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Transformar en energía los peligrosos gases que enferman a los niños de Irak

En el sur del país, los casos de cáncer y asma han aumentado de manera preocupante desde hace 10 años. El Gobierno ha trazado un plan para terminar con las quemas tóxicas de los yacimientos petroleros de aquí a 2028

Gases Irak

Mohammed al Maryani observa a su hija Taiba, de ocho años, mientras se tapa la boca con la mano y tose violentamente hasta que las lágrimas se deslizan por su rostro. Es la imagen “desgarradora” que este funcionario público de 48 años ve a diario en su casa, situada a pocos kilómetros de un yacimiento petrolífero y una planta de quema de gas en Qurna, en el sur de Irak.

“Inhalamos un humo muy denso cada noche y mis hijos han empezado a padecer infecciones crónicas de bronquios”, explica Al Maryani a EL PAÍS. “Hace menos de un año, a Taiba le diagnosticaron asma. No sabíamos que las llamas y los gases que emanan del campo que tenemos detrás podían hacer que nuestra salud se deteriorara”, lamenta, explicando que los ingresos de la familia no les permiten mudarse a otro lugar y seguir haciendo frente a los gastos médicos de la niña.

En el sur de Irak hay miles de familias atravesando las mismas dificultades, debido a la quema del gas metano que se genera durante la extracción de petróleo y que el país no captura, lo que aumenta las enfermedades y también provoca un enorme despilfarro de recursos. En 2024, Irak quemaba casi 18.000 millones de metros cúbicos anuales, lo que lo convierte en el tercer país del mundo que más gas quema, después de Rusia e Irán. Al no reaprovechar esos millones de metros cúbicos de gas, está tirando a la basura, según cifras del Gobierno, entre 4.000 y 5.000 millones de dólares (3.400 y 4.300 millones de euros) anuales.

“Las emisiones continuadas sin controles medioambientales estrictos suponen una auténtica amenaza para la salud de los residentes de Basora, especialmente los niños”, dice el doctor Abdel Ilah Abdel-Hussein al Miyahi, especialista en inmunología y profesor en la Universidad de Basora, explicando que “la quema de gas metano en los yacimientos produce emisiones de sustancias tan peligrosas como el benceno, directamente asociado al aumento de los casos de leucemia”.

Ahora, el Gobierno quiere poner fin a estas emisiones y a este despilfarro de recursos de aquí a 2028 y ha trazado un plan para capturar el gas y reconvertirlo en energía que reduzca su dependencia de las importaciones.

Aumento de casos de leucemia

En el yacimiento de Rumaila Norte, 50 kilómetros al noreste de Basora, el activista Hassan Jassim Mohsen, de 35 años, recuerda cuando a su madre le diagnosticaron un cáncer de mama en 2010. “En el hospital nos dijeron que la causa era la exposición a gases tóxicos y le preguntaron a mi padre dónde vivíamos; su respuesta confirmó el diagnóstico de los especialistas”, afirma. Mohsen dice que “hay 45 familias con casos de cáncer en la zona y varias de ellas con más de un enfermo”. “Algunas personas han fallecido y otras no tienen dinero para cubrir sus necesidades diarias, ni mucho menos para continuar con el tratamiento”, detalla.

Vivir cerca de los yacimientos significa además estar expuesto a accidentes. Mohsen recuerda, por ejemplo, que hace unos días, en medio de la noche, llegó a las casas un sofocante olor a gas de origen desconocido. “Por la mañana, descubrimos que una mujer había fallecido porque padecía asma y se había dejado las ventanas abiertas”, recuerda. Además, en esa zona no hay hospitales, solo una pequeña clínica, y hay que recorrer 50 kilómetros hasta llegar a un verdadero centro médico en Basora.

Un informe de la BBC, basado en datos del Gobierno, aseguró que los casos de cáncer en Basora aumentaron un 20% entre 2015 y 2018 debido sobre todo a la contaminación que produce la industria petrolera. La BBC citaba también otro documento que obtuvo del Gobierno local de Basora en el que se aseguraba que “los casos de cáncer en la región eran tres veces superiores a las cifras publicadas en el registro oficial”.

“Los cálculos locales no oficiales indican que entre el 25% y el 30% de los casos de cáncer que se registran en Basora son de leucemia, la mayoría de ellos en las áreas próximas a los lugares en los que se quema petróleo”, explica Al Miyahi. “El verdadero aumento de los casos comenzó en 2015, pero se aceleró claramente a partir de 2018, cuando se ampliaron las operaciones de quema de gas”.

“Los informes medioambientales muestran que los niveles de contaminación en algunas zonas de Basora superan varias veces los límites permitidos por las normas internacionales, lo que significa que este fenómeno es uno de los problemas medioambientales más peligrosos que sufre la provincia”, explica a El País, Walid al Mousawi, responsable de la Dirección de medio ambiente de Basora

El primer ministro, Mohammed Shia al Sudani, declaró recientemente a la prensa en Bagdad que el Gobierno ha puesto en marcha varios proyectos en colaboración con empresas internacionales como la francesa TotalEnergies, firmas chinas y emiratíes, para aprovechar el gas asociado que se quema en los yacimientos petrolíferos.

“Por primera vez en la historia de Irak, disponemos de un plan claro y un seguimiento diario para poner fin a este problema, con un plazo cuyo límite está previsto para principios de 2028″, confirmó el responsable.

En octubre, el Ministerio de Petróleo de Irak anunció que el país había conseguido capturar más del 80% del gas asociado de los yacimientos de Rumaila, West Qurna 1 y Zubair para reutilizarlo. Khaled al Battayneh, director general de Basra Gas Company, explicó que el gas que se captura se está “convirtiendo en productos como gas seco para la generación de electricidad y gas líquido (para cocinar), además de otros condensados que se utilizan para vehículos pesados y en la industria”.

Independencia energética

Las reformas tienen una importancia que va más allá de la salud. Según las estadísticas oficiales, Irak necesita alrededor de 42.000 megavatios de electricidad, pero la producción solo alcanza los 27.000. El Gobierno anunció que prevé llegar a una producción de 48.000 megavatios en 2028 gracias a su asociación con firmas extranjeras. Pero durante décadas, Irak ha necesitado importar de Irán gran parte del gas y la electricidad para mantener en funcionamiento las centrales eléctricas locales.

El experto en petróleo y energía Kofand Shirwani señaló que el contrato con TotalEnergies incluye producir aproximadamente 17 millones de metros cúbicos de gas al día, dice Shirwani, con lo que Irak tendrá más capacidad de operar centrales eléctricas con gas local, obtenido en parte gracias a esta reutilización de las emisiones de los yacimientos. Las reservas declaradas de Irak son de unos 3,8 billones de metros cúbicos, según cifras ofrecidas por su ministro de Petróleo en una reunión reciente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en Viena.

Los activistas y afectados por estas quemas de gas se felicitan por estas medidas gubernamentales, pero las reciben con cautela. Al Mousawi subraya, por ejemplo, que “el éxito de estos proyectos gubernamentales depende de la rapidez con la que se apliquen y el compromiso con las normas medioambientales”.

Para familias como la de Al Maryani, el plazo de 2028 para concretar esta transformación de los gases tóxicos en energía parece lejano. Taiba sigue tosiendo por las noches y el fuego de los gases sigue ardiendo cada día detrás de su casa.

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