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La BBC estrena nuevo director general en medio del pulso con Donald Trump

Matt Brittin, exdirector de Google, hereda un ente público cuestionado y con un futuro incierto

Matt Brittin, nuevo director de la BBC, interviene en la conferencia anual de la Confederación de la Industria Británica, en Londres (Reino Unido), en noviembre de 2016.Stefan Wermuth (REUTERS)

El nuevo director general de la BBC, Matt Brittin, de 57 años, ha sido confirmado este miércoles en su puesto. Exdirector de Google para Europa, Oriente Próximo y África, aporta a la compañía pública un alto conocimiento tecnológico, fundamental para hacer frente a los desafíos futuros, pero hereda una delicada situación para la corporación. El ente debe hacer frente a la multimillonaria demanda por difamación interpuesta por el presidente estadounidense, Donald Trump, además de negociar un nuevo estatuto financiero con el Gobierno para 2027 y lidiar con las críticas a su línea editorial en cuestiones delicadas, como Israel o Gaza.

El antecesor en el cargo, Tim Davie, acabó dimitiendo como consecuencia del error de edición en un discurso de Trump el 6 de enero de 2021 emitido en el programa Panorama, que llevó a sugerir erróneamente que el dignatario estadounidense había dado a sus seguidores la orden directa de asaltar el Capitolio.

El nuevo director ha recibido críticas de quienes consideran que no tiene experiencia directa sobre el funcionamiento de algo tan complejo como la redacción de la BBC, y elogios de quienes creen que su experiencia en Google será fundamental para ayudar al ente público a encontrar su hueco en el nuevo entorno de la comunicación, frente a retos como la inteligencia artificial (IA) o la deserción de muchos usuarios hacia otros espacios como YouTube.

“Es un momento de riesgo real, pero también de grandes oportunidades”, ha afirmado Brittin. “La BBC necesita el ritmo y la energía para estar a la vez donde suceden las historias y donde está la audiencia. Debe construir sobre su fortaleza, credibilidad y reputación actual, para enfrentarse a los retos futuros y crecer como servicio público”, ha añadido.

Brittin nació en Walton-on-Thames, y se licenció en la Universidad de Cambridge, donde fue parte del legendario equipo de piragüismo de la institución. Llegó a competir por Inglaterra en el campeonato mundial y logró la medalla de bronce.

Después de cursar un máster en la London School of Economics y de trabajar brevemente para el grupo Trinity Mirror, se incorporó a Google en 2007, donde ha desempeñado su carrera profesional hasta 2025, cuando decidió tomar un año sabático, interrumpido ahora por su incorporación a la BBC.

Como responsable de Google tuvo que enfrentarse en duras sesiones con los diputados británicos que integraban la comisión parlamentaria de Cultura y Televisión, en torno a la exigencia de que el gigante tecnológico pagara más impuestos. En su momento, Brittin provocó algo de conmoción al reconocer que no sabía cuál era su sueldo exacto. Davie, su antecesor cobraba más de 600.000 euros anuales mientras ocupaba el cargo de director general de la BBC.

Retos actuales

Brittin hereda un duro litigio contra Trump en los tribunales estadounidenses. Si bien la corporación rectificó su error de edición y pidió disculpas, ha mantenido su negativa a alcanzar un acuerdo extrajudicial multimillonario con el presidente estadounidense, que reclama 10.000 millones de dólares (unos 8.500 millones de euros) de indemnización.

El nuevo director general deberá además negociar con Downing Street un nuevo marco financiero para 2027, en un momento en que cada vez son más los ciudadanos reacios a pagar la tasa anual obligatoria, de unos 200 euros anuales.

Estar al mando de la BBC se ha convertido en un potro de tortura del que rara vez se sale con buen pie. El ente público tiene una indiscutible fuerza nacional e internacional que le convierte en un actor mediático muy vigilado. En los últimos años, el Partido Conservador lo puso en el centro de la diana, pero sus relaciones con el actual Gobierno laborista de Keir Starmer tampoco son muy cordiales. El Ejecutivo del primer ministro británico ha expresado su disgusto por el modo en que el ente público aborda asuntos espinosos como la guerra de Gaza o la inmigración irregular.

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