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Rebecca Hall: “Hemos perdido la contracultura en algún momento del camino”

Pintora, actriz y directora, Hall busca ser una artista total desde un lugar muy personal y a la vez comunitario. “Siempre he pintado, y como actriz, de alguna forma, dibujo al personaje. Cuando pintas un rostro, se produce un intercambio”, afirma

Rebecca Hall en el estreno de 'The Beauty' en Roma, en el pasado mes de enero.Franco Origlia (WireImage)

En la película Un día con Peter Hujar, de Ira Sachs (Passages, El amor es extraño), a lo largo de 75 minutos de diálogo, Ben Whishaw y Rebecca Hall se sueltan “entre 70 y 80 nombres” de la escena neoyorquina de los años setenta. Estamos en 1974 y, tal y como anuncia literalmente el título, la película lleva a la pantalla la transcripción de la conversación que mantuvieron el fotógrafo Peter Hujar y su queridísima amiga la escritora Linda Rosenkrantz. En esa charla él describía cómo podía ser un día en su vida como parte fundamental de ese efervescente mundo artístico en el sur de Manhattan en el que todo el mundo le conocía y él conocía a todo el mundo. “Hay nombres que ni Linda recordaba y que ni el gran crítico fotográfico Vince Aletti conocía”, cuenta Sachs. Solo nombrando a esas personas y ciertos lugares, sin necesidad de salir del apartamento que ocupaba Hujar en el Westbeth Artists Community, un edificio mítico, residencia de artistas desde los setenta, el filme es puro Nueva York de la época de Andy Warhol, Edie Sedgwick… Peter Hujar era un maestro del retrato, a través de sus fotografías y escuchando este diálogo fílmico se entiende por qué: cómo exprimía al detalle de cada segundo que compartía con alguien. “Su trabajo es poesía”, dice Sachs. “¿Su fotografía Orgasmic Man? Representa un arte y un artista que era honesto y diferente, el tipo de arte que no se ve tanto hoy”.

Para Rebecca Hall (Londres, 43 años), actriz y pintora, esta película resonaba especialmente en un momento de su carrera, además, en el que acababa de dar un paso al frente como directora en Claroscuro (Passing), inspirada en la historia de su madre, la cantante de ópera Maria Ewing. Hall, hija también de Sir Peter Hall, fundador de la Royal Shakespeare Company, empezó a actuar de niña, y ahora confiesa que también le gustó pintar siempre. “Cuando esperaba a mis padres en sus ensayos, siempre estaba dibujando las caras de los actores”, recuerda. Durante años ese arte lo guardó para ella misma. Fue en una crisis con las redes sociales, “a punto de abandonar Instagram porque no sabía qué poner, lo odiaba…” cuando decidió empezar a compartir sus óleos y comenzó a venderlos. El año pasado hizo su primera exposición y ahora intenta encontrar la forma de combinar todos sus talentos y su familia (está casada con el actor Morgan Spector y tienen una hija) en las 24 horas del día.

Pregunta. ¿Cómo es un día normal en la vida de un artista?

Respuesta. [Risas] Los míos no son como los de Peter Hujar. Supongo que están llenos de detalles mundanos… Me levanto, me hago un café, una tostada…

P. Su trabajo como pintora tiene mucho retrato y autorretrato. ¿Cuánto ha descubierto sobre usted misma con la pintura?

R. Siempre me ha interesado el retrato. Y siempre he pintado o dibujado retratos… Como actriz, de alguna forma, dibujo al personaje. Creo que cuando pintas un rostro, lo observas durante suficiente tiempo, y se produce un intercambio, hay una especie de compasión y empatía naturales. Entiendo o siento algo por ellos que no puedo expresar con ningún otro medio. Por eso fue interesante interpretar a Linda en Un día con Peter Hujar porque, en muchos sentidos, es ese papel de observador o de oyente compasivo. La película es el retrato de una persona, de una relación y de una amistad. No pinté a Ben [Whishaw], pero debería haberlo hecho. Me gustaría hacerlo.

P. ¿Cuánto tiempo dedica ahora a pintar y al cine?

R. Mi mente es bastante justa, siento que son lo mismo. No lo divido. Se trata simplemente de si tengo suficientes horas en el día. Si estoy actuando, voy y grabo, pero mientras estoy en el set siempre estoy dibujando. Cuando estoy en casa y no trabajo en ninguna película, dejo a mi hija en el colegio y voy al estudio a pintar. Y luego atiendo llamadas sobre proyectos de actuación, dirección o para intentar recaudar fondos para mi próxima película.

P. Passing fue un proyecto muy personal. ¿Está ya trabajando en otra película?

R. Quiero dirigir más, pero probablemente quiero hacer demasiado [risas]. También me gustaría mantener la carrera de actriz que tengo porque es muy gratificante. Deseo tener una carrera como artista. Estoy intentando reunir el dinero para dos proyectos que he escrito y creo que estoy cerca de conseguirlo; cuando suceda, sucederá, pero, mientras, no voy a dejar de pintar o actuar. . Estamos en un momento complicado donde la gente creo que tiene miedo de arriesgarse, al menos en el cine independiente… El drama es complicado.

P. Four Days Like Sunday, inspirada en su infancia, ¿será su próxima película como directora?

R. No lo sé, aún estoy intentando sacarla adelante, pero no va de mi madre ni de mi infancia. Es una novela, pero está inspirada en ella. Es un relato novelado de cosas importantes para mí. Creo que, de hecho, trata mucho de la comunidad queer en la que crecí. Mi madre tuvo muchos personajes jóvenes, queer e interesantes en su vida que se volvieron muy importantes para mí en mi familia. No creo que se haya explorado alguna vez en una película la relación o la perspectiva de una joven que puede o no terminar siendo heterosexual, pero encuentra familia o se refleja en estos espejos improbables. Así que realmente trata sobre la relación entre una joven y una familia queer. Se trata de la noción de qué es la familia. ¿De dónde viene? ¿Cómo lo creas? Además, ¿cómo te ven durante tu infancia y cómo se forma tu identidad? También es una historia sobre una relación madre-hija muy compleja, y creo que eso siempre es relevante.

P. ¿Qué recuerda de su infancia?

R. ¿Qué recuerdo yo de mi infancia? Uf, las imágenes son muy… [Sonríe] No sé. No puedo responder a esa pregunta. No me interesa mucho la autorreflexión de ese modo. La canalizo hacia el arte. Quizá algún día pueda escribir un libro, pero ese día está muy lejos.

P. Peter Hujar representa a ese tipo de artistas que trabajaron solo al servicio del arte, no por motivos comerciales. ¿Cree que algo así es posible todavía?

R. No lo sé. Me conmueve ver esta película porque pienso en todos los artistas que vivían en Manhattan durante los años setenta y sí, estaban muy preocupados por el dinero, pero también había una especie de libertad en esa escena, porque no existía una vía de acceso tan rápida al arte comercial, al dinero, y eso te permite distanciarte de lo demás. Creo que hemos perdido la contracultura en algún momento del camino... El problema hoy es que artistas como Peter Hujar no pueden permitirse vivir en Manhattan. ¿Dónde está esa comunidad de personas que se apoyan mutuamente y crean juntos arte por el arte? Realmente no existe. Creo que ahora alcanzas el éxito y ganas dinero de muchas maneras, pero estás aislado, y ese sentido de comunidad creativa es difícil de encontrar.

P. De Godzilla vs. Kong a Un día con Peter Hujar… Parece que también intenta navegar en ese equilibrio entre el cine comercial y los proyectos independientes.

R. Todos tenemos que ganar dinero, ¿no? Y creo que uno facilita el otro. Es cierto eso de: “Una para mí, otra para ellos”. Pero intento abordarlo todo de la misma manera. Busco algo que sea divertido y disfrutable, sea cual sea el medio, algo que me guste. El entretenimiento tiene tanto valor para mí como algo que sea, supongo, más intelectual. Por suerte llevo trabajando suficiente tiempo en esto como para que me consideren en ambos espacios.

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