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Morir solo por nacer aquí o allá: los decesos de niños por cáncer aumentaron en un 56% en África desde 1990 mientras se reducían a nivel global

Un estudio publicado por ‘The Lancet’ calcula que el 94% de los niños que fallecen debido a esta enfermedad viven en países de ingresos medios y bajos y pide que los esfuerzos futuros se centren en abordar las desigualdades

Una niña lleva a su hermano pequeño en una carretera del oeste de Ruanda, en mayo de 2023.Godong (Godong/Universal Images Group vi)

Cuando a un niño se le diagnostica cáncer en un país de ingresos altos tiene un 80% de posibilidades de vivir más de cinco años, plazo tras el cual se considera prácticamente curado, pero si el pequeño se encuentra en un país de ingresos medios o bajos, ese porcentaje se reduce al 20%. La suerte de haber nacido en un lugar o en otro es clave para tener un diagnóstico a tiempo, tratamientos adecuados y cuidados específicos, es decir, para determinar si el niño sobrevive, según un estudio publicado este martes en la revista científica The Lancet.

La investigación calcula que un 94% de los niños que fallecen de cáncer hoy viven en el Sur Global. “Hemos constatado que los entornos con recursos limitados sufren una carga desproporcionada de cáncer infantil, lo que indica que los esfuerzos futuros para reducir la carga mundial del cáncer infantil deben centrarse en abordar las desigualdades y ampliar el acceso a servicios oncológicos integrales”, afirman los autores.

En 2023, tomado como de referencia para este estudio, se registraron aproximadamente 377.000 nuevos casos de cáncer infantil (personas de hasta 19 años) en todo el mundo, es decir más de 1.000 al día. En total, se produjeron unas 144.000 muertes. Aunque los decesos a nivel global han disminuido un 27% desde 1990, en África han aumentado en casi un 56%. En 1990, murieron por cáncer en África 31.500 personas y en 2023 fueron 49.000.

“Estos hallazgos ponen de relieve la urgente necesidad de mejoras equitativas en la atención sanitaria, incluyendo el diagnóstico oportuno, el acceso a tratamientos eficaces y los cuidados de apoyo, especialmente en entornos con recursos limitados”, estiman los autores.

En 1990, murieron por cáncer en África 31.500 personas y en 2023 fueron 49.000.

Abordar las desigualdades

En la investigación, los expertos amplían y actualizan el llamado Estudio sobre la Carga Mundial de Enfermedades (GBD, por sus siglas en inglés), que cuantifica la pérdida de salud por enfermedades, lesiones y factores de riesgo, con datos comparativos entre países. Concretamente, los investigadores realizaron un análisis actualizado de la carga mundial que representó el cáncer infantil de 1990 a 2023 agregando nueve tipos adicionales de cáncer que no estaban incluidos en estudios anteriores y que sí afectan de manera importante a la infancia, como son el linfoma de Burkitt, sarcomas de tejidos blandos, tumores óseos malignos o el retinoblastoma.

Todo ello con el fin de ofrecer una fotografía mundial más exhaustiva y avanzar hacia los objetivos de la Iniciativa Global para el Cáncer Infantil (GICC, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), puesta en marcha en 2018 con el objetivo de aumentar la tasa de supervivencia de los niños con cáncer hasta al menos el 60% para 2030, al tiempo que se reduce su sufrimiento y se mejora su calidad de vida en todo el mundo especialmente en los países de ingresos bajos y medios.

El cáncer infantil ocupó el octavo lugar entre las principales causas de muerte infantil a nivel mundial en 2023. Hasta la publicación de este estudio, los tipos de cáncer incluidos en esta iniciativa global representaban aproximadamente la mitad de las muertes mundiales de niños. “La carga global del cáncer infantil debería centrarse en abordar las desigualdades y apoyar mejoras integrales en el proceso que va desde la obtención del diagnóstico hasta el tratamiento”, piden los autores del informe.

La OMS consideró en marzo que la mejora del acceso a la atención oncológica infantil, especialmente a tecnologías y medicamentos esenciales, es algo muy rentable y viable que puede aumentar las tasas de supervivencia, independientemente del nivel de ingresos del país. Solo el 29% de los países de ingreso bajo declara que su población dispone habitualmente de todos los medicamentos contra el cáncer, frente al 96% de los países de altos ingresos.

En febrero, la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) presentó una nueva plataforma de visualización consagrada a los pacientes pediátricos, que muestra las flagrantes desigualdades entre regiones, países de una misma región, tipos de cáncer y nivel de desarrollo.

Solo el 29% de los países de ingreso bajo declara que su población dispone habitualmente de medicamentos contra el cáncer, frente al 96% de los países de altos ingresos.

“Los niños en países de ingresos bajos y medios se enfrentan a desafíos mucho mayores. El diagnóstico retrasado, el acceso limitado al tratamiento, las muertes relacionadas con el tratamiento, la interrupción de la atención y la recaída contribuyen a tasas de supervivencia significativamente más bajas”, afirmó Freddie Bray, de la IARC, en una nota de prensa

Cáncer en Estados Unidos o en Ruanda

Concretamente, en esta herramienta se evaluó la supervivencia de casi 17.000 niños al cabo de uno, tres y cinco años después del diagnóstico. Por ejemplo, se constata que cuando un niño menor de 15 años tiene leucemia (patología que representa un tercio de todos los cánceres infantiles), la supervivencia cinco años después del diagnóstico es del 88% en Estados Unidos, pero del 30% en Ruanda y del 10% en Kenia. O que más del 82% de los niños que tienen un tumor hepático en Arabia Saudí sobreviven cinco años después del diagnóstico, pero el porcentaje baja al 28% si ese niño está en India.

La OMS también destaca que la brecha de supervivencia al cáncer infantil entre países de una misma región también es notable. Por ejemplo, en Costa Rica el 85% de los niños diagnosticados con leucemia sobrevive tres años después, pero en Ecuador, solo el 50%. “A pesar de los esfuerzos regionales para estandarizar las directrices de tratamiento, las diferencias en el diagnóstico y el acceso al tratamiento, así como en la capacidad del sistema sanitario, impulsan estas grandes disparidades en los resultados”, dice la OMS.

Los autores del informe de The Lancet consideran que los datos detallados sobre los tipos de cáncer y las diferencias regionales proporcionan una hoja de ruta fundamental para los responsables políticos, los profesionales sanitarios y las organizaciones mundiales que se esfuerzan por reducir el devastador impacto de la enfermedad y mejorar la supervivencia de los niños en todo el mundo.

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