Ir al contenido
_
_
_
_

La familia española de las cinco víctimas mortales de un accidente de helicóptero en Nueva York demandan a la empresa que operaba el vuelo

Los familiares del matrimonio catalán que falleció junto a sus tres hijos en 2025 acusa a la compañía de negligencia y solicita un juicio con jurado y una indemnización por daños

Flores en el muelle junto al que cayó el helicóptero, en abril de 2025 en Jersey City (Nueva Jersey).AP/LaPresse

Los familiares del matrimonio catalán que hace un año falleció con sus tres hijos al precipitarse el helicóptero en el que viajaban sobre el río Hudson (Nueva York) han demandado a la empresa que operaba el recorrido turístico, así como al propietario de dicha compañía. La demanda civil, presentada el lunes ante un tribunal estatal de Manhattan, alega que la empresa, New York Helicopter Charter Inc., y su propietario, Michael Roth, actuaron con negligencia en la gestión del vuelo que despegó a primera hora de la tarde del 10 de abril de 2025.

La demanda sostiene que ello derivó en la muerte por negligencia de los cinco miembros de la familia Escobar-Camprubì, que se encontraban visitando la ciudad de Nueva York. La familia solicita un juicio con jurado, así como una indemnización por daños compensatorios y punitivos. Un caso parecido se saldó el año pasado con una indemnización de 90 millones de dólares por la muerte del único pasajero a bordo en un siniestro ocurrido siete años antes.

La demanda alega que el helicóptero Bell 206L-4 despegó del helipuerto del Bajo Manhattan alrededor de las tres de la tarde del día del accidente y, posteriormente, se desintegró “repentinamente” en el aire, cerca de las torres de ventilación del Túnel Holland, en la ribera de Nueva Jersey del río. “Todos los pasajeros sufrieron, en última instancia, graves lesiones personales y perdieron la vida tras experimentar un miedo y un terror indescriptibles ante la inminencia de la muerte”, sostiene la demanda.

Funcionarios de la Administración Federal de Aviación (FAA) llamaron tres días después al entonces director de operaciones de la empresa, solicitando que esta cesara sus actividades hasta que concluyeran las investigaciones sobre el accidente, según consta en el expediente. Sin embargo, en el transcurso de aproximadamente una hora, Roth “comunicó” a los funcionarios federales que no detendría las operaciones y que dicho director ya no era empleado de la compañía, tal como señala la denuncia. Poco después, la FAA ordenó el cierre de la empresa, citando como motivo el despido del director.

Los demandantes alegan que el operador no realizó el mantenimiento requerido e ignoró las políticas y procedimientos destinados a proteger a los pasajeros. También afirman que no se aseguró que el piloto, que también murió en el accidente, estuviera “debidamente capacitado y fuera competente para manejar cualquier emergencia en vuelo”, y que no inspeccionó las palas del rotor principal en busca de delaminación, es decir, la separación de las capas de los materiales de las palas.

En una entrevista concedida el martes, Roth negó que tanto él como su empresa hubieran actuado de manera incorrecta. “Estamos de duelo junto a esta familia, y jamás, bajo ninguna circunstancia, habríamos hecho algo indebido”, declaró. Roth manifestó su convencimiento de que unas palas defectuosas del helicóptero —que su empresa alquilaba a otra compañía— contribuyeron al accidente. Reconoció no haber encargado una investigación independiente del incidente, alegando que no cuenta con los recursos económicos para costearla. “Este accidente me ha destrozado económicamente”, ha dicho Roth, de 72 años.

New York Helicopter Charter había sufrido otro percance similar, aunque sin víctimas, en 2013, cuando un helicóptero operado por esta empresa que transportaba a cuatro turistas suecos realizó un aterrizaje de emergencia. Igualmente, había enfrentado dificultades financieras en los ocho años anteriores al siniestro, con diversas demandas judiciales por presuntas deudas. En enero de 2025, apenas tres meses antes del accidente de la familia Escobar-Camprubì, fue demandada por una suma superior a 1,4 millones de dólares por una empresa que alegaba no estar recibiendo el pago correspondiente al alquiler de un helicóptero.

En el accidente murieron Agustín Escobar, de 49 años, director ejecutivo global de infraestructura ferroviaria en Siemens Mobility; su esposa, Mercè Camprubí, de 39, también alta ejecutiva de la empresa; y sus hijos Mercè, Agustín y Víctor, de 8, 10 y cuatro años, respectivamente. La pequeña Mercè falleció un día antes de cumplir nueve años, según señala la demanda.

En el aniversario de la tragedia, familiares de las víctimas anunciaron la creación de la Fundación Escobar Camprubí para honrar la memoria de sus seres queridos a través de acciones solidarias. Su primera gala benéfica estaba prevista este martes en el Real Club de Polo de Barcelona, para recaudar fondos y poner en marcha sus primeros programas de becas escolares.

A principios de este mes, coincidiendo con el aniversario del suceso, un grupo bipartidista de congresistas presentó un proyecto de ley destinado a endurecer las normas de seguridad para los helicópteros. Los defensores del sector han argumentado que estos vuelos convierten a la ciudad en un destino turístico atractivo y dinamizan su economía y sus ingresos fiscales, pero los vecinos se quejan del sobrevuelo constante de los aparatos y del riesgo de siniestros. Al menos 32 personas han fallecido en emergencias con helicópteros en Nueva York desde finales de la década de los setenta, según cálculos de Associated Press.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_