Las armadoras chinas BYD y Geely, en la puja para adquirir una planta de Nissan en México
Las firmas asiáticas pretenden afianzar su posición en el mercado mexicano a través de la compra de esta factoría en proceso de cierre en Aguascalientes

El gigante chino de los vehículos eléctricos BYD sigue teniendo en el punto de mira a México como un centro de manufactura. Y no es el único. La armadora asiática, al igual que su competidor Geely y la vietnamita ViniFast han puesto sus ojos en la planta en proceso de cierre de Nissan en el Estado de Aguascalientes. De acuerdo con la agencia Reuters, la factoría en proceso de extinción se ha convertido en objeto de una intensa puja entre un grupo de nueve empresas, de las cuales han resultado finalistas Geely, ViniFast y BYD. Fuentes allegadas al sector automotriz confirmaron a EL PAÍS la posibilidad de venta de esta operación, sin embargo, las conversaciones aún siguen sin ser oficiales. Al ser cuestionada sobre este proceso, Nissan indicó que está enfocada en llevar a cabo de forma ordenada y responsable el proceso de cierre de operaciones en Aguascalientes. “Más allá de este anuncio, no hay información adicional confirmada”, indicó. Aunque se solicitaron más detalles a las otras firmas involucradas, al cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.
El año pasado,Nissan informó que como parte de su reestructura global echará la cortina abajo de esta planta de forma gradual. Se prevé que los últimos vehículos se manufacturen en mayo de 2026. Para los competidores asiáticos, la armadora en Aguascalientes, con una capacidad de producción de 230.000 unidades, es atractiva por su ubicación geográfica, a su vinculación con otras plantas industriales y la facilitación que el Estado ha dado desde hace más de 30 años a este sector. De acuerdo con Reuters, otras de las interesadas eran las chinas Chery y Great Wall Motor, pero no llegaron a la fase final de la puja.
No obstante, la posibilidad de esta operación aterriza en un momento de tensión entre México y EE UU debido a la próxima revisión del TMEC, en julio próximo. En más de una ocasión, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha acusado a México de ser una puerta para que los productos asiáticos lleguen a su país sin pagar aranceles, un señalamiento del que no se ha librado el sector automotriz mexicano. Aun con las barreras arancelarias que el republicano ha impuesto a las importaciones de vehículos, México sigue siendo una apuesta de largo plazo para este tipo de inversiones, debido a su atractivo mercado interno y a la posibilidad de, en un mediano plazo, ser un punto de exportación hacia América Latina y a Estados Unidos, vía el TMEC.
En el caso de BYD, sus planes de tener una planta en México datan de 2023. En ese entonces, la firma planteaba la construcción de una factoría desde cero con un presupuesto de 1.000 millones de dólares. La compañía obtuvo ofertas para instalarse en varios Estados como Jalisco o Nuevo León. Sin embargo, la llegada de Trump a la Casa Blanca, así como su marcada política proteccionista contra China, aplazó en seco sus intenciones en México. Hasta ahora. Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios de la UNAM, refiere que estas armadoras buscan afianzarse en el mercado interno, no visualizan, en el corto plazo, la exportación.
BYD, el gigante automotriz chino, que ha superado en ventas globales a la estadounidense Tesla en varios momentos, ha debido sortear las diferentes barreras arancelarias que se han impuesto en el mundo a los vehículos asiáticos, incluido México. A partir de 2026, el Gobierno de Claudia Sheinbaum elevó al 50% los aranceles de los vehículos importados de países con los que México no tiene acuerdo comercial, entre los que figuran China y Vietnam. En su momento, esta decisión se interpretó como un intento de la Administración mexicana para congraciarse con Estados Unidos, su principal socio comercial. No obstante, ahora parece una ventana de oportunidad para el arribo de nuevas inversiones asiáticas.
El exponencial crecimiento de la industria automotriz china a nivel global corre en paralelo al apetito de las armadoras chinas por México. Actualmente, los autos de marcas chinas participan con un 9,4% del total del mercado mexicano, de acuerdo con datos de Inegi, aunque varias de estas marcas, como BYD, no reportan sus cifras de ventas, por lo que se desconoce hasta el momento la cifra real de participación en la segunda economía de América Latina.
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