Ir al contenido
_
_
_
_

La IA da la razón a un veterano marxista

El teórico social David Harvey, conocido como el ‘urbanista rojo’, visita México invitado por la UNAM para compartir sus análisis y propuestas de futuro ante un “capitalismo rentista” en tiempos cada vez más acelerados

David Harvey durante una conferencia en la Universidad Nacional Autónoma de México.Diego Ortega (UNAM)

Hace unas semanas, David Harvey decidió preguntarle a ChatGPT si las previsiones de sus decenas de ensayos se cumplirían de aquí a, pongamos, una década. Harvey tiene 90 años y lleva desde finales de los sesenta analizando cada mutación del capitalismo, las maneras como el mercado ha colonizado casi todos los rincones de la vida. Sus previsiones, en línea con otros teóricos marxistas, no son muy halagüeñas. Lejos de la vieja profecía de que el sistema acabaría cayendo por sus propias contradicciones, Harvey vaticina más crisis, desigualdad y malestar para la mayoría de los habitantes del planeta. Esas conclusiones son las que puso a prueba con el oráculo de la inteligencia artificial y, bien, la respuesta que recibió el conocido como El urbanista rojo fue: “los ricos se harán más ricos y el resto lo pasará mal”.

Harvey está sentado en una pequeña sala del Centro de Congresos de la UNAM, la gran universidad pública mexicana, que le ha invitado toda esta semana a dar conferencias, talleres y presentar su último libro, La historia del capital (Verso), aún sin traducción al español. Tras más de dos horas de conferencia en la sala principal ante más de 200 estudiantes, una parada técnica de unos minutos para recuperar aliento y otra media hora firmando libros, recibe con un excelente humor a un pequeño grupo de periodistas en una de las salas secundarias del centro universitario. Su pareja, que le acompaña durante todo el viaje, también está presente y reconoce ser “la culpable” de animarle a ponerse a preguntar a la IA. Él admite ser un poco “torpe con las máquinas” y que lo suyo es más “leer y dar contexto”.

Doctor en Geografía por Cambridge y con largas estancias en la John Hopkins de Baltimore, es uno de los teóricos sociales más influyentes dentro y fuera de la academia por esa capacidad de ofrecer marcos de sentido, contexto histórico y propuestas de futuro en estos tiempos acelerados. Por ejemplo, la irrupción de la Inteligencia Artificial es para Harvey “el equivalente a la desindustrialización de la década de los setenta y ochenta”, que tuvo a su paisana Margaret Thatcher como una entusiasta pionera del cierre de fábricas y minas, privatizaciones y desactivación de los sindicatos. El saldo de aquella cirugía thatcherista, que inauguró el paradigma neoliberal todavía vigente, fue un aumento del paro, la exclusión y el malestar social.

“Esa economía de servicios es la que precisamente está en cuestión ahora, porque el capital busca por definición la expansión y la acumulación constante”. De hecho, para Harvey la IA es “la nueva fase del neoliberalismo”. En todo caso, no es tecnófobo ni especialmente pesimista al respecto: “El problema no son las máquinas, sino quién las controla y al servicio de qué intereses. Hoy en día, cinco grandes corporaciones tecnológicas controlan el mundo”. Ante la incertidumbre laboral, lanza otra comparación mirando al pasado: “Históricamente, la tecnología no ha destruido el trabajo, lo ha cambiado. Pero todavía no sabemos qué trabajos serán rentables en los próximos años”. Sus apuestas, mirando a un futuro cada vez más robotizado, pasan por la renta básica universal o la llamada economía de los cuidados. “Hay una izquierda nostálgica de las viejas categorías, como sindicatos o proletariado, que ya no encajan. Hay que pensar nuevas categorías y nuevas posibilidades”.

Marxista heterodoxo, su último libro actualiza los análisis de los tres tomos de El Capital -sobre los que lleva décadas impartiendo clases y subiéndolas gratis a la red- para centrarse en la evolución del capitalismo financiero, que sustituye la producción industrial por la generación de rentas e intereses. Una especie de capitalismo rentista, donde, por ejemplo, las grandes ciudades aparecen como máquinas de extracción de rentas y “de acumulación de capital inmobiliario, financiero y tecnológico”, empaquetado con un discurso de futurismo y eficiencia cada vez más excluyente.

Durante sus casi tres décadas como profesor de Geografía en Baltimore, fue testigo de cómo la mercantilización de la ciudad profundizaba heridas sociales como la segregación racial. “Ya en los setenta, la entrega de la ciudad y la vivienda al mercado solo satisfacía las necesidades de la clase alta y media alta. Más del 50% de la población quedaba fuera”. Un fenómeno que ha ido a más con el bum de plataformas como Airbnb y el turismo masivo, que alimenta sin límite los incentivos del “capitalismo rentista”.

Sobre las medidas adoptadas en algunas ciudades, como la propia Ciudad de México, dirigidas a regular y poner topes a los precios de los alquileres, Harvey considera que son “buenos inicios” pero su apuesta pasa por “descomodificar” la ciudad. Si el mercado ha convertido la vivienda, el agua o la calle en mercancías para especular, su apuesta pasa por recuperar la tradición rebelde de las grandes ciudades, encarnada en experiencias como la Comuna de París u Occupy Wall Street.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_