Ir al contenido
_
_
_
_
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

El “chantaje indepe” es una falacia

No es cierto que la nueva financiación autonómica vaya contra los principios de igualdad y solidaridad

El “chantaje indepe” es una falacia. Un invento. Una andanada contra todos los catalanes, sobre todo los constitucionalistas de siempre. Un veneno contra la conciliación. Y un estímulo tontaina a rupturistas irredentos para que “lo vuelvan a hacer”: algunos se dirán que, puestos a recibir desprecios, mejor recuperar la pureza.

Esa consigna del chantaje pretende definir el marco, denigrar el contenido y desacreditar el fin de la nueva reforma en el sistema de financiación autonómico. Pero se acuñó y voceó hace tiempo. Mucho antes de conocerse siquiera el esquema de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, tan separatista ella. Cuando se destruye una novedad antes de alumbrarse, peligro para el destructor. Su credibilidad se desmorona si el resultado final desarbola la crítica.

Un acerado detractor de los catalanismos fiscales en casi todas sus fórmulas, el director del think tank Fedea, Ángel de la Fuente, desarticula ese lema en Un primer análisis (Fedea policy paper, 2026/01). Sostiene que lo esencial de esta nueva reforma en la financiación —que critica en aspectos instrumentales— es el “reparto más equitativo de sus recursos”.

En efecto, la gran brecha, entre las comunidades más favorecidas y las que menos, asciende hoy a 1.500 euros per cápita. Y se reduce con el cambio a 500 euros. Murcia y el País Valenciano eran las peor tratadas. Aún estado por debajo en la aportación de recursos a la caja común, salían perdiendo en el proceso de redistribución: y ahora (siendo nada indepes) son las que más mejoran. Y las que quedan igual que antes (aunque se las compensará por otra vía) eran las relativamente más privilegiadas, Extremadura y Cantabria. Así, sostener que la propuesta “golpea los principios de igualdad y solidaridad”, como hacen algunos demasiado adivinables, es bizco. Sorry, no encaja con las cifras.

Ocurre que la media docena de reformas anteriores también fue impulsada por Cataluña. Sobre toda la cesión a las autonomías del 15% del IRPF (1993); del 30% (1997); del 33% y también del 35% del IVA (2003) y del 50% en ambos (2009). Siempre se la criticó por ser avanzadilla; todas las gregarias acabaron apuntándose.

¿Cuándo? Al verse que el aumento de recursos rompía los prejuicios de que el sistema fuese de suma cero y que todo cambio privilegiase a su impulsor, cuando solo mejoraba su posición.

Ahora, una clave de esta reforma vuelve a ser el aumento de la participación en impuestos estatales (al 55% en el IRPF y al 56,5% en el IVA): el progreso es evidente. Pues el punto fuerte del sistema es descentralizar el gasto; y el débil, la inversa en el ingreso, que lo convierte en un esquema federal imperfecto.

Otra vez la prueba del algodón no llega hoy, sino cuando cada una deba decidir si asume o rechaza la mejora (por cierto, perfeccionable). Que es general para el conjunto y particular para cada una.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_