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El desgarrador asesinato de ocho niños en Luisiana conmociona a Estados Unidos

El agresor, identificado como Shamar Elkins, era padre de siete de las víctimas. Sufría problemas de salud mental y estaba a punto de divorciarse

Varias personas organizan un homenaje a las víctimas del tiroteo de Shreveport, el pasado 19 de abril. Gerald Herbert (AP)

Shreveport, una ciudad de casi 200.000 habitantes al noroeste de Luisiana, sigue en estado de conmoción. Este domingo por la mañana, Shamar Elkins, de 31 años, asesinó a sangre fría a siete de sus hijos y a un sobrino. Les disparó a bocajarro. Las víctimas tenían entre tres y 11 años. Elkins también disparó contra dos mujeres, una de ellas su esposa, quien fue trasladada al hospital gravemente herida. El agresor falleció por disparos de la policía cuando trataba de huir en un coche robado. Se trata del tiroteo masivo más grave ocurrido en Estados Unidos en los últimos dos años.

El trágico episodio ha sacudido al país por la edad de las víctimas y por la naturaleza del suceso: un padre matando a siete de sus hijos. Los vecinos de Shreveport, que llegó a ser capital del estado de Luisiana, están devastados; la ciudad está de luto por uno de los sucesos más graves de su historia. Durante la noche del domingo y el lunes, organizaron vigilias y depositaron flores y velas junto a notas con oraciones en el lugar donde fueron asesinados los niños.

La policía no ha desvelado el móvil de los hechos y continúa la investigación, mientras se acumulan las preguntas sobre una tragedia que nadie puede explicarse. “Esta es una situación desgraciada, quizás la peor situación trágica que hayamos tenido jamás en Shreveport”, dijo el alcalde Tom Arceneaux durante una conferencia de prensa el domingo.

Elkins tenía problemas de salud mental y había expresado pensamientos suicidas, según desvelaron algunos familiares entrevistados por The New York Times. Hace un par de semanas, llamó a su madre, con quien había recuperado la relación hacía unos años. Ella lo tuvo siendo muy joven y tuvo que dejarlo a cargo de una amiga porque arrastraba problemas de drogas. Su madre desveló al Times que su hijo sonaba abatido. Al parecer, su hijo se echó a llorar y le dijo que quería quitarse la vida porque estaba sobrepasado por el divorcio con su esposa y abrumado con “pensamientos oscuros”.

El hombre trabajaba en UPS, una empresa de envíos, y llevaba dos años casado con su esposa, pero las cosas no iban bien y ella había manifestado su intención de solicitar el divorcio.

El oficial de policía de Shreveport Chris Bordelon, que actúa como portavoz del departamento, relató los hechos. Shamar Elkins atravesaba un momento complicado, tenía comportamientos erráticos, estaba a punto de separarse de su esposa, Shaneiqua Pugh, y no lograba sobreponerse. Sobre las cinco de la mañana del domingo se presentó en casa de su pareja, en una vivienda de la calle Harrison de Shreveport. Disparó a su esposa varias veces. Luego se dirigió a otra vivienda cercana, donde estaban los niños. Abrió fuego contra los ocho pequeños; siete de ellos eran hijos suyos. El más pequeño apenas tenía tres años. También disparó a otra mujer adulta que estaba con ellos. La policía reveló que era la madre del octavo niño asesinado, sobrino del agresor. Está ingresada en un hospital con “lesiones que ponen en peligro su vida”, según declaró Bordelon a la cadena KSLA.

La oficina forense identificó a los niños como Jayla, de tres años; Shayla, de cinco años; Kayla, de seis años; Layla, de siete años; Markaydon, de 10 años; Sariahh, de 11 años; Khedarrion, de seis años; y Braylon, de cinco años.

La escena del crimen se desarrolló en tres viviendas. La primera donde disparó a su mujer, otra donde asesinó a los ocho niños y la tercera, que la policía aún no ha precisado.

Durante el tiroteo, algunos niños trataron de escapar por la puerta trasera; otros intentaron huir por el tejado. La policía encontró el cuerpo de uno de los menores en la parte superior de la casa, según el relato de la representante estatal, Tammy Phelps, recogido por la cadena CNN. Otro niño, de 13 años, logró llegar al tejado del edificio y, en su huida desesperada, saltó. Aunque se rompió varios huesos de una pierna, logró sobrevivir. “Estamos muy agradecidos de que haya podido escapar”, dijo el portavoz de la policía.

Tras acabar con la vida de los ocho niños, Elkins salió corriendo hacia una tienda de neumáticos de la zona, donde robó un coche y se dio a la fuga. La policía inició una persecución por la cercana ciudad de Bossier. Tres agentes dispararon contra el agresor, que resultó muerto como consecuencia de las heridas de bala.

Gun Violence Arhive, un portal que recoge las estadísticas de violencia en Estados Unidos, calcula que en lo que va de año se han producido 117 tiroteos masivos en el país. Esta plataforma considera tiroteo masivo como aquel en el que cuatro o más personas resultan heridas de bala, sin incluir al atacante. La organización tiene contabilizadas 3.758 muertes por armas de fuego en lo que va de año. De estos, 66 eran niños de menos de 11 años y otros 243 eran adolescentes de entre 12 y 17 años.

El oficial de la policía de Shreveport aseguró que Elkins tenía antecedentes. Fue detenido en 2019 por un caso relacionado con armas de fuego. Según la policía, disparó cinco veces contra un coche que supuestamente le amenazó con una pistola. El tiroteo se produjo cerca de un jardín donde suelen jugar niños, advirtieron los agentes. Fue condenado previamente por conducir ebrio en 2016.

El agresor sirvió en la Guardia Nacional del Ejército de Luisiana durante siete años, hasta agosto de 2020, según el Ejército de los Estados Unidos.

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