Videoanálisis |La salida forzada de Gertz
La salida del fiscal general es un nuevo movimiento de control institucional sobre la justicia por parte de la presidenta Sheinbaum
Y tiene un matiz revelador: Gertz, nombrado por López Obrador, nunca fue un fiscal incómodo para el oficialismo; al contrario, resultó funcional durante todo su mandato. Pero con la llegada de Ernestina Godoy, la Fiscalía pasa de estar encabezada por alguien cómodo… a alguien comodísima para el Gobierno.
Pocas personas más cercanas a la presidenta que Ernestina Godoy. Fue fiscal de la Ciudad de México durante su jefatura de Gobierno y hasta ahora se desempeñaba como su consejera jurídica: una figura de absoluta confianza. Su cercanía no es solo con Sheinbaum; también tiene una relación sólida con Omar García Harfuch, el poderoso secretario de Seguridad federal, con quien Gertz había llegado ya a un punto de quiebre por las constantes filtraciones desde la fiscalía de casos importantes, y por la intención de García Harfuch – por instrucciones de la presidenta - de poner orden en todas las áreas responsables (algunas de las que caen en terreno de la fiscalía) y entregar resultados.
Con la salida de Gertz, Sheinbaum gana en varios frentes. En el operativo: la coordinación entre Ernestina Godoy y Omar García Harfuch será mucho más fluida, algo clave de cara a las negociaciones del acuerdo comercial con Donald Trump en 2026, donde la seguridad será un tema central, como lo ha sido hasta ahora. Pero también gana en el tablero político interno. Al tomar el control de la Fiscalía, el grupo cercano a la presidenta obtiene una herramienta para influir en los presentes y futuros de sus rivales dentro de Morena. Uno de ellos es Adán Augusto López, coordinador de los senadores, quien operó la salida de Gertz desde el Senado y a quien la propia Fiscalía ha vinculado con el grupo criminal de La Barredora. Godoy llega, y de inmediato cambia el equilibrio de poder.
Sheinbaum consolida una fiscalía alineada a su proyecto político. Ese es, quizá, el punto más delicado: en un país donde la autonomía de las instituciones ya está bajo presión —desde la reforma judicial hasta la captura progresiva de los contrapesos— la llegada de Godoy profundiza un patrón. Un sistema de gobierno donde la justicia se mueve al ritmo del poder político.


