La tierra quemada de los paramilitares calcina y reconfigura Darfur: hambruna, limpieza étnica y cambio demográfico
Desde el inicio de la guerra civil en Sudán, las Fuerzas de Apoyo Rápido y milicias árabes aliadas han provocado incendios en centenares de localidades para acelerar su despoblación


Hajj Kater, un activista sudanés de la capital de Darfur Norte, El Fasher, se reencontró hace poco con su viejo amigo Ali en el hospital de Tina, una localidad en la frontera de Sudán con Chad. Su excompañero de clase estaba recibiendo tratamiento por las heridas sufridas cuando combatientes aparentemente afiliados a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por las siglas en inglés) tomaron por la fuerza su aldea, Shartiba, a mediados de marzo.
Kater no sabe cuánta gente vivía en la aldea, pero por el relato de amigos y conocidos calcula que eran entre 13 y 20 familias. Todos los que sobrevivieron al ataque huyeron a campos de desplazados en el este de Chad, a sabiendas de que quizás no podrán volver nunca: su pueblo había sido calcinado como parte de la ofensiva paramilitar alrededor de la ciudad de Karnoi, uno de los últimos sectores de Darfur Norte que todavía no controlaban.
“Las RSF incendian aldeas indiscriminadamente, atacando casas según sus propios criterios”, denuncia Kater por teléfono. “Pueden atacar la casa del jefe de la aldea, de un líder local o de algún dirigente. A veces, atacan viviendas que parecen bien construidas, pero que en realidad son de paja, lo que provoca que el viento propague el fuego hacia las casas vecinas, pudiendo llegar en ocasiones a arrasar aldeas enteras”, observa.
Las RSF incendian aldeas indiscriminadamente, atacando casas según sus propios criteriosLas Fuerzas de Apoyo Rápido incendian aldeas indiscriminadamente, atacando casas según sus propios criteriosHajj Kater, activista sudanés
No se trata de casos aislados. Desde que estalló la guerra civil en Sudán hace casi tres años, el 15 de abril de 2023, y hasta el 10 de enero, los investigadores de Sudan Witness del Centro para la Resiliencia de la Información (CIR, por sus siglas en inglés) han registrado más de 750 incendios en Darfur, una región de extensión parecida a la de España. Estos fuegos han afectado a 357 asentamientos, pueblos o ciudades, según datos compartidos con EL PAÍS.
Aunque no todos los incendios anteriores pueden atribuirse directamente a combatientes de las RSF y de milicias árabes aliadas, se considera que en la mayor parte de los casos son los responsables. Los paramilitares y grupos armados locales en su órbita cuentan con un largo historial de incendios provocados en Darfur, una política de tierra quemada integrada en sus campañas de limpieza étnica que se ha vuelto a desatar en el marco de la actual guerra civil.
“Cualquier área atacada por las RSF se vuelve inhabitable”, constata Kater, que nota que muchas aldeas arrasadas habían sido marginadas también por el Gobierno central, por lo que “nadie sabe de ellas a menos que vayas en persona”. “Son muchas las que no han sido ni incluidas en la historia y que han sido borradas del mapa”, se lamenta.
Limpieza étnica
Darfur Norte, uno de los cinco Estados en los que se divide Darfur, es donde se concentra el mayor número de incendios provocados, según los datos compartidos por el CIR. Se trata del último Estado de la región en ser tomado por las RSF, en gran medida por la tenaz resistencia de grupos armados locales en la capital, El Fasher, que fue ocupada a finales del pasado octubre después de una de las peores matanzas de la guerra de Sudán y de la historia reciente y tras un asedio de más de 500 días.
Pero Darfur Norte no ha sido el único Estado en el que se han documentado poblaciones dañadas por incendios aparentemente provocados. En Darfur del Sur, Darfur Central y Darfur Occidental se han registrado más pueblos arrasados por el fuego, según datos del CIR. Estas tácticas de tierra quemada se han extendido igualmente a la región de Kordofán, en el centrosur de Sudán, otro gran frente de la guerra.
De las más de 350 poblaciones que han sido quemadas en Darfur, 140 sufrieron fuegos en al menos dos ocasiones y 25 fueron incendiadas más de cinco veces, según el CIR, lo que sugiere una intencionalidad más evidente de arrasar algunas comunidades. Por ejemplo, en El Fasher se han registrado 80 incendios y en El Geneina, la capital de Darfur Occidental y la capital histórica de la comunidad masalit, tomada por las RSF en 2023, han sido hasta 27.
En muchos incidentes es difícil determinar la autoría y la intencionalidad de un fuego. Grupos de derechos humanos también han documentado casos en Darfur en los que los incendios deliberados se han producido a raíz de enfrentamientos entre tribus árabes afiliadas a las RSF. En otros episodios, los incendios han coincidido con bombardeos del Ejército regular o ataques aislados, de carácter criminal, sobre todo en pueblos de carretera.
Aun así, la política de tierra quemada de las RSF y milicias árabes aliadas, como parte de sus campañas de limpieza étnica, se hace evidente a gran escala. En julio de 2023, Human Rights Watch (HRW) identificó siete localidades y varios asentamientos de desplazados calcinados en Darfur Oeste que estaban habitados principalmente por masalit. Estos ataques ocurrieron, además, en paralelo a la ofensiva en Geneina, donde mataron a entre 10.000 y 15.000 personas.
De las más de 350 poblaciones que han sido quemadas en Darfur, 140 sufrieron fuegos en al menos dos ocasiones y 25 fueron incendiadas más de cinco veces
Otro episodio en Darfur Oeste se produjo en la localidad de Sirba, habitada principalmente por personas erenga, otra tribu no árabe de la región. A finales de julio de 2023 tuvieron lugar grandes incendios en la población, la mayor parte de la cual quedó calcinada, según el CIR. Las RSF y milicias árabes fueron ampliamente acusadas de aquel fuego, y la Asociación de Abogados de Darfur contabilizó más de 460 muertos y más de 1.000 heridos .
Después de haberse hecho con el control del resto de la región, las RSF dirigieron su ofensiva hacia Darfur Norte a principios de 2024. Entre abril y junio de aquel año, 38 asentamientos cercanos a El Fasher fueron dañados por incendios que en la mayoría de los casos arrasaron más de la mitad de su superficie, según el CIR. A finales del mismo año, 50 asentamientos en la zona de Kutum, habitada principalmente por la etnia zaghawa, sufrieron igualmente fuegos.
En el sur de El Fasher, en la zona de Dar as Salam, los investigadores de Sudan Witness han identificado más de 40 asentamientos que sufrieron daños por fuegos entre diciembre de 2024 y abril de 2025. Aquel mismo mes de abril, las RSF y milicias aliadas asaltaron Zamzam, un campo de desplazados donde vivían medio millón de personas y que se encuentra entre Dar as Salam y El Fasher. Parte del campo, incluido el mercado central, fue también calcinado.
Hambruna provocada
La quema de poblaciones específicamente agrícolas por parte de las RSF también ha sido un elemento central de la hambruna provocada de forma deliberada en zonas de Darfur. Entre abril y mediados de junio de 2024, al inicio de su ofensiva contra El Fasher, los paramilitares quemaron 41 comunidades agrícolas al norte y oeste de la capital de Darfur Norte, según el centro de investigación humanitaria de la Universidad de Yale (HRL, por las siglas en inglés).
En un estudio reciente elaborado a partir del análisis de imágenes de satélite y datos de sensores remotos, los investigadores del HRL detectaron que, en el período posterior a estos ataques, se produjo una disminución sustancial de la actividad agrícola en estas localidades. Su producción era especialmente importante porque formaban parte del frágil ecosistema de seguridad alimentaria de El Fasher.
En un radio de dos kilómetros alrededor de las localidades investigadas, el área total dedicada a los cultivos disminuyó hasta en un 82% de media después de que se produjeran los fuegos, lo que representa un colapso provocado y casi total del sector. El estudio del HRL también ha identificado daños parciales o totales en corrales de ganado en 20 de estas comunidades. Todos estos ataques coincidieron con el inicio del cerco sobre El Fasher.
Además, los paramilitares rodearon El Fasher con un muro de tierra de más de 75 kilómetros e impidieron el acceso de ayuda humanitaria. Este cerco, sumado a los ataques de artillería y a incursiones terrestres constantes, provocó que la comida que entraba a cuentagotas en la ciudad fuera a través de rutas de contrabando.
El organismo de monitoreo global del hambre Clasificación Integrada de las Fases (IPC, por las siglas en inglés) declaró en agosto de 2024 una hambruna en el campo de desplazados de Zamzam, al sur de El Fasher. Y en diciembre del mismo año concluyó que también se había superado este umbral en los campos de Abu Shouk y de Al Salam, ambos dentro de la capital.
Cambio demográfico
La quema deliberada de poblaciones en Darfur ya fue un crimen muy extendido durante los años más cruentos de la feroz ofensiva y la campaña de limpieza étnica lideradas por milicias darfuríes eminentemente árabes a las que el Gobierno central de Jartum recurrió a inicios de los 2000 para sofocar un levantamiento armado contra su represión y su sectarismo. Parte de aquellas milicias fueron las que, años más tarde, se institucionalizaron para formar las RSF.
Entre 2003 y 2005, se estima que unos 200.000 civiles murieron en Darfur por la violencia descarnada del conflicto y por las enfermedades y el hambre que provocó. Unas dos millones de personas huyeron de sus casas, y en los años posteriores se calcula que murieron otras 100.000 más. Muchos de los perpetradores y de las víctimas de hoy son los mismos que entonces.
Como ocurre ahora, los yanyauid, un concepto difuso muy común que se utiliza para referirse a milicias tribales principalmente árabes, recurrieron a tácticas de tierra quemada para despoblar zonas tradicionalmente habitadas por otros grupos étnicos, como los fur, los masalit y los zaghawa. Aunque a partir de 2005 los niveles de violencia se redujeron, los ataques nunca se detuvieron y la mayoría de los desplazados jamás regresó a sus tierras.
Un destacado defensor de derechos humanos de Darfur que reside actualmente en Uganda asegura, en condición de anonimato por motivos de seguridad, que ahora, de nuevo, parte de las tierras despobladas por la fuerza por las RSF y milicias aliadas, incluido con incendios, se destinan al pastoreo. Buena parte de las tribus árabes de Darfur son pastoriles, lo que tradicionalmente ha creado disputas por el acceso a la tierra con grupos indígenas agrícolas.
Al mismo tiempo, algunas de las grandes tribus de Darfur extienden sus lazos y redes a través del Sahel ignorando fronteras coloniales. El defensor de derechos humanos afirma que tienen constancia de al menos una treintena de pequeñas aldeas en Darfur que, tras haber sido despobladas a la fuerza, han sido repobladas por miembros de tribus árabes de fuera de Sudán.
“En esta guerra, las RSF continúan ahondando en este cambio demográfico”, señala. “Si nos centramos en Darfur Occidental, vemos que la mayor parte de la tribu masalit ya se encuentra fuera: siguen en algunas aldeas muy pequeñas, pero en la capital, Geneina, y en zonas más ricas, como Habila, ya no están. Y en cambio estamos viendo que sí que hay árabes”, desliza.
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