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Etienne Krug, responsable de la Organización Mundial de la Salud: “Los gobiernos se están dando cuenta de los peligros de las redes sociales y de que hay que tomar medidas”

El director del Departamento de Determinantes Sociales de la salud de la OMS piensa que no se puede esperar a tener toda la evidencia científica para proteger la salud mental de los menores y acusa a la industria del tabaco y el alcohol de explotar las lagunas legales en los países más pobres

Etienne Krug, director del Departamento de Determinantes Sociales de la salud de la Organización Mundial de la Salud, durante la inauguración de la cumbre de Ciudades Saludables en Río de Janeiro el 30 de marzo.Bloomberg Philanthropies

Etienne Krug tiene claro que “son tiempos difíciles para la salud global”. La desigualdad, la voracidad de las industrias agroalimentarias, del alcohol y del tabaco o el daño que ejercen las redes sociales en la salud mental de los menores son algunos de los asuntos que más preocupan al director del Departamento de Determinantes Sociales de la salud en la Organización Mundial de la Salud (OMS). Es decir, el que se ocupa del impacto de los factores económicos y sociales en la salud, que a menudo pesan más que la genética, y sobre todo cuya solución es más política que científica y en teoría, más alcanzable.

“Vemos cómo florecen estrategias de la industria del tabaco en países donde hay menos regulación y a menudo son los países pobres”, explica este médico, que también alerta de que la comida basura ultraprocesada y las bebidas azucaradas son en muchos países más baratas que el agua o la comida fresca, lo que hace que gran parte de la población no se la pueda permitir, alimentando la obesidad que se expande en el Sur Global.

Krug (Bélgica, 64años) considera además que el problema que plantean las redes sociales “evoluciona muy rápido y hay que dar respuesta sin tener todos los datos en la mano, para proteger a los menores”. Krug habla en los márgenes de la cumbre de ciudades saludables que la OMS celebra en Río de Janeiro, junto a Vital Strategies y Bloomberg Philantropies, a la que ha sido invitado este diario. En la ciudad brasileña, 77 urbes han intercambiado estrategias de salud en asuntos como el tabaquismo, la seguridad vial o las muertes por sobredosis de sustancias.

Pregunta. La OMS explica que los determinantes sociales pesan frecuentemente más que la genética en la salud. Es decir, lo que está en nuestra mano.

Respuesta. Durante mucho tiempo pensamos que la salud era una cuestión de los servicios de salud y de enfermedades infecciosas. Luego nos dimos cuenta de que las enfermedades no transmisibles como las causadas por el tabaco, el alcohol o la falta de actividad física eran también importantes. Y ahora sabemos que esas enfermedades vienen determinadas por la salubridad de nuestras casas, la seguridad vial… tenemos que mirar la salud desde una perspectiva más amplia.

Una de cada seis personas en el mundo se siente sola y desconectada socialmente

P. La salud mental de los menores en todo el mundo se deteriora por otro elemento externo: las redes sociales. Hay países como España que tratan de limitar la exposición de los menores. ¿Funcionará?

R. El impacto de las redes sociales es enorme en la gente joven. Tiene aspectos positivos como facilitar la comunicación, pero también hay un gran peligro de bullying, de abusos, de adicciones… y me alegro de que los gobiernos se estén dando cuenta de los peligros de las redes sociales, de que es una cuestión crucial y de que hay que tomar medidas. En un mundo ideal deberíamos tener todos los argumentos científicos y después tomar medidas, pero este es un escenario que evoluciona muy rápido y al que hay que dar respuesta sin tener todos los datos en la mano para proteger a los menores.

P. Paradójicamente, al mismo tiempo asistimos una crisis de soledad y aislamiento global. ¿Cómo se explica?

R. Una de cada seis personas en el mundo se siente sola y desconectada socialmente. Antes pensábamos que este era un problema de los países ricos y sobre todo de gente mayor, pero los datos nos muestran que afecta a todo tipo de personas y países. De hecho, afecta más a los jóvenes. Durante la covid y los confinamientos se vieron muy afectadas las relaciones sociales y no se reconstruyeron del todo después y esto ha tenido un gran impacto en la salud física y mental de la gente e incluso aumenta la mortalidad prematura.

Las prácticas del sector privado, la industria del tabaco o del alcohol y la agroalimentaria tienen una enorme influencia en nuestra salud

P. La diferencia de esperanza de vida es enorme entre el Norte y el Sur Global –por ejemplo, el 94% de la muertes maternas se producen en países de ingresos bajos y medios- pero también dentro de los propios países ricos. ¿Cómo afecta la desigualdad económica a la salud?

R. Puede salir de este hotel y ver bloques de apartamentos elegantes y justo detrás están las favelas. Si vives en la parte rica, tienes acceso a educación y buenos servicios de salud, más oportunidades de empleo. En la favela, la lluvia se filtra por tu tejado, la contaminación está dentro de tu casa y serás víctima de violencia. La falta de información hará que estés más expuesto a los llamados determinantes comerciales, como el tabaco o el alcohol. La diferencia entre vivir arriba en la favela o abajo pueden ser 20 0 30 años de esperanza de vida.

P. La OMS explica que el alcohol o el tabaco están más al alcance de la gente con menos recursos, que a la vez tienen menos posibilidades de tratarse.

R. Lo que llamamos los determinantes comerciales de la salud son extremadamente importantes. Sabemos que las prácticas del sector privado, la industria del tabaco o del alcohol y la agroalimentaria tienen una enorme influencia en nuestra salud. El sector privado se guía por el beneficio y cuando más alcohol vendan, mejor. Habrá alcohol siempre que las leyes lo permitan y lo mismo para el tabaco. Vemos cómo florecen estrategias de la industria del tabaco en países donde hay menos regulación y a menudo son los países pobres. Y lo mismo con la comida basura. Es tan barata, que quienes tienen menos recursos recurren a ella porque cuesta menos que la comida fresca.

P. ¿Y en los países ricos? En Polonia o en Eslovaquia por ejemplo, la brecha de la esperanza de vida entre personas con más o menos educación es de 10 años.

R. Lo vimos con mucha claridad durante la covid. La gente estaba encerrada, pero los que no tenían otra opción que salir a trabajar para alimentar a sus familias salieron. Los que no tenían un ordenador no pudieron teletrabajar ni informarse de cómo protegerse. Sacó a la luz las desigualdades.

P. En el Sur Global, después de la covid vino la inflación por la guerra de Ucrania, los recortes de ayuda y ahora Irán. ¿Cómo valora los efectos para la salud? En 2025 vimos ya que la mortalidad infantil aumentó por primera vez en décadas,

R. Son tiempos difíciles para la salud global y por eso tenemos que asegurarnos de que los recursos limitados que hay se gastan bien y que invertimos mucho en prevención. Sabemos que obtenemos un enorme retorno por cada dólar invertido en prevención.

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