de pasar por ahí, así que le voy a preguntar si alguna vez ha utilizado con él esa excusa que le suele soltar a su marido en la serie cuando él quiere tener sexo: “No me molestes. Estoy leyendo mis líneas”.
R. Digamos que eso nunca ha sido un problema [risas].
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