Ir al contenido
_
_
_
_

“La compré como autoengaño deportivo”: ¿son las plataformas vibratorias tan buenas como dicen?

Las redes sociales están llenas de vídeos en los que mujeres hacen sentadillas o se limitan a ver la tele sobre una plataforma vibratoria que según aseguran, les ayudan a perder peso y mejoran su densidad ósea. Pero, ¿es oro todo lo que vibra?

Los expertos apuntan a que por sí solas no tienen gran impacto y que deben ser acompañadas de ejercicios como sentadillas.Oleg Breslavtsev (Getty Images)

Quienes hayan sido atrapadas por el algoritmo del fitness, habrán comprobado que los vídeos en los que las internautas usan mascarillas LED han dejado paso a aquellos en los que la gente entrena sobre una plataforma vibratoria mientras alaban las bondades de este dispositivo que encuentra en las Power Plate, que llenaron los centros deportivos, su antecedente. “Para mí, entrenar fuera de la pista de tenis es tan importante como hacerlo dentro. Con Power Plate puedo acelerar mi entrenamiento fuera de la cancha y maximizar sus beneficios”, asegura Serena Williams.

Gary Brecka, que se autoproclama experto en longevidad y que ha trabajado con Kendall Jenner y Hailey Bieber, asegura que subirse a estas plataformas puede ayudar a mejorar tanto la densidad ósea como la circulación y es capaz de favorecer el drenaje linfático.

En realidad, las plataformas vibratorias fueron creados en la época victoriana por el doctor Gustav Zander. Fueron más adelante mejoradas por la ciencia moderna, que hizo que en los gimnasios se popularizara su uso. La llegada de la pandemia empujó a muchas marcas a crear dispositivos con los que la gente pudiera entrenar en casa —un buen ejemplo son las cintas de correr plegables—, y ese fue el punto de partida del boom de las máquinas con las que entrenar sin tener que pisar un gimnasio.

Sara Tabares, directora de PERFORMA, comenta que la vibración genera micro-oscilaciones mecánicas que activan reflejos musculares involuntarios y aumentan el reclutamiento neuromuscular. “Estudios muestran que la vibración provocaría contracciones musculares reflejas que podrían contribuir a mejorar la fuerza o función neuromuscular, sobre todo en ciertas poblaciones”, explica. “Sin embargo, señalan que estos beneficios son más claros en personas mayores, sedentarias o en rehabilitación, y menos en personas entrenadas. Son una herramienta complementaria, no un método principal de entrenamiento”, aclara la autora de Ellas entrenan +40 (Ediciones Tutor, S.A., 2023).

Mientras que en las redes sociales diferentes usuarias aseguran haber perdido peso gracias a estas plataformas (“Con tan solo subirme a ella durante 20-30 minutos obtengo los resultados de correr una hora. Te subes encima y la plataforma hace todo el trabajo por ti”, asegura una usuaria), muchos se preguntan si no se trata de otro espejismo 3.0. ¿Son las plataformas vibratorias una estafa?, titula Katie Mogg a un artículo publicado en The New York Times. ¿Necesito una plataforma vibratoria?, se pregunta Erica Schwiegershausen en The Cut.

“Cuando entrenas encima de la plataforma, haciendo sentadillas, manteniendo la postura o realizando pequeños movimientos, se activan algo más los músculos y el cuerpo recibe más estímulo neuromuscular, pero la máquina no trabaja por ti”, aclara la Doctora Sara Marín Berbell, especializada en microbiota y salud femenina.

Susana F., abogada, no pudo evitar hacerse con una tras ver a diferentes influencers utilizándolas. “Me compré la plataforma en un claro momento de autoengaño deportivo: me pregunté si era posible ponerse en forma sin sudar. Obviamente por culpa de TikTok, donde además aprendí que daba igual el modelo y el precio, por lo que la compré en AliExpress sin que fuera una inversión siquiera y sin sentir ninguna culpa. Mientras esperaba el pedido, me acordé de que a mi abuela se la recetaron tras la operación de rodillas. A mi madre y a mis tías les costó un dineral, lo cual afianzó mi decisión. Me autoconvencí de que en realidad, mi abuela había sido mi primera prescriptora”, confiesa. “La uso varios días a la semana entre 10 y 15 minutos por la mañana. A veces la uso por la noche porque relaja y es verdad que aunque no ha cambiado radicalmente mi vida, me quita la sensación de culpa por no haber hecho nada. Noto mejor la circulación y las piernas más activas. Eso sí, para quien quiera mantener la autoestima: no recomiendo hacerlo delante de un espejo”, apostilla con humor.

Marimi García, experta en deporte femenino, señala que la vibración por sí sola tiene un efecto muy limitado. “Ahora bien, cuando se realizan ejercicios activos sobre la plataforma (sentadillas, zancadas, trabajo de core, equilibrio…), la vibración actúa como un estímulo añadido que puede aumentar ligeramente la activación muscular”, comenta. “Hay que tener en cuenta que no funcionan igual para todas las personas. La edad, el nivel de condición física, la masa muscular, el equilibrio y el estado de salud influyen mucho. En personas entrenadas, el beneficio suele ser mínimo. En personas mayores o con baja condición física pueden tener algo más de utilidad, siempre bajo supervisión y con objetivos realistas”, advierte la autora de Que la fuerza te acompañe (La Esfera de los Libros, S.L., 2025).

La Doctora Sara Marín Berbell añade que sobre todo en mujeres posmenopáusicas, las plataformas vibratorias pueden ayudar a mantener o mejorar un poco la densidad ósea. “Es importante aclarar que funcionan mejor como complemento, no como única estrategia. No sustituyen al ejercicio de fuerza ni a los tratamientos médicos cuando hay osteoporosis”, dice.

Lo que muchas personas se preguntan es si realmente estas plataformas sirven para bajar de peso. Luis Enrique Conde, Director Técnico de Grup DiR, recuerda que cuando salieron estas plataformas, el gancho principal era que se aseguraba que ayudaban a la pérdida de peso. “Sin embargo, no es cierto. Perder grasa o promover una recomposición corporal va a depender de muchas cosas, pero pasa principalmente por generar un entorno de déficit calórico, por tener una dieta equilibrada, etc. Subirte en una plataforma vibratoria no te va a ayudar a adelgazar. Es cierto que se produce un ligero incremento de tensión muscular, pero no es el método para adelgazar”, dice. Tabares indica que aunque generan una sensación intensa de trabajo muscular debido a la activación refleja y a la inestabilidad que provocan, su impacto metabólico es limitado en comparación con el entrenamiento de fuerza, el ejercicio aeróbico o el aumento de la actividad diaria. “Por tanto, pueden ser una herramienta complementaria útil en personas sedentarias o como forma de introducir movimiento, pero no constituyen un método eficaz ni principal para mejorar la composición corporal”, matiza. Marimi García asegura que pueden ser útiles como complemento en programas de rehabilitación, mejora del equilibrio, activación neuromuscular o en personas con limitaciones para entrenar de forma convencional. “Pero pueden ser desaconsejables o incluso nocivas en personas con problemas articulares importantes, hernias discales, prótesis recientes, patologías cardiovasculares no controladas, embarazo o migrañas frecuentes, especialmente si se usan sin supervisión y con intensidades inadecuadas”, advierte. Luis Enrique Conde, que subraya que como herramienta es buena como complemento a hora de entrenar (“Para una activación o un calentamiento pueden venir bien”, dice), asegura que en el caso de las mujeres, puede ser positivo para la salud ósea en el caso de que no haya una contraindicación. “Sin embargo, hay algunas contraindicaciones absolutas: no se pueden usar durante el embarazo ni han de usarlas las personas que lleven marcapasos o implantes metálicos, quienes tengan epilepsia, problemas de retina o con cualquier enfermedad grave”, señala.

En definitiva, las plataformas vibratorias pueden aumentar ligeramente la activación muscular y el gasto energético, especialmente cuando se realiza ejercicio sobre ellas, pero la evidencia científica indica que ese incremento suele ser pequeño y no suficiente para producir una pérdida de grasa relevante por sí sola. Lamentablemente, no es oro todo lo que vibra.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_