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De Kennedy a Reagan y, por tercera vez, Trump: una historia de la violencia política en Estados Unidos

El último atentado contra el presidente de Estados Unidos se inscribe en historia de un país país que ha visto morir asesinados a cuatro inquilinos de la Casa Blanca

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De Kennedy a Trump: cuando los políticos están en la mirilla
Ronald Reagan, poco después del atentado, el 30 de marzo de 1981, en Washington.Foto: RON EDMONDS (AP) | Vídeo: EPV

El ruido de los disparos interrumpió este sábado a las 20:36 la cena de corresponsales de la Casa Blanca. El Servicio Secreto evacuó inmediatamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con las imágenes del caos que momentáneamente se apoderó del salón del hotel Hilton de Washington en el que cada año se celebra un evento que mezcla al poder con la prensa y los famosos, resucitaron también los peores fantasmas de la violencia política en un país que ha visto morir asesinados a cuatro presidentes mientras estaban en el cargo. Es también el tercer atentado al que sobrevive Trump, además de otra muestra de la crispación en la que vive Estados Unidos.

Cuando aún era candidato, Trump resultó herido leve en un tiroteo en un mitin en la pequeña localidad de Butler (Pensilvania), que entró ese día de julio de 2024 en la historia de Estados Unidos. Murieron el atacante y uno de los asistentes al acto electoral. Dos personas más quedaron en estado crítico. A los pocos minutos de que el entonces aspirante presidencial apareciera en una tarima para ofrecer un discurso ante miles de sus seguidores, un hombre abrió fuego ocho veces desde la azotea de un edificio cercano. Le alcanzó en una oreja. Trump salió sangrando del escenario y con el puño en alto.

No fue ese el último incidente antes de que Trump regresase a la Casa Blanca para su segundo mandato. Dos meses después del atentado, se registró un tiroteo en el club de golf de Donald Trump en Florida de este domingo, que las autoridades investigaron como un intento de asesinato y del que los republicanos responsabilizaron a los demócratas como estrategia de campaña ante el empate técnico que había en ese momento con Kamala Harris, tras reemplazar a Joe Biden como candidata.

Del asesinato en 1865 del presidente Abraham Lincoln a manos del confederado John Wilkes Booth en un teatro de Washington, al magnicidio en 1963 de John Fitzgerald Kennedy en Dallas, por el que fue acusado Lee Harvey Oswald, la democracia de Estados Unidos puede contarse también a través de los atentados que hicieron temblar sus cimientos. Además de Lincoln y Kennedy, otros dos inquilinos de la Casa Blanca murieron a tiros: James A. Garfield, en 1881, y William McKinley, 20 años después.

La lista de los mandatarios o exmandatarios que sufrieron atentados, pero salieron ilesos incluye a Theodore Roosevelt y Ronald Reagan. Un tipo llamado John Schrank, que actuó, dijo, guiado por el espíritu de McKinley, disparó a Roosevelt el 14 de octubre de 1912, cuando este ya había dejado la Casa Blanca. Estaba llegando a un evento de campaña en Milwaukee (Wisconsin). Reagan sobrevivió, por su parte, a los tiros de un perturbado llamado John Hinckley Jr.

Fue en Washington, a las puertas del Hilton, un imponente hotel con planta de doble arco; allí, una placa recuerda que a las 14.27 del 30 de marzo de 1981, justamente “en la visita número 100 de un presidente estadounidense” al lugar, Hinckley, Jr., que buscaba impresionar a la actriz Jodie Foster, disparó a Reagan con un revólver del calibre 22 cargado con balas “expansivas”. La rápida actuación de los servicios secretos, que lo evacuaron al hospital George Washington, salvó la vida al entonces presidente, que solo llevaba unos meses en el cargo. Sobrevivir a aquel atentado le sirvió también para acrecentar enormemente su popularidad y, según sus biógrafos, para garantizarse un segundo mandato.

Aquel día los proyectiles alcanzaron también al secretario de prensa de la Casa Blanca James Brady, al agente del Servicio Secreto Tim McCarthy y al policía local Thomas Delahanty. Los tres sobrevivieron, pero Brady se llevó la peor parte: discapacitado para el resto de sus días, su muerte en 2014 se la colgó el forense al tirador en grado de homicidio, aunque las autoridades federales decidieron no pasarle esa cuenta penal a Hinckley.

Assassination of President Kennedy

El intento de asesinato de Reagan cierra para los historiadores una de las etapas de mayor convulsión política en Estados Unidos, con asesinatos que causaron un enorme impacto, como los de Robert Kennedy y Martin Luther King en 1968. Cuatro años después llegó el atentado contra el candidato George Wallace en un acto público cerca de Washington. Y solo tres meses antes de Reagan, un lunático se llevó por delante a John Lennon, y otro a punto estuvo de cargarse dos meses después al papa Juan Pablo II.

Milicias armadas

El clima de crispación en Estados Unidos abonó el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021, así como el ascenso de milicias armadas de extrema derecha.

En 2017, un pequeño empresario de Illinois obsesionado por Donald Trump disparó contra una veintena de congresistas conservadores que jugaban al béisbol a 20 minutos del Capitolio. En su ataque hirió a cinco personas, entre ellas al líder de la bancada republicana en la Cámara de Representantes, Steve Scalise.

En 2022, un hombre fue arrestado en las inmediaciones de la casa en la ciudad del juez conservador del Supremo Brett Kavanaugh con planes de matarlo, mientras que otro asesinó a un magistrado en Wisconsin y tenía una lista de futuras víctimas que incluía a los gobernadores demócratas de ese Estado y de Míchigan, Gretchen Whitmer; también al entonces líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConell.

Whitmer estuvo también en el punto de mira de la trama de una milicia extremista que planeó en 2020 secuestrarla para después ajusticiarla por las medidas que como gobernadora tomó durante el confinamiento provocado por la pandemia.

Poco antes de las elecciones de medio mandato de 2022, un tipo atacó a martillazos en su casa de San Francisco a Paul Pelosi, marido de la por aquel entonces presidenta de la Cámara de Representantes. Era ella a la que aquel hombre buscaba en realidad. En el juicio dijo que buscaba acabar con la corrupción. Le cayeron treinta años de prisión.

El penúltimo incidente de esa violencia política que sacude recurrentemente este país llegó en septiembre pasado. Entonces, un muchacho de 22 años joven llamado Tyler Robinson asesinó al líder MAGA Charlie Kirk, cuando este estaba hablando ante unas tres mil personas en una universidad de Utah. Recibió un balazo en el cuello disparado a unos 150 metros de distancia y murió al instante.

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