Ir al contenido
_
_
_
_

Macaulay Culkin y Brenda Song, la pareja de niños prodigio que convirtió el trauma en una historia de amor

Unidos por un pasado que les había situado demasiado pronto bajo los focos, Culkin y Song encontraron el uno en el otro una segunda oportunidad. Con dos hijos en común, mantienen hoy una de las relaciones más sólidas de Hollywood

Macaulay Culkin y Brenda Song.Variety (Variety via Getty Images)

Su romance parece sacado del argumento de una comedia romántica con un ligero poso de drama. Contaría la historia de dos actores que, ya adultos, intentan abrirse camino en una industria que los recuerda sobre todo por el éxito descomunal que alcanzaron en la infancia. Dos antiguos niños prodigio que tratan de huir de un pasado tan profesionalmente glorioso como emocionalmente complejo y que terminan encontrando en el otro un espejo en el que reconocerse y, quizá, también curarse.

El primer acto no empezaría del todo bien. Su primer encuentro, allá por 2014, tuvo lugar a raíz de la cancelación de una serie de televisión. Él, amigo de uno de los actores de la ficción –Seth Green–, intentaba animar a quienes acababan de quedarse sin trabajo bromeando con que la ficción “tampoco era demasiado buena”. Ella, protagonista de la serie, no le vio ninguna gracia al comentario y años después confesaría que el autor de aquel chiste “no le caía nada bien”. Tres años más tarde, el amigo en común decide rodar una película de bajísimo presupuesto y pide a varios de sus colegas más cercanos, casi a modo de favor, que viajen con él a Tailandia para filmarla en apenas unas semanas. Allí, aquel actor sarcástico y aquella actriz a la que le cancelaron la serie vuelven a encontrarse. Esta vez se conocen de verdad. Se gustan. Y, aunque su plan inicial era rodar durante apenas diez días, ambos terminan quedándose seis semanas en el Sudeste Asiático. El rodaje termina siendo algo más que una película. Casi diez años después, Macaulay Culkin y Brenda Song son padres de dos niños y forman una de las parejas más inesperadamente sólidas, queridas y observadas de Hollywood.

Sus historias, aunque paralelas, difieren enormemente en dimensión. Mientras Brenda Song saltó a la fama como chica Disney de principios de los 2000, dando vida a London Tipton en la serie Zack & Cody: Gemelos a bordo, Culkin fue directamente el niño más famoso sobre la faz de la tierra. Su pelo dorado, ojos azules y manos en las mejillas convirtieron el grito congelado del póster de Solo en casa en un icono global de la meca del cine. Mi chica o Niño rico afianzaron su estatus como mayor estrella infantil de la historia, amasando hasta 45 millones de dólares en cinco años. Jubilado a los 14 años y emancipado legalmente a los 15, Culkin no solo ha superado hasta los más positivos augurios de esperanza de vida (“No me puedo creer que siga sin aparecer en el In Memorian… y mira que lo he intentado con fuerza”, escribió durante una retransmisión de los Oscar) sino que disfruta hoy de una especie de merecida redención. Si durante años Culkin fue el símbolo de cómo Hollywood podía devorar a un niño prodigio, hoy su narrativa es la de alguien que sobrevivió a esa maquinaria, se burló de ella y consiguió construir una vida tranquila fuera del foco.

Song ha sido esencial en esa tarea de renacimiento. Según confesó, ella también tuvo que desmontar “la armadura que se había puesto para protegerse”. La persona que mostraba al mundo no era el verdadero Culkin, defiende, sino alguien interesante, sensible, inteligente y artístico que no se deja descubrir. El complejo pasado compartido fue su punto de encuentro. “Creo que hubo un entendimiento tácito de que hemos tenido ciertos traumas similares y que ni siquiera nos dimos cuenta de que se derivan de ser niños actores. Ciertas ansiedades o factores estresantes o incluso desencadenantes de los que no te das cuenta. De niño no eres consciente de cuánto te afecta”, explicó la actriz en el podcast Sibling Revelry.

Después de alcanzar la fama planetaria mientras los chicos de su edad aún jugaban a la pelota, Culkin fue víctima de la ambición de sus propios padres, más interesados en seguir aumentando la cuenta bancaria que en el bienestar de su hijo. Su padre, Kit Culkin, actor de teatro frustrado, era su mánager y el culpable de su frenética agenda profesional antes de haber empezado siquiera la adolescencia. Capaz de extorsionar a los estudios para favorecer los papeles que anhelaba para su hijo, acabó por hacer estallar a Culkin, con quien sigue sin hablarse hoy. Cuando en 1995 se separó de su madre, Patricia Bentrup, ambos pelearon por quedarse con la custodia y la representación profesional de sus hijos (Kieran, hoy ganador del Globo de oro y conocido por la serie Succession, también se dedicaba ya a la interpretación). En medio de serias acusaciones de sus progenitores, Culkin logró que un juez prohibiese a sus padres acceder a su dinero y se apartó de Hollywood. A los 17 años se casó con la actriz Rachel Miner, de la que se divorció un par de años después.

Lo que estaba por venir no sería mejor: en 2004 fue arrestado por posesión de marihuana y tranquilizantes; el mismo año en el que tuvo que testificar en el juicio contra su amigo Michael Jackson por abusos sexuales a un menor, aunque él aseguró que no había vivido ninguna situación similar. Tenía todas las papeletas para convertirse en material averiado, pero Macaulay ha logrado salir adelante. Y, como él mismo ha reconocido, ha sido en gran parte gracias a Song. “Eres la mejor persona que he conocido, me has dado todo mi propósito. Me has dado familia, y después del nacimiento de nuestros hijos, te has convertido en una de mis tres personas favoritas”, le dedicó en el discurso que pronunció cuando en 2023 le fue concedida una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.

A pesar de que llevan casi una década de relación y tienen dos hijos en común –Dakota, de casi 5 años, y bautizada así en honor a la hermana del actor fallecida a los 29 años tras ser atropellada; y Carson, de 3–, la pareja aún no ha pasado por el altar, aunque anunciaron su compromiso en 2022. Mantienen una relación sólida y relativamente discreta, si bien suelen aparecer juntos en la alfombra roja y en los perfiles de Instagram de ambos —los dos coinciden en acumular tres millones de seguidores—. Uno de sus más recientes posados se produjo en la edición de los Globos de Oro de este año —Song, por cierto, envuelta en un impresionante diseño de Alaïa— o en el estreno de Zootrópolis 2, película en la que prestan sus voces a dos de los personajes.

Si bien la pareja continúa acumulando proyectos de cine y televisión, con hasta la mismísima Disney reclamando de nuevo al niño prodigio que parecía amortizado, Culkin está viviendo un momento de esplendor de cara a las marcas de moda, que lo reivindican como la estrella que es sentándolo en el codiciado front row de sus desfiles. Ocurrió, por ejemplo, en la reciente semana de la moda de París cuando apareció en el desfile de Jean Paul Gaultier y de Dior, siendo este último uno de los shows del momento gracias al aterrizaje hace unos meses de Jonathan Anderson como nuevo director creativo.

El tercer acto de su carrera se antoja, cuando menos, estimulante, con la mediática serie Fallout (Amazon Prime Video) como último estreno. Y, en lo personal, presume de una vida razonablemente tranquila, dos hijos pequeños y la sensación de haber sobrevivido a una industria que le había condenado a convertirse en juguete roto. Hoy su relación con Brenda Song se parece más a lo que ocurre cuando termina el rodaje y las cámaras se apagan. Macaulay ya no está solo en casa.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_