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Los medios registran la menor presencia de noticias de violencia contra las mujeres en nueve años, pese a la magnitud de los crímenes

La cobertura mediática de las agresiones machistas retrocede, según un estudio global, mientras crecen los contenidos propagados por el movimiento global antifeminista

Gisèle Pelicot interviene durante la ceremonia de los Four Freedoms Awards en Middelburg (Países Bajos) el 16 de abril. ROBIN VAN LONKHUIJSEN (EFE)

Jess Michaels, superviviente de agresiones sexuales de Jeffrey Epstein desde 1991 hacía hincapié en ese año la semana pasada, durante una intervención en el festival de periodismo internacional de Perugia. “Esto llevaba pasando mucho más tiempo de lo que se habla en la prensa”, explicó Michaels. “Durante 30 años pensé que yo era la única persona a la que había violado y que era mi culpa”. Ella, como otras supervivientes, pide que no se deje de hablar ni de escribir sobre la violencia de género. Además, reclama que se haga desde la perspectiva de las mujeres, que se las escuche y que se explique que hay un sistema de desigualdad que permite que estos crímenes sucedan.

Lo que pide Michaels es lo que, precisamente, sucede cada vez menos en la prensa, según un nuevo estudio titulado The Global Misogyny News Coverage Tracker, (Seguimiento de la misoginia global en la cobertura de noticias) que ha analizado 1.140 millones de artículos publicados en Internet entre 2017 y 2025 para detectar la presencia de contenidos que hablen de violencia de género. El resultado es que la cobertura de abusos machistas y de la violencia contra las mujeres alcanzó en 2025 su nivel más bajo en los últimos nueve años. Eso, a pesar de haber trascendido crímenes como los de Jeffrey Epstein, que se calcula que abusó de mil mujeres durante décadas, o las violaciones continuadas a Gisèle Pelicot por más de 80 hombres.

La escalofriante dimensión de los crímenes, no tiene sin embargo, un reflejo proporcionado en los medios, según el primer informe de este tipo, que considera que estas noticias suman un 1,3% de la cobertura global. Esa cifra contrasta por ejemplo con el 2,2% de 2018, en pleno pico del movimiento #MeToo, gracias al cual una legión de mujeres hizo públicos los abusos que habían sufrido. El informe, elaborado por Luba Kassova y Richard Addy y publicado por AKAS, con sede en Londres, es el séptimo de una serie titulada Perspectivas Ausentes, sobre las carencias en el periodismo global. En él, los autores han detectado la presencia de al menos uno de 12 términos relacionados con la violencia de género en artículos publicados en Internet y recogidos en la base de datos de noticias GDELT desde 2017. Al filtrado cuantitativo le siguió un análisis cualitativo de los resultados.

“Esto llevaba pasando mucho más tiempo de lo que se habla en la prensa”
Jess Michael, superviviente de Epstein

“La cobertura en los medios tiene una mirada masculina […] Los que deciden qué es noticia y qué no son mayoritariamente hombres y no es lo mismo cuando un asunto te afecta o te puede afectar y cuando no”, sostiene Kassova, coautora del informe, que recuerda que este es un problema que atañe a una parte enorme de la población.

Casi una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida, según la ONU. Esas agresiones a menudo las perpetran su pareja o su ex pareja. Mientras, en el mundo digital, las redes sociales primero y ahora la inteligencia artificial han disparado la violencia de género. Un reciente informe de la organización Internet Watch Foundation alerta de un “peligroso aumento” del uso de la IA para abusar de menores, siendo el 97% de las afectadas niñas. Mientras tanto, las búsquedas de los términos “ayuda para violencia doméstica” se han quintuplicado en el mundo entre enero de 2017 y diciembre de 2025, según cifras de Google Trends.

Los autores recuerdan que el Gobierno británico consideró la violencia de género una “emergencia nacional” el año pasado y que el Ejecutivo sudafricano la calificó de “catástrofe nacional”. Una prueba más de la falta de correlación entre la gravedad de la situación actual y la escasa cobertura mediática ha sido la reciente aprobación del nuevo código penal talibán en Afganistán, que por ejemplo impone 15 días de cárcel por partir el brazo a una mujer, pero cinco meses por maltratar a un camello. A pesar de la brutalidad de la reforma legal, la noticia apenas trascendió en los medios.

Mientras, la presencia de contenidos contrarios a lo que los movimientos antifeministas consideran “ideología de género” no deja de crecer. Las referencias a esa supuesta “ideología de género” se han multiplicado por 42 entre 2020 y 2025, debido sobre todo a los contenidos machistas publicados en Estados Unidos. “Vemos un esfuerzo coordinado por parte de la extrema derecha que permea en las redacciones”, interpreta Kassova, para quien “los medios se han convertido en parte del problema y no de la solución”. El informe recuerda que esos contenidos son la consecuencia de campañas coordinadas y financiadas, como recogió un informe del Parlamento Europeo, que calculó que entre 2019 y 2023 la financiación de ese tipo de iniciativas sumó cerca de 1.000 millones de euros solo en Europa.

Los que deciden qué es noticia y qué no son mayoritariamente hombres y no es lo mismo cuando un asunto te afecta o te puede afectar y cuando no
Luba Kassova, coautora del The Global Misogyny News Coverage Tracker

Más allá del cuánto, está el cómo. El análisis cualitativo de los contenidos revela que los expertos aparecen muchas más veces citados que las expertas, incluso en temas relacionados con la violencia de género. Por cada mujer citada, entre 2017 y 2025, 3,9 hombres ostentan la palabra. El año pasado, en los contenidos específicos de violencia de género ese ratio ascendió a 1,6, lo que supone de nuevo una regresión respecto a años anteriores. Además, los autores sostienen que cuando se informa, las noticias a menudo se centran en el culpable, sin apenas dar espacio a las supervivientes y sin ofrecer el contexto necesario que ayude a la audiencia a comprender el problema estructural que permite la proliferación de casos.

Los autores se detienen en el caso Epstein, que consideran, de libro, y para ello han analizado un millón de artículos. “Al centrarse en el dinero, en los hombres con poder y sus conexiones e ignorar en buena medida la falta de capacidad de acción estructural por motivos de género de las mujeres y las niñas, los medios dejaron de cubrir la historia más importante”, indica el informe, que recuerda que la voz de las supervivientes continúa ausente la mayoría de las veces. Critican que sin ese contexto, el lector no entenderá que se trata de un problema sistémico que ha permitido y permite que los abusos sigan sucediendo y no de casos aislados.

Durante la sesión celebrada en Perugia, Michaels, la superviviente de los crímenes de Epstein pidió ante una multitudinaria audiencia que las personas que hubieran sido abusadas sexualmente o conocieran a alguien que hubiera sufrido ese tipo de violencia se pusieran de pie. Cientos de personas se levantaron en el auditorio. Después pidió que si el caso había sido denunciado, la persona se quedara levantada. Apenas un puñado, que se podía contar con los dedos de la mano, permaneció en pie. “Esto demuestra cómo de generalizado es este asunto y hasta que punto está silenciado”, consideró Michaels.

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