La trama de los Jensen desnuda la ruta desde Estados Unidos del contrabando de crudo de Pemex hasta los bolsillos del Cartel Jalisco
La firma Luxemborg Trading LLC ordena desde Texas el envío de miles de cargamentos con ayuda de compañías fachada ubicadas en México, en un enorme esquema que ha reportado al Cartel Jalisco Nueva Generación ganancias por ocho millones de dólares


El juicio en Estados Unidos contra la familia Jensen comienza a dibujar la estructura criminal que presuntamente le ayudó a introducir de manera ilegal en el país norteamericano miles de cargamentos de petróleo crudo robado a Pemex, la paraestatal mexicana. EL PAÍS ha seguido los pasos del intermediario que conecta a la familia del magnate petrolero James Jensen con la cúpula del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) encargada del negocio del huachicol. Los documentos que forman parte del juicio permiten ahora conocer cuáles son las empresas que, a los dos lados de la frontera, participan del lucrativo negocio: desde la que funge como importadora en Estados Unidos hasta las que operan como transportistas desde México. Una investigación de este periódico revela que se trata de una red de compañías fantasma sancionadas por el fisco mexicano y que han cruzado hacia Texas cantidades estratosféricas de productos petrolíferos a través de las aduanas, principalmente desde Tamaulipas. Este jueves, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha confirmado que su Gobierno ha solicitado a Washington la extradición de los Jensen por su participación en el contrabando de combustible sustraído a Pemex.
Los documentos judiciales refieren informes de inteligencia elaborados por las agencias de seguridad de Estados Unidos, con la DEA a la cabeza. Esos reportes registran conversaciones entre los agentes y un empresario convertido en operador del CJNG, que ahora colabora como informante. Este personaje, de identidad reservada, ha descrito que tiene una fuerte relación con Iván Cazarín Molina, El Tanque, y César Morfín Morfín, Primito, líderes de la organización criminal jalisciense dedicados al robo y contrabando de hidrocarburos de Pemex. El informante, convertido ya en una pieza de la estructura criminal del CJNG, describió su rol en el cobro de extorsiones a nombre del cartel, dinero que luego usa para sobornar a funcionarios federales y locales. Ese personaje —según la DEA— “describió un esquema donde agentes aduanales mexicanos falsifican documentos para exportar ciertos productos de petróleo crudo a Estados Unidos”.
Ese es el corazón del caso contra los Jensen ―el patriarca, James Lael; su esposa, Kelly Anne, y sus dos hijos—, a los que Washington acusa de haber traficado entre 2018 y 2025 más de 4.000 cargamentos de petróleo crudo declarando falsamente que se trataba de “destilados de petróleo, aceite lubricante usado y otras descripciones falsas”, a fin de evitar el pago de impuestos correspondiente en la aduana. Se trata de huachicol fiscal en toda norma, pero a la inversa, de México a Estados Unidos. Con un agravante: la materia prima se expolia a Pemex. Documentos de otro juicio revelan que, desde 2010, la petrolera mexicana había denunciado ante la Justicia de EE UU el robo de sus productos ―especialmente condensado de gas— y su venta ilegal en ese país. Ya desde entonces se mencionaba a James Jensen entre los acusados.

Un reporte de inteligencia de la DEA fechado en noviembre de 2024, que forma parte del nuevo juicio contra los Jensen, vincula a la firma Luxemborg Trading LLC directamente con el intermediario del CJNG (indica que esa empresa es parte de “sus negocios”). A su vez, la DEA señala transferencias de dinero entre el informante y Zachary Jensen, uno de los dos hijos de James Jensen, también acusados de complicidad. La defensa de los Jensen ha pedido a las autoridades estadounidenses entregar los registros bancarios y un listado de los clientes de Luxemborg Trading LLC, a fin de comprobar las afirmaciones de la DEA. Este periódico se ha puesto en contacto con la compañía texana a través de sus direcciones de correo electrónico para conocer su postura sobre los señalamientos vertidos en el juicio, pero la firma no respondió a la petición.
El mayor objetivo de los abogados de los Jensen es probar que sus clientes no sabían que estaban tratando con el sanguinario cartel de Nemesio Oseguera, El Mencho, y, así, librar la grave acusación que se les imputa de financiar a una organización terrorista internacional. Lo que no deja lugar a dudas es la relación entre el intermediario y el CJNG, por un lado, y entre él y los Jensen, por el otro. Las autoridades de EE UU afirman que el valor de todo lo que fue introducido de manera ilícita desde México hacia Texas es de 300 millones de dólares. Según el testimonio del informante de la DEA, por cada cargamento traficado se tenían que pagar 2.000 dólares a “los carteles”. Ello implica que, de lo contrabandeado por los Jensen en siete años, al menos ocho millones de dólares llegaron al cartel de El Mencho por concepto de piso, el nombre dado a las cuotas por extorsión.
La conexión mexicana
Luxemborg Trading LLC fue constituida en 2010 en el condado de Hidalgo, Texas. Aparentemente, es una ordinaria firma de autotransporte dedicada a mover productos entre México y Estados Unidos. Sin embargo, una revisión a sus operaciones de comercio exterior muestra su nexo con una constelación de empresas ya boletinadas por las autoridades de Hacienda mexicanas como compañías de papel. Según registros de Veritrade, Luxemborg Trading LLC ha importado desde México, entre 2019 y 2025, casi 2.600 envíos de productos petrolíferos con un valor de 62,8 millones de dólares. Para ello, ha contado con la ayuda de cuatro firmas con sede en la ciudad fronteriza de Reynosa, Tamaulipas, con las que ha orquestado el 90% de sus operaciones.
Dos de esas empresas, Tramitadora Aduanal de Reynosa, S.A. de C.V. y Grupo Petrotamps, S.A. de C.V., fueron clasificadas en 2025 por el SAT, la agencia tributaria mexicana, como compañías que simulan operaciones para evadir impuestos o blanquear recursos, conocidas comúnmente como factureras. Luxemborg Trading LLC registró 243 operaciones con Tramitadora Aduanal de Reynosa con un valor de 24,2 millones de dólares, lo que coloca a esta empresa como la mayor proveedora de servicios de la importadora texana. Grupo Petrotamps le hizo 492 envíos con valor de 8,4 millones de dólares. Una tercera empresa, San Petesburg Fueling Network, S.A. de C.V., le envió 155 cargamentos por 3,9 millones de dólares.
De entre todos los transportistas mexicanos de Luxemborg Trading LLC destaca, por mucho, la misteriosa firma Comercializadora Internacional Dadedi-Mtz, S.A. de C.V., que le hizo 1.444 envíos y le facturó 23,3 millones de dólares (siendo su segundo mayor proveedor). Poco se puede conocer de esta compañía a través de las fuentes públicas. Constituida en enero de 2019, reporta su domicilio fiscal en un pequeño establecimiento cuyo aspecto sencillo contrasta con las millonarias sumas que ha ingresado. En 2021, el SAT la incluyó en el listado de importadores y exportadores suspendidos por violaciones a la normatividad. Pese a ello, en los años siguientes, y hasta 2024, Dadedi-Mtz continuó haciendo operaciones para Luxemborg Trading LLC, según los registros de Veritrade.

El importador texano tiene una filial en el lado sur de la frontera llamada Luxemborg Mexico Fuel Group, S.A. de C.V. Esta compañía, lo mismo que Grupo Petrotamps y San Petesburg Fueling Network, comparten domicilio y al accionista Néstor García Luna, de acuerdo con documentos comerciales de la Secretaría de Economía. A su vez, Adalberto Pérez Rocha, apoderado legal de San Petesburg y de Luxemborg Mexico, figura como contador de Dadedi-Mtz, según el sitio web de esta última.
Los registros de Veritrade indican que el 85% de los envíos de cargamentos desde México a Luxemborg Trading LLC, en Texas, cruzaron vía terrestre, por camión, a través de la aduana de Reynosa. El 13% ocurrió mediante ferrocarril por las aduanas de Matamoros y Nuevo Laredo, también en Tamaulipas. El resto, una parte menor, se envió vía marítima desde los puertos de Coatzacoalcos y Tuxpan, Veracruz. Los registros revelan lo que Luxemborg Trading LLC declaraba estar importando a Estados Unidos desde México. La enorme mayoría de los cargamentos (89%) se registraron en una fracción arancelaria que no corresponde a la del petróleo crudo —cuya nominación oficial es “aceites crudos de petróleo”—. En lugar de eso, Luxemborg Trading LLC reportó aceites, lubricantes, aditivos, gasóleo y gasolina. Estos registros refuerzan la teoría de Washington de que el crudo traficado por los Jensen y el CJNG se registra bajo fracciones arancelarias distintas para eludir el pago de tarifas.
Hablar de cargamentos no es suficiente para dimensionar el tamaño de lo traficado ni el modus operandi. Tan solo la empresa Comercializadora Internacional Dadedi-Mtz registró el envío de 113 millones de litros de producto bajo la clasificación de aceites y aditivos entre 2021 y 2024; esta firma solía cruzar el material, en un mismo día, de manera simultánea por varias aduanas fronterizas, por carretera y ferrocarril. La compañía Tramitadora Aduanal de Reynosa ingresó, en 2019 y 2020, 58 millones de litros de material registrado como “aceite diésel (gasóleo)” y gasolina con alto octanaje; la vasta mayoría de ese producto (el 88%) se envió por buque desde Tuxpan, Veracruz, envasado en barriles entre marzo y mayo de 2020. Grupo Petrotamps transitó exclusivamente por la aduana de Reynosa, donde trasladó, entre 2019 y 2021, casi 21 millones de litros de producto, reportado como biodiésel, gasóleo o gasolina. San Petesburg Fueling Network solo operó en 2021, año en que transportó 19 millones de litros de material registrado principalmente como “aceites de engrase”, “inhibidores de oxidación” o “aceites ligeros”.
Una investigación de N+ vincula a la constelación de Luxemborg en México con Luis Ariel Rivera Rodríguez, un personaje que hace más de 15 años fue detenido en Estados Unidos por contrabando de combustible y blanqueo de activos. Rivera, que se convirtió luego en testigo protegido, describió desde entonces cómo era el esquema para robar condensado de gas a Pemex e introducirlo de contrabando en EE UU. La petrolera denunció ante las cortes estadounidenses pérdidas por 300 millones de dólares y acusó a varias compañías de ese país por beneficiarse del hurto. En ese entonces, Pemex señalaba que el Cartel del Golfo y el de Los Zetas controlaban el negocio del huachicol. Tras recobrar su libertad, dice el reportaje de N+, Rivera volvió a la trama del robo a Pemex, ahora colaborando con el CJNG y los Jensen.
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