Sheinbaum se conforma con una reforma electoral mínima que enviará al Congreso
La presidenta afina el plan B y asegura que más adelante insistirá en eliminar los privilegios de los partidos


El plan B de reforma electoral que enviará este martes la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso ha visto cómo se alejan sus objetivos y prioridades originales. Es una reforma mínima que no toca el sistema electoral ni los privilegios de las cúpulas partidistas, pero fue la reforma que pudo negociar Morena para mantener viva su coalición con el Partido Verde y el Partido del Trabajo. Luego del acuerdo alcanzado tras cuatro días de negociaciones, la propia presidenta habló con cautela sobre el alcance de los cambios que aceptaron sus aliados.
“La reforma que planteamos iba mucho más allá... pero vamos a seguir insistiendo”, ha repetido varias veces la presidenta cuando fue cuestionada en su conferencia matutina sobre las cosas que fueron rechazadas al naufragar su primera iniciativa y que ya no podrá volver a proponer durante todo un año legislativo, según las disposiciones de la Ley Orgánica del Congreso. La lista de lo que proponía originalmente es larga: facilitar el voto de los mexicanos en el extranjero y su representación en el Congreso, la regulación del uso de inteligencia artificial en las campañas políticas, la eliminación de 32 senadurías de representación proporcional, la modificación en la asignación de las 200 diputaciones plurinominales para que pese el voto ciudadano y no sólo la decisión de las cúpulas de los partidos, el inicio de los cómputos de votación la misma noche de la jornada electoral y la reducción de 25% en el financiamiento público a los partidos.
Sheinbaum y su gobierno se han tenido que conformar con la reforma posible, luego de las negociaciones en la Secretaría de Gobernación, que concluyeron el domingo con un video de 20 minutos en el que dirigentes y legisladores de las tres fuerzas políticas -Morena, PVEM y PT- se comprometen a respaldar la reforma contenida en el plan B, que evitó la fractura de la coalición oficialista en la antesala de las elecciones de 2027.
Legisladores que participaron en las negociaciones aseguran que el pasado miércoles, luego del fracaso de la primera iniciativa -cuando la Cámara de Diputados la aprobó con 259 votos a favor, 75 menos de los requeridos para la mayoría calificada-, la presidenta convocó a la coalición a una reunión en Palacio Nacional en la que les explicó su plan B y les instruyó a encontrar una ruta para respaldarlo sin fisuras. Las negociaciones se desarrollaron en Gobernación entre el jueves y el domingo, siempre bajo la lógica de evitar el rompimiento de la coalición oficialista. Esto quiere decir, mantenerse firmes en el compromiso que hicieron público en enero las tres dirigencias partidistas, de ir juntos en las elecciones federales y locales del próximo año.
Así lo confirmó el domingo el coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier, al celebrar el compromiso de los tres partidos para aprobar el proyecto. “Mantener la coalición Morena, PT, Verde es mantener el poder al servicio de los demás; nada más importante que eso”, publicó en sus redes luego de grabar el mensaje de dirigentes y coordinadores parlamentarios.
Qué contempla el plan B
La presidenta mencionó en su conferencia de este lunes solo dos puntos de su nuevo plan electoral: limitar el gasto y número de diputados en los 32 congresos locales, y reducir el número de regidores que puede haber en los ayuntamientos, con el objetivo de reorientar los recursos que se ahorren hacia obras y servicios públicos en Estados y municipios. Ello implica modificar el artículo 115, que regula la figura del municipio libre y sus cabildos, y el artículo 116, en el que se establece la figura de las legislaturas locales como parte del poder público de los Estados. Con estos cambios, según la presidenta, podrían ahorrarse 4.000 millones de pesos.
Al presentar su plan B la semana pasada, Sheinbaum refirió otros tres temas que este lunes no mencionó. Primero, reformar el artículo 35 constitucional para eliminar los temas electorales en el catálogo de asuntos que no pueden someterse a consulta popular. Con este cambio, buscaría que la reducción del financiamiento público a los partidos pueda ser sometida a consulta entre la ciudadanía, lo cual fue rechazado originalmente por las dirigencias del PT y el PVEM, que en sus comunicados de las últimas horas no aclararon si ya aceptaron la propuesta.
El segundo tema es el de la revocación de mandato, también regulada en el artículo 35. Para poder adelantar su propia consulta de revocación, y empalmarla con las elecciones de junio de 2027, Sheinbaum requiere modificar un párrafo en el que se estipula que la revocación de mandato podrá solicitarse “durante los tres meses posteriores a la conclusión del tercer año del periodo constitucional”. Si ella termina su tercer año el 1 de octubre de 2027, la consulta ocurriría en abril de 2028, y por ello se requiere el cambio. Adelantar la revocación de mandato pondría a la presidenta Sheinbaum en la boleta electoral y en la campaña de 2027, y es una idea rechazada por la oposición.
El tercer cambio pretendido originalmente como parte del plan B implicaría la reducción de los salarios de altos funcionarios electorales, al toparlos a los límites constitucionales que se aplican a toda la administración pública federal; es decir, que nadie pueda ganar más que la presidenta de la República. Una disposición que, desde 2019, los consejeros del Instituto Nacional Electoral y magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación han encontrado la forma de evadir.
La presidenta mostró este lunes su desencanto con el plan B, pues en tres ocasiones dijo que va a seguir insistiendo en su idea original. “Nosotros vamos a seguir, de todas maneras, insistiendo en que también debe haber disminución de los privilegios a los partidos políticos y la elección de todos los diputados. Eso es algo que para nosotros es algo que ha pedido la gente, que no se logró ahora, pero eso no quiere decir que quitemos el dedo del renglón. Ahora a lo mejor no se puede, pero después a lo mejor sí”, ha dicho.
Sheinbaum nuevamente evitó criticar directamente a los partidos aliados que la postularon en 2024 en alianza con Morena, pero sí advirtió que la gente apoya mayoritariamente su propuesta original y será la que observe y tome su decisión respecto a cada partido. “Qué bueno que envié la reforma, aunque se haya votado en contra, porque marca lo que nosotros pensamos”, dijo. Y, al preguntarle sobre la posición del Verde y el PT, repitió: “Ellos tienen que contestar. Nosotros cumplimos, y ya que valore la gente.
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